EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Luego de que el Vaticano dio por terminada oficialmente la insurrección cristera, la presión final que hubo sobre México fue para que llegara a un acuerdo sobre la deuda con Thomas Lamont, de J.P.Morgan, quien encabezaba el Comité Internacional de Banqueros.
Bajo el Gobierno de Porfirio Díaz, la deuda externa e interna de México acumulado desde 1822, se reorganizó a una escala mucho menor y se fue pagando gradualmente. Esto restableció el crédito mexicano en el exterior al punto que le permitió al Gobierno endeudarse en los mercados mundiales a tasas de interés de 4,25% (1904 y 1910). A la salida de Díaz, se siguió pagando el servicio de la deuda externa hasta el 1 de enero de 1914, cuando el Gobierno mexicano cayó en mora. En 1919 se constituyó el Comité Internacional de Banqueros, presidido por Lamont, "con el propósito de proteger a los tenedores de valores de la República Mexicana, y de los diversos sistemas ferroviarios de México, y en general, de las demás empresas que tienen su campo de acción en México". Los tenedores de esos valores se encontraban distribuidos de la siguiente manera: 35% en Inglaterra, 23% en Francia, 20% en los EU, y el resto en otros países europeos, principalmente. En 1922, Lamont negoció un acuerdo para reanudar el pago parcial del servicio sobre la deuda de los bonos del Gobierno y de los ferrocarriles, el cual se revisó en 1925 mediante el acuerdo Lamont–Pani, según el cual se reanudarían los pagos de la deuda en 1928. Dada la imposibilidad de cumplir con ese acuerdo, Montes de Oca llevó a cabo negociaciones con el Comité de Banqueros en 1927, 1928, y finalmente en julio de 1930, con la intención de modificar el acuerdo anterior.
Es interesante que Morrow no estuvo de acuerdo con Lamont. Morrow sostenía que México debería considerarse en bancarrota, "y debían imponerse las mismas obligaciones con referencia a sus acreedores, que le impondría un tribunal a una sociedad anónima insolvente. . . Pienso que es del interés de todos los acreedores (incluyendo a los tenedores de bonos) que México debe dividir el superávit disponible sobre la base del mismo principio equitativo, y no de manera completamente fortuita". El principio equitativo que promovía consistía en que los ingresos corrientes se deben utilizar primero para satisfacer las obligaciones correntes —salarios corrientes o atrasados, facturas por servicios o suministros— y no separarlos específicamente en el interés de cualquier clase particular de acreedor, interno o externo.
"Yo lamento", le escribía a Vernon Munroe, "que el Comité Internacional todavía sienta que es deseable obtener un contrato en vez de utilizar su gran influencia con el Gobierno mexicano en la formación de un programa. Sin embargo, en esto, el Comité Internacional simplemente sigue el mismo curso que siguieron los otros acreedores. El resultado es que no se puede confiar en ninguno de los contratos sea eficaz. . . El Comité Internacional debe entender que el Gobierno sólo puede cumplir con su contrato, rompiendo otros contratos hechos por las mismas autoridades para ejecutarse durante el mismo período".
El 25 de julio de 1930 se firmó un acuerdo en el número 23 de Wall Street, Nueva York, entre Lamont y Montes de Oca, mediante el cual se redujeron 763.000.000 de pesos de la deuda externa de México, y se creó una nueva deuda consolidada, garantizada por los ingresos de las aduanas. El servicio total de la deuda no empezaría sino hasta 1936.
