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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Razones por las que Dios no existe [1 de 3]

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Razones por las que Dios no existe

Por Diego Romero y colaboradores

Introducción

Existen diversas razones por las cuales las personas declaran creer en Dios, tan diversas como creyentes hay. Pero estas explicaciones probablemente están dadas por denominadores comunes que las sustentan o, para decirlo más claramente, conceptos generadores, que se pueden traducir en: el anhelo de trascender más allá de la propia existencia; el deseo de encontrar una causalidad en todo lo que resulta azaroso; el miedo a los fenómenos desconocidos y/o la incapacidad para explicarlos racionalmente; la necesidad de contar con un basamento moral; el deseo de pertenencia y el entorno sociocultural.

Sin embargo, lo que sucede con algunas personas que se declaran creyentes es que, lisa y llanamente, jamás se han detenido a pensar si Dios existe o no. En ellas simplemente ha primado la adopción de la tradición familiar, sin mediar un deseo expreso o un análisis a conciencia de la base de sus creencias. Pero las hay otras que sí se animan a analizar el problema de la existencia de Dios y, muchas de ellas, se convierten en ateas, y el ateo no es ni más ni menos que la persona que niega la existencia de Dios.

El objeto del presente artículo es, entonces, el de ofrecer al lector algunas razones para ser ateo, o dicho de otra forma, razones por las que Dios no existe. Estas razones se basan en enunciados a favor de la inexistencia de Dios, no en enunciados que refuten la existencia del mismo porque, normalmente, la carga de la prueba recae en quien hace la afirmación. Por ende, es al creyente quien le corresponde la responsabilidad de demostrar que Dios existe, tal y como él lo propone.

A menudo se ha dicho que no se puede demostrar una inexistencia, o que no se pueden dar pruebas de que algo no existe. Tal cosa es cierta para las afirmaciones de carácter general, pero el tema que ocupa este artículo no cae en tal categoría. Dios es un caso particular, un concepto suficientemente bien definido como para sacar algunas conclusiones a partir de dicho concepto. Probar la inexistencia de Dios va a contramano de lo que generalmente se acepta como un hecho, pero que hasta ahora nadie ha podido demostrar como cierto, es decir, que tal ser existe.

1. El problema del mal

La primera demostración está basada en la enunciada por Epicuro hace 2300 años atrás y que comúnmente se llama "El Dilema de Epicuro". Éste dice así:

1.1.- El Dilema de Epicuro

1.      Si Dios es todopoderoso puede eliminar el mal.

2.    Si Dios es benevolente quiere eliminar el mal.

3.     Si Dios es absolutamente benevolente entonces el mal no existe.

4.    Pero el mal existe.

5.     Si Dios no puede eliminar el mal, entonces es impotente.

6.    Si Dios no quiere eliminar el mal, entonces es malvado.

7.     Por lo tanto Dios no es todopoderoso o bien no es benevolente.

Hasta aquí el argumento no demuestra la inexistencia de Dios porque:

1.      Dios podría ser efectivamente malvado o bien...

2.    Dios podría ser efectivamente limitado en cuanto a su poder o bien...

3.     Dios podría ser indiferente de nuestro sufrimiento.

1.2.- Pasa a ser Dios indiferente

Si solo consideramos las dos primeras alternativas el problema quedaría sin resolver debido a que Dios bueno y Dios todopoderoso son mutuamente excluyentes en función de la existencia del mal y no es posible determinar cuál de los dos es el correcto. Por lo tanto explotemos la tercer alternativa puesto que es una solución completa. Pero al considerar esta alternativa nos lleva a una pregunta ¿qué tan indiferente es Dios?

Analizando la realidad del día a día podemos observar que hay gente que afirma que Dios sí interviene en asuntos humanos, por ejemplo, respondiendo plegarias, pero al mismo tiempo podemos ver que esas supuestas respuestas pueden ser explicadas sin recurrir a la intervención divina como explicación o bien resultan ser conclusiones basadas en razonamientos erróneos del tipo "pasó esto, luego pasó esto otro, por lo tanto lo primero es causa de lo segundo" o más concretamente "me dolía la cabeza, recé a Dios y se me curó" pero no queda claro que una cosa sea consecuencia de la otra, por ejemplo, el hablante podría estar omitiendo que se tomó una aspirina, o ignorar que el dolor es cíclico para su caso y así innumerables explicaciones alternativas.

