EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
¿Y qué tiene que ver esto con Dios? Pues si resulta cierta la idea de que el Universo en última instancia es muy simple y que la complejidad que vemos en él no es más que la acumulación de cosas simples, Dios no puede existir tal y como lo propone el teísmo que por definición es muy complejo, ya que ese Dios es inteligente, tiene voluntad, responde plegarias, nos dicta leyes, escribe libros y hasta tiene hijos. Nada de eso es lo que nos sugiere la aparente complejidad del Universo.
Pocas veces nos detenemos a pensar acerca de las implicaciones que traen algunos conceptos que usamos en la vida diaria. Esto no supone ningún problema grave en muestras actividades cotidianas donde la falta de precisión en la comunicación de ideas está compensada por nuestra capacidad natural de completar lo que falta analizando el contexto de la comunicación. Una capacidad que el ser humano ha desarrollado precisamente gracias a que podemos transmitirnos ideas complejas y comprenderlas. Este proceso de retroalimentación donde la capacidad de comprensión de ideas complejas se usa a su vez para comunicar esas ideas y viceversa.
En otros ámbitos donde la precisión en la comunicación de ideas se hace importante, incluso fundamental, el significado de los conceptos se vuelve a su vez muy importante. Es el caso de las ciencias que muchas veces prescinde del lenguaje natural sustituyéndolo por el menos ambiguo y más preciso lenguaje matemático, así mismo la filosofía pone mucho énfasis en el significado de las palabras cuando se transmiten ideas filosóficas, precisamente porque se estudian las implicaciones que esas ideas pueden tener.
Se hace necesario de esta manera saber lo más exactamente posible de qué estamos hablando cuando hablamos. Para ello se han inventado los diccionarios de la lengua los cuales son un compendio de los significados comúnmente aceptados en el uso diario.
El tema que nos ocupa aquí en este artículo es la existencia de Dios. Hasta ahora no hemos dado una definición de Dios confiando en que el lector entiende de qué hablamos cuando hablamos de Dios, pero ¿se ha detenido a pensar el lector en el significado de la palabra "Dios"?, el diccionario lo define como "ser que en las religiones monoteístas es considerado el hacedor del universo". Ciertamente en ese significado hay conceptos que ya hemos usado y analizado en este artículo, el lector podrá detenerse a pensar sobre este significado y determinar si está de acuerdo con él. Los diccionarios tratan de reflejar el uso más común de las palabras, esto no quiere decir que el diccionario hace el significado sino que solamente pone con palabras lo que el común de la gente entiende cuando oye o lee esa palabra en particular. El significado se lo da el uso, no el diccionario.
Una persona monoteísta estará muy de acuerdo con el significado de Dios reflejado en el diccionario, pensará que sí, que Dios es el hacedor del universo, entre otras cosas, dependiendo de su creencia particular, pero no cabe dudas de que todos entendemos que Dios es el creador, el que hizo el Universo.
¿Implica esto que Dios efectivamente hizo el Universo, que es su creador? No, no exactamente. Solamente indica que si en el futuro nos topamos con un ser que resulta ser el creador del universo ese es Dios, de la misma manera que si nos topamos con un animal muy similar a un caballo y que tiene un cuerno de oro en la frente, a ese animal lo podemos llamar "unicornio".
Una cosa que podemos decir de Dios es que se trata de un agente creador, más precisamente es el agente creador del Universo. Independientemente de qué otras características le otorguen los teístas a Dios es necesario que Dios sea ese agente creador del Universo para que podamos llamarle "Dios".
Es fácilmente comprensible que un creador es distinto de su creación, de tal manera que un pintor que crear una obra pictórica, es absurdo decir que la pintura es el pintor, y hay muchos más ejemplos de esto.
Tenemos por lo tanto dos entidades separadas, Dios y el Universo, siendo Dios el agente creador del Universo. Así lo entienden los teístas y así está reflejado en el significado de la palabra "Dios" en el diccionario.
Por otro lado una de las cosas que hacen al Universo ser precisamente el Universo es que el Universo incluye al Tiempo, además del espacio y todas las cosas ya mencionadas en la sección anterior. Esto lo sabemos, entre otras cosas, porque nos lo dice la ciencia pero aunque prescindamos de sus descubrimientos usando solo la razón podemos concluir que sin Tiempo no hay Universo. El Universo con todas sus cosas no tiene sentido si no se incluye al Tiempo dentro de él. Los eventos no ocurrirían, por lo tanto no habría procesos y por lo tanto no se formarían galaxias, estrellas, planetas y nosotros mismos en uno de ellos.