Ganó J.P. Morgan y la propuesta de Dwight Morrow fue rechazada. De este modo, en el transcurso de la insurrección cristera, el programa de la Asociación Americana de México, creada en 1921 por Buckley y Lamont, logró su objetivo: forzar al Gobierno mexicano a retroceder en la instrumentación de las disposiciones constitucionales que hacen valer el dominio soberano nacional sobre sus reservas petroleras con el propósito de construir la nación, y forzar a México a pagar su deuda externa a la banca internacional aun a costas del bienestar de su población. En últimas, el propósito era impedir una alianza entre México y los EU para el desarrollo económico mutuo, como lo habían previsto el presidente estadounidense Abraham Lincoln y el presidente mexicano Benito Juárez; el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt con su política del Bueno Vecino; y como propuso el precandidato presidencial demócrata estadounidense Lyndon LaRouche en 1982, en su célebre Operación Juárez.
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La verdadera naturaleza de la insurrección cristera y de quienes la orquestaron, como Bernardo Bergöend, se hace aun más clara al ver la continuidad entre la insurrección cristera y la formación de la Unión Nacional Sinarquista en México en 1937 por la Falange Española fascista, al servicio de los nazis, quienes realmente tiraban de los hilos.
Como señalamos antes, los cristeros intransigentes se negaron a aceptar la política de reconciliación del Vaticano. Esos los encabezaba nada menos que Bernard Bergöend, el arquitecto sinarquista de la insurrección cristera. Él fundó la Liga de la O, o la OCA (Organización–Cooperación–Acción), que en los 1930 se convirtió en la base de la Unión Nacional Sinarquista y del PAN, partido que ahora detenta la Presidencia de México.
De 1933 a 1934 se creó el Consejo Falange–Iglesia, a partir de la OCA, también conocido como el Consejo de la Hispanidad, o simplemente como La Base. Según Jean Meyer, la Unión Nacional Sinarquista era la Sección 11 de La Base. Según el libro El PAN, el PAN era la Sección 1. La sección obrera se llamaba Operarios Guadalupanos, controlada por Antonio Santa Cruz, a quien Meyer se refiere como el jefe de La Base.
Entre 1934 y 1938 ocurrió en México otra insurrección cristera menos intensa, y en 1937, en medio de esta guerra, se formó oficialmente la Unión Nacional Sinarquista.
La congruencia ideológica entre los cristeros y la Unión Nacional Sinarquista se deja ver claramente en dos libros. El primero, escrito por el sacerdote benedictino Alcuin Heibel, se publicó en febrero de 1943, titulado Sinarquismo: La esperanza de los pobres de México. Esta apología del sinarquismo es, por un lado, un encubrimiento de los nexos entre el sinarquismo, los nazis y la Falange Española; pero por otro lado, destaca los nexos entre el sinarquismo y los elementos fascistas en la Iglesia.
Heibel caracteriza al sinarquismo mexicano como un movimiento social cristiano. "El sinarquismo ha sido un acontecimiento natural y cristiano". Es un "movimiento completamente cristiano y mexicano". Como tales, "los sinarquistas no están conectados con ningún 'ismo", de Rusia, Alemania o España". "Los sinarquistas no son antiestadounidenses, ciertamente no son nazis ni falangistas".
"De 1935 a 1940, la mano de hierro implacable de Cárdenas, en estrecha alianza con el comunismo ruso, pareció extinguir la vida mexicana. El pueblo, que se negó a perecer, reaccionó con toda la fuerza de su alma, procurando algo que le pusiera fin a la anarquía revolucionaria. El 23 de mayo de 1937, fundaron el sinarquismo". Este es el período de la segunda insurrección cristera, de 1934 a 1938.
Heibel se hace eco de la opinión de Bernardo Bergöend, y sostiene que en México, la religión representa la unidad nacional. Y la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe es es el vínculo común que une a todos los mexicanos en un espíritu de fraternidad.
"Para permanecer en el poder, ellos [el Gobierno mexicano] han utilizado planes y doctrinas comunistas, como las importadas de la URSS, aumentando así la anarquía que ya existía y amenazando con establecer una `dictadura del proletariado' en México.
"Ningún intento organizativo, para elevar a las masas, de unidad nacional, puede resultar exitoso si no está basado en los nexos tradicionales de unidad y progreso de la nación: País y Religion.