Lo mismo podemos decir de los llamados "milagros". Los milagros son rompimientos del orden natural, suspensión o violación de las leyes físicas o más comúnmente se definen como "intervención divina directa". En el fondo cuando se dice que ocurrió un milagro no se está estableciendo que ocurrió un fenómeno que implica la intervención divina (o la violación de las leyes físicas) sino más bien se está adelantando una explicación para un fenómeno del cual no podemos saber qué lo provocó. La estructura es como sigue:

1.      Ocurrió tal fenómeno.

2.    Me parece extraordinario.

3.     No le encuentro explicación natural o racional.

4.    Por lo tanto fue Dios.

El fenómeno mencionado en 1 no tiene que ser un fenómeno real, basta que el hablante lo considere como tal, eso no tiene importancia para el argumento comentado aquí porque haya ocurrido realmente un fenómeno o haya sido imaginario, lo que importa de cara al argumento es que se afirme que ese fenómeno fue un milagro.

Cuando hablamos de "milagro" estamos admitiendo nuestra ignorancia, en realidad no sabemos qué sucedió porque no contamos con todos los datos, porque nuestros sentidos no son perfectos, porque los conocimientos científicos no son completos. Recurrir a la intervención divina como explicación es más bien una conclusión precipitada, un placebo para dejarnos tranquilos a nosotros mismos.

¿Qué nos dice esto de cara a la alternativa 3 enunciada más arriba? Que Dios, de existir, no interviene en ningún asunto humano ni de la naturaleza. En otras palabras Dios podría haber creado el Universo, podría haberlo puesto a funcionar, estableciendo sus leyes y luego dejarlo progresar por sí mismo. Esta idea no es extraña, la sostienen los deístas. Los deístas son creyentes en la existencia de Dios solo como agente iniciador del Universo y nada más. Ésta idea puede ser rastreada en la historia hasta Aristóteles, no es nueva y ciertamente tuvo mucho auge durante el período histórico llamado "Ilustración" (finales del siglo XVIII) con Thomas Paine a la cabeza.

1.3.- Se elimina por parsimonia

Ahora bien, un Dios tal como el deísta resulta en una hipótesis indemostrable, esto quiere decir que la sola proposición de la hipótesis lleva en sí misma la imposibilidad de ser demostrada ¿cómo podemos demostrar empíricamente un hecho que no se puede reproducir o bien no puede ser corroborado en sus efectos debido a que por sí mismo no deja rastros y es por definición irreproducible? No podemos traer a Dios y obligarle a crear universos de la misma forma que supuestamente lo hizo con el nuestro. No podemos obligar a Dios a intervenir en el Universo porque eso resulta en la violación directa de la hipótesis planteada.

Por lo tanto se descarta la hipótesis recurriendo al Principio de Parsimonia el cual se usa para eliminar hipótesis que introducen entidades que no se pueden explicar. En otras palabras Dios deísta o Dios absolutamente indiferente es una explicación que no explica nada.

Por lo tanto la conclusión más racional que estamos obligados a adoptar por fuerza de la razón es que Dios efectivamente no existe. Si tomamos esta conclusión como una hipótesis a considerar vemos que encaja bien con lo observado hasta ahora: el mal puede existir sin problemas ya que no hay nada que lo impida, las plegarias no son respondidas por nadie lo que implica que aquellas que se aseguran sí lo fueron, se deben atribuir a otras causas más terrenales, no existen "milagros", simplemente no sabemos qué ocurrió, lo que nos impulsa a seguir investigando hasta encontrar las causas naturales de esos fenómenos.

2. La existencia del Universo
2.1.- El problema de la complejidad del Universo

El ser humano tiene capacidad de asombro. Cuando miramos una noche estrellada, vemos cómo crece la cosecha en los campos, observamos un prístino paisaje, etc. esas cosas nos provocan asombro. Es perfectamente natural que desde tiempos remotos el ser humano se haya hecho la pregunta ¿cómo es posible que estas cosas asombrosas existan? De allí que se asegure que el Universo es complejo, es una cosa intrincada, difícil de entender, a veces parece ser llanamente ininteligible; algunos han ido un poco más allá proponiendo la siguiente explicación para la complejidad del Universo: alguien tuvo que haberlo hecho.

2.2.- Eliminación de hipótesis explicativas

El teísmo resuelve el problema de la existencia del universo mediante este aforismo: El Universo es complejo, no pudo hacerse solo, no pudo salir de la nada, alguien tuvo que haberlo creado, ese alguien es Dios. Como se puede apreciar, este intento de explicación trata de eliminar dos hipótesis, el Universo no puede hacerse a sí mismo y no puede salir de la nada.