Al darnos cuenta de este hecho, es decir, que el Universo incluye el Tiempo como parte constitutiva y fundamental del Universo encontramos también que el acto de crear, como toda acción, transcurre en el tiempo, esto se debe a que crear es una acción y una acción se identifica precisamente como aquello que ocurre en el tiempo, en otras palabras, para que ocurra una acción es condición necesaria que el tiempo exista.
De lo anterior se deriva que Dios, creador del Universo, tiene que haber creado el Tiempo también. ¿Pero es esto posible?
Dios es el creador del Universo, por lo tanto ejecutó una acción, la de crear. Pero el Universo incluye al Tiempo, como hemos visto antes, por lo tanto Dios creó también el Tiempo, pero si lo creó, quiere decir que antes no existía el Tiempo, de hecho, no podemos admitir que hubo un momento anterior a la creación del Tiempo porque justamente no existe el Tiempo al cual unir ese "momento anterior". Es como tratar de ir al Polo Sur desde un lugar más al sur que el Polo Sur, tal lugar no existe ni puede existir, de la misma manera, no se puede encontrar un momento anterior al tiempo mismo.
Nos encontramos ante un absurdo. Dios ejecuta una acción donde no hay Tiempo, lo cual es imposible de hacer, por las razones vistas más arriba.
Por lo tanto Dios no puede existir.
El amable lector creerá ver una aparente contradicción en lo que acaba de leer: ¿cómo es posible entonces que Dios sea el creador del Tiempo y a la vez no poder ser el creador del Tiempo? La contradicción es aparente, y aparenta serlo porque se tiende a pensar que una definición es una afirmación cuando en realidad no lo es. Primero me remito a lo ya expuesto más arriba cuando hablamos acerca de lo queremos decir cuando decimos lo que decimos. Las definiciones no son asertos, no son cosas que se afirman, son convenciones, descripciones que permiten identificar conceptos, a veces esos conceptos tienen un referente real, a veces imaginario.
Para entender mejor la diferencia entre una definición y una afirmación voy a poner un ejemplo. Un jefe le dice a su secretario que le traiga "el archivo 22 de la gaveta", ésta frase define un objeto particular, se trata de un archivo con el número 22 que está en la gaveta, no es el archivo número 21, no es el archivo número 23, es exactamente aquél archivo que está identificado con el número 22 y además está en la gaveta. Ahora bien supongamos que el secretario, que conoce la oficina, se encuentra con el siguiente problema: los archivos en la gaveta no están numerados, de hecho están ordenados por nombres que no incluyen números. ¿Significa esto el jefe hizo una afirmación errónea?, no, puesto que él no afirmó que tal archivo existe, lo que ha ocurrido es que el jefe definió un objeto que no existe ni puede existir. Dadas las circunstancias del ejemplo es imposible que exista un archivo tal que esté en la gaveta y lleve el número 22, pero es perfectamente posible definir un objeto así.
De forma similar es perfectamente posible definir un ser cuya característica sea la de hacedor del Universo y luego demostrar que un ser así no existe ni puede existir. Eso es exactamente lo que acabo de hacer. Uno (cualquiera) puede definir lo que quiera de la forma que desee, pero eso no quiere decir que la cosa así definida exista realmente.
Por eso no hay tal contradicción en el argumento presentado.
Formalizando el argumento de la sección anterior quedaría:
1. Creación implica un momento donde el objeto creado aún no existe.
2. Dios es creador del tiempo.
3. La creación del tiempo implica un momento donde el tiempo aún no existe.
4. La creación del tiempo implica un momento del tiempo donde no hay tiempo.
5. La creación del tiempo constituye un absurdo.
6. No es posible crear el tiempo.
7. Dios no existe ni puede existir.
Por supuesto, se puede definir "Dios" de diferentes maneras, incluso de formas absurdas. No nos vamos a detener a discutir definiciones "infantiles" o "capciosas" tal como "Diego Armando Maradona es Dios", ya que en el fondo no se está queriendo decir literalmente lo que esa oración dice sino más bien que "Diego Armando Maradona debe ser adorado como si fuera un Dios" y no que "Diego Armando Maradona es el hacedor del Universo".