"En vez de la anarquía que ha reinado en México, se necesita orden, disciplina, trabajo, honestidad, autoridad, moralidad, religión. Restablecer esto, constituye el programa del sinarquismo.
"Los principios de la doctrina sinarquista son absolutamente acordes con elas normas sociales de la Iglesia católica.
"Lal génesis histórica del sinarquismo y su doctrina filosófica, lo separa por completo de toda forma de totalitarismo: comunista o nazi". Luego Heibel resume el programa sinarquista para México:
"El sinarquismo, la antítesis del anarquismo, es un movimiento cívico que trata de restablecer en México el orden social cristiano destruido por la anarquía. Condenamos el comunismo, el totalitarismo, las dictaduras y las tiranías.
"Afirmamos el derecho a la propiedad privada.
"El sinarquismo no descansará hasta que haya establecido un régimen de justicia social en México, ni hasta que haya efectuado un distribución equitativa de la riqueza.
"En resumen, el sinarquismo busca, como se ha dicho, restaurar en México el orden social cristiano.
"Es una milicia espiritual. . . Procuramos incesantemente la derogación del artículo 3 de la Constitución, el cual impone a las escuelas, tanto públicas como privadas, un sistema de educación `socialista'. El sinarquismo ha salvado a México del totalitarismo comunista, el falso sueño dorado de la Revolución Mexicana.
"El Gobierno de México, en especial durante los seis años del régimen del general Lázaro Cárdenas, intentó imponer a la nación con toda su fuerza el comunismo. . .
"El sinarquismo es la negación del ateísmo y de la irreligiosidad comunista.
"Se ha calumniado maliciosamente al sinarquismo con la acusación de que está influenciado por nazis, fascistas, falangistas, etc., y que por tanto constituye una `quinta columna' al servicio del totalitarismo".
El otro libro es Sinarquismo: ¿un fascismo mexicano? de Jean Meyer, quien a difeencia de Heibel, sí caracteriza como fascista a la Unión Nacional Sinarquista. Pero concluye que los sinarquistas eran fundamentalmente "populistas nacionalistas y católicos". El mismo Meyer, quien sin duda apoyó a los "patriotas" cristeros, no es indiferente hacia los sinarquistas, como resulta evidente de su carta a Salvador Abascal, dirigente de los sinarquistas mexicanos de 1939 a 1941, la cual Meyer firma: "Su seguro servidor y hermano en Nuestro Señor Jesucristo".
Según Meyer: "Ellos [los sinarquistas] no ocultan sus simpatías por Salazar y Franco. Pero, ¿este Portugal y esta España viven realmente la hora fascista. Y sí, oficialmente después de la entrada en guerra de los Estados Unidos desean la victoria de los aliados, comparten la simpatía de sus tropas (y de la mayoría del pueblo mexicano) por Alemania".
Meyer cita a Juan Ignacio Padilla, uno de los líderes de los sinarquistas con abiertas simpatías fascistas: "Con frecuencia se admira e imita. . . el espíritu y férrea voluntad de aquellos pueblos que lograron elevar a sus países de la postración ignominiosa, a un plano de progreso material y poderío bélico asombroso. Las meras exterioridades, como el saludo, la disciplina y todo lo bueno que había en el espíritu de aquellos pueblos, como la mística nacional, fue lo que impresionó a muchos de nosotros y nos encontró dispuestos a la imitación".
(Juan Ignacio Padilla escribió un ligro titulado Sinarquismo: contrarevolución. Como segundo en el mando de la Unión Nacional Sinarquista, publicó una editorial en su periódico instando a un golpe de Estado contra el presidente mexicano Ávila Camacho, el sucesor de Cárdenas, lo que provocó que el Gobierno mexicano desmantelara a la UNS.)
Respecto a si los sinarquistas eran fascistas, Meyer dice: "Las menos desacertadas de todas la opiniones no habría que buscarla del lado del integrismo brasileño (cuya ideología es semejante, pero que carece de la misma audiencia popular sino del lado de Rumania, con la Legión de san Miguel, con la Guardia de Hierro".
"Esta corriente de pensamiento del catolicismo intransigente nació con la Revolución Francesa, pretende ser contrarevolucionaria, se afirma con Gregorio XVI, adquiere amplitud con Pio IX (Quanto Cura, Syllabus). El sinarquismo, siguiendo esta línea, asume el rechazo de las tres R, del Renacimiento, la Reforma (protestante y mexicana), de la Revolución (francesa, soviética y mexicana).
"A los grandes héroes nacionales de la Independencia los presenta como a restauradores, como reaccionarios".
Sobre las opiniones antisemitas y fascistas del sinarquismo, Meyers señala que en los números 5 y 6 de su periódico, escribieron en 1939: "Los judíos en México son gente indeseable, no por la estupidez de un prejuicio racial, sino por el género de actividades que vienen desarrollando". Por otra parte, en la edición de su periódico correspondiente al 23 de septiembre de 1940, Abascal recomienda lecturas antisemitas, entre ellas a Kahal–Oro, Hugo Wast, "los Protocolos de los sabios de Sión y del Judío Internacional de [Henry] Ford".
En mayo de 1941, el supuesto antinazi Abascal elogiaba a a Hitler como "el gran azote de Dios, un genio militar. . .Cuando cumpla su misión, la destrucción de Rusia, le pasará lo que a todos los instrumentos de Dios, se romperá en dos pedazos".
En cuanto a Franco, dice Abascal: "siempre he considerado yo que la salvación de México está en reafirmar su espíritu católico, su tradición católica, y como ésta la recibimos de España, nuestras ligas con españa deben estrecharse con el espíritu hispanista. Y como Franco fue quien restauró la hispanidad en España (. . .) con España tenemos relaciones de tipo ideológico, místico".
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1938- Fernando Monguio Lider falangista, al frente de un grupo de soldados
Mientras que Heibel defendía histéricamene a los sinarquistas de las acusaciones de que eran nazis y falangistas, y Meyer admite que los sinarquistas eran realmente fascitas "en los márgenes", al menos, ambos autores revelan que la Unión Nacional Sinarquista tiene la misma ideología de Bernardo Bergöend y de los cristeros. Pero la realidad es que la Unión Nacional Sinarquista y su ideología, cuyos orígenes hemos ubicado en el movimiento que creo a los cristeros, para 1937 con su creación constituían una quinta columna de los nazis. Esto se documenta en un libro escrito por Allan Chase en 1943, titulado Falange.
La tésis fundamental del libro de Chase está respaldada con informes confidenciales presentados por Harold P. Braman, agregado naval adjunto de los EU en México, escritos en octubre de 1941, a los cuales Chase muy bien pudo haber tenido acceso. Según el informe de Braman:
"Lo sinarquistas mexicanos constituyen un grupo totalitario peligroso controlado por falangistas españoles y la Iglesia, donde los nazis mueven las cuerdas tras bambalinas. Los informes requeridos trazan los antecedentes históricos que muestran que el sinarquismo es un producto de grupos de la Iglesia formados durante los días de conflcto amargo entre el Estado y la Iglesia. El programa sinarquista, diseñado por falangistas, apunta hacia el establecimiento de un Estado totalitario bajo el dominio de España, donde México formaría parte de un nuevo imperio español dominado por Alemania. Los sinarquistas organizan por medio de un sistema de células como los comunistas, en el que los sacerdores de la iglesia le dan los nombres de candidatos a los organizadores. . . Accion Nacional [PAN] es un grupo interconexo de estratos superiores de la vida mexicana y forma parte del movimiento falangista".