Por otro lado hay definiciones que resultan pertinentes en función del argumento presentado más arriba porque tratan de resolver el problema de la creación del Tiempo, me refiero a la característica de atemporalidad otorgada a Dios.
Entonces se nos dice que Dios es "el ser atemporal que es el hacedor del Universo". Suponemos aquí que con atemporal se quiere decir que Dios no necesita del tiempo para realizar sus acciones. Como dije, me parece pertinente analizar este caso y ver qué resulta de ello.
Atemporal quiere decir que está fuera del tiempo, que el tiempo no le afecta (pero no quiere decir "que no tiene tiempo", ¡vaya!). Por lo tanto, suponemos, un Dios así podría crear el Universo sin necesidad de que haya tiempo, pero ¿es esto correcto?
El problema está en que tanto "hacer" como "crear" y como todos los verbos describen acciones y las acciones transcurren en el tiempo sin el cual carece de sentido hablar de acción y por lo tanto no es aplicable el uso de ningún verbo. Soy incapaz de imaginar una acción que no indique secuencia temporal alguna (es decir, un pasado, un presente y un futuro) y animo al lector a intentarlo. Aún en casos como "morir" indican que en algún momento del pasado aquello que muere estaba vivo y al decir "algún momento" ya estamos implicando la existencia de tiempo, o, como el caso que nos ocupa, necesitamos del tiempo para describir la acción y por lo tanto para ejecutarse. Quede demostrado entonces que las acciones transcurren en el tiempo.
Y "crear" y "hacer" son acciones, por lo tanto necesitan del tiempo para poder ser ejecutadas.
Como podemos inferir de lo anterior, que Dios sea atemporal no afecta en absoluto el hecho que no pueda crear o hacer el Universo, no el nuestro, que, como habíamos discutido previamente, incluye al tiempo sin el cual no podemos llamarlo "Universo".
Dios aún necesita del tiempo a pesar de que él mismo sea atemporal. Por lo tanto sigue sin poder crear, por lo tanto podemos decir que no existe un ser tal que sea atemporal y sea creador del Universo. Es decir, Dios no existe ni puede existir.
Aceptemos, por amor al argumento, que existe el Libre Albedrío así como hicimos con la existencia de mal en el primer capítulo de este artículo. El Libre Albedrío es la potestad de obrar por reflexión y elección. Muchos teístas aceptan sin problemas que el ser humano tiene Libre Albedrío y de hecho muchos de ellos afirman que el Libre Albedrío del que goza el ser humano se lo ha dado Dios.
Pero pocos se animan a empujar hasta las últimas consecuencias las implicaciones de este hecho, vamos a analizarlo aquí.
Hay otros teístas que no aceptan esto. Por ejemplo la teología cristiana calvinista afirma que el ser humano, cada persona, está predestinada por Dios en esta vida. Lo que a continuación se expone, evidentemente, no les afecta a ellos.
La existencia del Libre Albedrío implica que es imposible predecir las acciones del ser humano por cuanto el ser humano es libre de obrar, pensar, actual y elegir lo que quiera.
Por otro lado la supuesta existencia de un Ser Supremo todopoderoso que ha creado el Universo y que le exige cosas al ser humano supone que el ser humano está subordinado a Él. La relación entre ese ser y la humanidad resulta en imposible subordinación absoluta. Por más que ese Ser exija subordinación, su omnipotencia chocará de frente contra el Libre Albedrío del ser humano.
En otras palabras, no es posible estar subordinado a un Ser Supremo si uno cuenta con Libre Albedrío ya que en cualquier momento uno es libre de salirse de esa subordinación.
Si Dios es todopoderoso y exige subordinación luego puede hacer que el ser humano deje de tener Libre Albedrío.
Pero el ser humano tiene Libre Albedrío.
Aparece por tanto una incompatibilidad insalvable entre el Albedrío y Dios, puesto que la existencia de uno supone la negación del otro. Y como hemos aceptado que el ser humano tiene Libre Albedrío, Dios no puede existir, ya que es imposible que exista un ser tal que sea todopoderoso y le exija subordinación al ser humano.
Por lo tanto Dios no existe.