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Portada del libro El PAN: el partido de la traición
Según Chase, Hitler nombró al general Wilhelm von Faupel como jefe del Instituto Iberoamericano en Berlín. Von Faupel ya tenía mucha experiencia en Iberoamerica. En 1911, se integró al equipo docente del Colegio de Guerra de Argentina en Buenos Aires; en 1921, después de la Primera Guerra Mundial, fue asesor del Inspector General del Ejército argentino; en 1926, ocupaba un alto cargo en el Ejército brasileño, y luego ese mismo año llegó a ser Inspector General del Ejército peruano. Asimismo, tenía vínculos estrechos con Fritz von Thyssen e IG Farben, y estaba convencido de que la llave para dominar a América Latina era España.
Los nazis dividieron a Iberoamérica en cinco divisiones: 1) Argentina, Uruguay y Paraguay; 2) Brazil; 3) Chile y Bolivia; 4) Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela; y 5) Panamá, América Central y México. A fin de dominar América Latina a través de España, tenían que aplastar a la República española. Por tanto, el Tercer Reich conspiró con oficiales del Ejército español para llevar a Franco al poder.
Faupel decidió trabajar a través de la Falange de José Antonio Primo de Rivera, cuyas teorías sociales promovería Fernando Quijano en los 1990. Berlín le dio sus principios a la Falange, entre ellos: "Tenemos la voluntad de un imperio y afirmamos que el legado histórico de España es el imperio. . . En cuanto a los países Latinoamericanos, nos proponemos estrechar los vínculos de la cultura, los intereses económicos y del poder, España sostiene que es el arbol espirtual del mundo español como reconocimiento de sus empresas universales. Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio del país. . . Nadie participará a través de los partidos políticos. La línea del partido será eliminada sin misericordia. Desde el punto de vista económico nos imaginamos a España como un sindicato de productores gigantesco. Repudiamos el sistema capitalista.. . . Tambien repudiamos el marxismo. . . Nuestro movimiento encarna un sentido de vida católico —la tradición gloriosa y predominante en España— y lo incorporaremos a la reconstrucción nacional".
Los nazis organizaron el golpe de Franco de principio a fin. Después, von Faupel creó la Falange Exterior, la división hispanoparlante de la Organización Extranjera del partaido nazi alemán. El 18 de noviembre de 1936, la ejecución de Primo de Rivera le dio a la Falange un martir.
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José Antonio Primo de Rivera, lider de la Falange en España
Mientras se le hizo creer al mundo que Serrano Suner, cuñado de Franco, estaba al mando, en realidad, la Falange estaba bajo la dirección de un grupo de españoles anónimos adiestrados en Alemania, quienes estaban a las órdenes de Von Faupel.
El decálogo para los camaradas en el extranjero, incluíae: "Defiendan sin concesiones la unión de todos los españoles en todo el mundo, bajo el símbolo tradicional y revolucionario del yugo y las flechas. Obedezcan al Caudillo (Franco), líder de nuestro pueblo en la guerra y en la paz. Mantengan la hermandad de la Falange y compórtense siempre como sindicalistas internacionales con justicia, sacrificio y disciplina. Combatan con fe, por el triunfo de la Hispanidad. Rindan perpetuo homenaje a la memoria de José Antonio".
De acuerdo con Chase, "la hispanidad del siglo veinte es uno de los varios hijos del cerebro de Wilhelm von Faupel". En 1940, Von Faupel creó una nueva entidad en Madrid, el Consejo de Hispanidad, formado oficialmente mediante un decreto del Estado español el 7 de noviembre de 1940.
Bajo la supervisión nazi, se creó la Falange en México a unas cuantas semanas de estallar la Guerra Civil española. Cuando las legaciones alemana, italiana y japonesa fueron expulsadas de México en 1941, el Eje funcionó a través de la Falange Mexicana. El jefe nominal de la Falange en México fue el español Augusto Ibáñez Serrano. México fue el único país del Hemisferio Occidental que ayudó a la República Española y nunca tuvo relaciones diplomáticas con la España del Eje. Portugal se encargaba de los intereses diplomáticos de España en México, y Serrano operaba desde las oficinas de la legación portuguesa. Sus lugartenientes más cercanos, todos abogados, eran: Alejandro Quijano, Manuel Gómez Morín y Carlos Prieto. La Falange oficial tenía 50.000 miembros en México. Sus plazas principales estaban en Puebla, Veracruz, Mérida, Comitán, Guadalajara, Morelia, Mazatlán, Guanajuato, Tampico, Monterrey, Torreón y Guaymas. En julio de 1941 fue enviado desde España Eulogio Celorio Sordo para encargarse de la Falange uniformada en México; fungía como el jefe provincial de la Falange en México. Los líderes militares españoles de la Falange en México eran los mayores Carril Ontano y Francisco Garay Unzuenta, y el capitán Carlos Aravilla. Las órdenes venían del general Mora Figueroa, jefe de la Falange Española y miembro del gabinete ministerial español.
Los fascistas españoles eran entrenados por la Gestapo para trabajar por el Eje en Iberoamérica. Había escuelas para españoles en Hamburgo, Bremen, Hanover y Viena. Los graduados eran comisionados como oficiales en el Servicio de Inteligencia militar del Ejército español, el SIM. Un funcionario falangista español, Alberto Mercado Flores, fue enviado a México para dirigir las operaciones del SIM en México.
El órgano oficial de la Falange mexicana se llamaba Hispanidad. Contaban con otras publicaciones, como el semanario El Sinarquista, publicado por el movimiento sinarquista operado por la Falange; La Nación, un semanario publicado por Gómez Morín y Alfonso Junco, el principal apóstol de la Hispanidad en México.
Un libro que se anunciaba en Omega, controlada por la Falange, se titulaba Judíos sobre los Estados Unidos, con capítulos tales como "El Kabal, Roosevelt es judío por todas partes"; "Los judíos en el Nuevo Trato", etc. Un ejemplar de Omega tiene el siguiente párrafo, que traducimos del inglés:
"Un gobierno democrático es mil veces más peligro que una dictadura como la de Hitler o Mussolini. La democracia explota y engaña al pueblo en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Las democracias nos protegen de Hitler echándonos a los brazos de Roosevelt, quien es la amenaza más grande de todas las que efrentan a la América Latina hoy en día".
Entre los grupos de fachada de la Falange en México se contaban los siguientes:
Academia Española de la Lengua. Augusto Ibáñez Serrano era uno de los representantes oficiales.
Escuadra de Acción Tradicionalista. El comandante supremo era el mayor San Julián del Ejército español.
La Liga de la Hispanidad Iberoamericana, que difundia las doctinas racistas del Consejo de Hispanidad.
Partido Autonomista Mexicano (PAM), un pequeño grupo de choque.
Partido Acción Nacional (PAN), formado poco después de que apareció la Falange en México, era el partido fascista dirigido por Gómez Morín. Su programa llamaba por un Estado corporativista y la Hispanidad absoluta. Estaba subsidiado por la Falange Exterior.
Unión Nacional Sinarquista. Nominalmente fundada por Salvador Abascal, José Olivares, Manuel Zermeño y Antonio Urquiza. En 1943 tenía 500.000 miembros. Pero los verdaderos organizadores fueron Hellmuth Oskar Schreiter y los hermanos José y Alfonso Trueba y Olivares. Los documentos oficiales nombran a estos tres, junto a Melchor Ortega y Adolfo Maldonado —gobernador del estado de Guanajuato y secretario general en el estado— y al abogado I.G. Validvia. Schreiter era originario de Alemania y portaba su credencial del partido nazi, con sus cuotas pagadas al 23 de mayo de 1937. Los hermanos Trueba y Olivares eran unos hacendados españoles y líderes de la Falange Española.
Esta información sobre la Unión Nacional Sinarquista se confirma plenamente en el informe de Harold P. Braman, agregado naval adjunto de EU en México, fechado el 31 de octubre de 1941, donde señala que los hermanos Trueba y Olivares primero trataron de crearied un grupo llamado "Sinarquistas" en Morelia en 1935, pero no prosperó. Sólo hasta 1937, cuando Schreiter entra en escena, pudo despegar la UNS. Schreiter era ingeniero y trabajaba como profesor de inglés en una escuela de Guanajuato; su esposa estaba enparentada con el gobernador del estado. En un informe fechado el 2 de febrero de 1944, Braman confirma que Schreiter era nazi: "Oscar Hellmuth Schreiter y Otto Gilbert son los principales agentes nazis conectados con la organización sinarquista y tienen su centro de operaciones en Guanajuato. . . Por todo el estado de Guanajuato se encontró una numerosa y peligrosa afiliación nazi. Los principales alemanes conectados con el movimiento, y que pueden considerarse como los que ejercen el poder tras bambalinas, son Oscar Hellmuth Schreiter y Otto Gilbert.
"También se confirmo a través de un informante de confianza,. . . que cada centavo del que disponían los sinarquistas durante el primer año más o menos, venía directo de Schreiter, quien lo recibía periódicamente de miembros influyentes de la colonia alemana en la Ciudad de México. Se entiende que estos últimos han obtenido los fondos directamente de la legación alemana en México".
Braman también confirma la relación entre los sinarquistas y la Iglesia en México: "Da la casualidad. . . que la Iglesia y los falangistas tienen un consejo conjunto de estrategia el cual, por órdenes de España, mueve los hilos de la Unión. Las órdenes de España vienen de Berlín. . . La Iglesia de México en este momento colabora plenamente con los falangistas a quienes respaldaron en la Guerra Civil española. Los falangistas quieren un mundo español todopoderoso que trabaje al lado de Alemania, y ven a México como un campo fértil para un cambio de Gobierno que pondrá a la nación bajo el dominio directo de la España de hoy, como en los días de la España antigua".
Braman documenta además que los sinarquistas crearon una red de escuelas privadas en el estado de Guanajuato, similar a la red de escuelas privadas "católicas" que crearon los fundadores del Christendom College, Warren y Anne Carroll, en el norte del estado de Virginia en EU: "Se encontró que los sacerdotes han tenido mucho que ver en el establecimiento de escuelas sinarquistas por todo el estado. . . Estas escuelas tienen diversos nombres y a menudo tratan de obscurecer el nexo con los sinarquistas o la Iglesia, a fin de conseguir más alumnos. Estas escuelas compiten exitosamente con las escuelas públicas, porque la propaganda sinarquista trata de hacer aparecer que las escuelas sinarquistas son muy superiores a las escuelas públicas y ofrecen enseñanza religiosa, mientras que las escuelas públicas no".
En un informe confidencial de inteligencia fechado el 30 de marzo de 1942, Braman señala: "El papel de la Iglesia en la Unión Sinarquista, a la fecha, ha sido muy sospechoso. Se sabe desde hace mucho que los sacerdotes de la localidad ofrecen listas de `nombres' recomendados para ser miembros de la Unión. La Falange, que dirige el trabajo de propaganda del Eje en la Unión y su aliada secreta, Acción Nacional, ha tenido un nexo tan estrecho con el arzobispo de México y varios obispos importantes, que se ha sospechado la actividad de la Iglesia con relación a los sinarquistas".
Respecto a Salvador Abascal, Braman informa que: "Los agentes alemanes. . . han elaborado un plan para que los falangistas españoles se apoderen de la dirección efectiva de la Unión, debido al deseo de mantener las cosas sobre la base del idioma y la cultura española, para el consumo público. Abascal se ha mostrado como el 'paniaguado' ideal para líder, ya que obedecería órdenes y tiene muy buena reputación con el arzobispo de México.. . . Él se educó en el Seminario de Morelia cuando estaba de rector Luis María Martínez, actual arzobispo de todo (sic) México. Ha entablado una amistad duradera a los pies de este poderoso personaje de la Iglesia, y ha mostrado una inclinación para el trabajo político agresivo de la Iglesia".
En su informe del 31 de octubre de 1941, Braman agrega que el comité central de la Unión Nacional Sinarquista, compuesto por delegados nacionales nombrados por Abascal, incluye a René Capistrán Garza, que fuera comandante supremo de la Liga y de los cristeros. ¡Y eso que se niega histéricamente la relación entre los cristeros y la Unión Nacional Sinarquista!
Hoy día, Lyndon LaRouche está en el proceso de levantar un movimiento internacional de juventudes en México y en otras naciones de Iberoamérica, comprometido con los principios republicanos que encarna el preámbulo de la Constitución estadounidense. Estos principios incluyen enfáticamente la creación y defensa de Estados nacionales soberanos dedicados al bienestar general de sus poblaciones respectivas y su posteridad, que se refleje en su desarrollo cognoscitivo y económico.
Historicamente, los enemigos oligárquicos de la creación de una familia mundial de Estados nacionales soberanos en base en semejante comunidad de principios, se han desplegado para frustrar la realización de dicho orden mundial, promoviendo al mismo tiempo la anarquía y la imposición de la sinarquía. Esto es particularmente evidente en el caso de México.
Dada su proximidad a los EU y el potencial que representa México, en alianza con los EU, de ser un modelo singular para las relaciones Norte–Sur para el resto del mundo, ha sido blanco de los perversos sinarquistas en los últimos 200 y tantos años, como evidencian el caso de la imposición del emperador Maximiliano de Habsburgo por parte de Napoleón III, de la "guerra religiosa" armada por los jesuitas, y la creacion de una quinta columna sinarquista contra los EU controlada directamente por los nazis a través de la Falange Española.
Por tanto, el Movimiento de Juventudes Larouchista en México tiene una misión decisiva que realizar a favor de toda la humanidad: liberar a la población mexicana del yugo del sinarquismo, organizando a México y a toda Iberoamérica en respaldo a la campaña presidencial de LaRouche, así como Benito Juárez respaldo los esfuerzos de Abraham Lincoln contra la Confederación esclavista estadounidense aliada a Maximiliano.
Como hemos visto, la creación de un bloque "latinoamericano" contra los EU fue un plan de la Falange nazi. En contraste, la única política fructífera en Iberoamérica hoy día, es la pelea por cambiar a los EU apoyando al único candidato presidencial comprometido a revivir la política anticolonial de Lincoln y Roosevelt hacia Iberoamérica y el resto del sector en vías de desarrollo.
A ese fin, es necesario rechazar tanto a los seudocatólicos buckleyitas de la derecha como a los jacobinos de la izquierda. Pero sobre todo, es necesario derrotar a quienes manejan las cuerdas, que operan en el dominio complejo invisible de la historia universal.
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Artículos relacionados:
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Bibliografía
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[1] Ésta y otras citas que aparecen a lo largo de este artículo, son traducidas del inglés.
[2] Ibíd.
[3] Esta misma cuestión está vigente de nuevo hoy día. En 1938, durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, el Gobierno mexicano procedió a nacionalizar el petróleo mexicano. Hoy día, la presión viene de los EU otra vez, para desnacionalizar la industria y privatizar el petróleo. Prácticamente al unísono, de nuevo se hacen esfuerzos para encender la llama del conflicto religioso. El 12 dejunio, el hijo de Jean Meyer, Lorenzo Meyer, escribió un artículo en el diario Reforma, donde afirma que el conflicto entre la Iglesia y el Estado que condujo a una "guerra civil abierta y brutal" en México varias veces en el pasado, está vigente de nuevo.