2.3.- De la nada

Para negar que el Universo haya salido de la nada se utiliza el principio que dice "de la nada, nada sale" ("ex nihilo nihil fit" en latín) el cual parece muy evidente a simple vista.

Sin embargo si analizamos detenidamente este principio encontramos varios problemas:

La frase "de la nada" supone que "la nada" puede ser algún tipo de origen causal, es decir, que puede ser causa de algo (como cuando decimos "la luz sale de la lámpara"), o bien que "la nada" es un posible lugar del que salgan cosas (como cuando decimos "los pasajeros salen del aeropuerto"). ¿Pero alguna de estas cosas tiene sentido? "La nada" quiere decir "ausencia de toda cosa", por lo tanto ni es origen causal ni es un lugar. Entonces no podemos tomar literalmente la frase; "De la nada" es una frase que no tiene sentido. Simplemente carece de significado.

Pero supongamos que sí lo tiene. ¿Cómo saber si efectivamente de la nada, nada sale? Atendamos a la definición de "nada": ausencia de toda cosa, esto indica que "la nada" es un estado, ¡un estado que nunca ha sido observado!, por lo tanto no podemos saber si ese principio es verdadero o falso. No es que sea falso, es que no se puede evaluar ni por sí ni por no. Nadie ha aislado alguna vez un poco de "nada" para poder experimentar con ella, no sabemos si efectivamente de la nada, nada sale o si a veces sale algo o si todo sale de la nada. Simplemente no sabemos.

En este punto le podemos dar la derecha a los teístas y decir que "la nada" no es explicación para la existencia del Universo, precisamente porque "la nada" no es explicación de... bueno... ¡nada!

2.4.- De Dios

Dios parece resolver el problema de la existencia del Universo porque se asume que algo complejo debe ser obra de un ser inteligente. Veamos hasta donde nos lleva esta asunción.

Si algo complejo debe ser obra (creación) de un ser inteligente entonces ese ser debe ser, por fuerza el propio argumento, tanto o más complejo que la obra creada por él. Por lo tanto Dios debe ser igual o más complejo que el propio Universo ¿es ésta una buena explicación?

No la es. Al contrario, es una muy mala explicación. Porque en el fondo traslada el problema más lejos. Resuelve un problema para volver a crearlo en otra parte, con la salvedad de que con Dios está fuera de nuestro alcance. Al menos el Universo está aquí, podemos extraerle información directamente, cosa que no sucede con Dios.

Hay otra forma de ver por qué Dios es una mala explicación para el Universo. Es recurriendo al Principio de Parsimonia otra vez, el cual, recordemos dice así: dadas dos hipótesis mutuamente excluyentes entre sí (esto quiere decir que si una es correcta, la otra no lo es y viceversa), tales que explican la misma cantidad de hechos, se admitirá como correcta la "menos compleja". Una hipótesis es menos compleja que otra si supone o exige menos elementos y relaciones nuevas para explicar un fenómeno. Este principio lo usamos todos, aunque sea intuitivamente. Por ejemplo, la policía al resolver un asesinato no se molesta en investigar si el asesino pudo ser un extraterrestre venido de Alfa Centauro porque esa hipótesis requiere demostrar primero que realmente existen alfacentaurinos en primer lugar, es decir, esa hipótesis es más compleja que decir simplemente que el asesino pudo ser una persona de la Tierra.

La razón para introducir la hipótesis teísta es la negativa a aceptar que las cosas "se hacen a sí mismas". Aceptado esto el teísmo afirma que el Universo lo creó Dios. Ahora bien, si nos negamos a aceptar que las cosas pueden hacerse a sí mismas, la pregunta obligada es ¿de dónde salió Dios?

Teniendo presente el Principio de Parsimonia comparamos dos hipótesis excluyentes entre sí:

A: Dios existe y creó el Universo.

B: El Universo se hizo a sí mismo.

A explica lo mismo que B, ambos dan cuenta de la existencia del Universo. A introduce un nuevo elemento (Dios) y una nueva relación (crear). B no introduce nada nuevo. Por lo tanto A es más compleja que B, aplicando el Principio de Parsimonia debemos aceptar que la hipótesis B es mejor explicación que la hipótesis A.

2.5.- De algo que no es Dios

Ahora bien, supongamos que no partimos de la asunción dicha en la sección anterior, es decir, no asumimos que "algo complejo debe ser obra de un ser inteligente". Consideremos la contraria para no caer en el mismo problema de antes. Digamos que la complejidad del Universo sí puede ser producto de algo menos complejo o directamente de algo muy simple. Irónicamente esta es una hipótesis que está considerando la ciencia ahora mismo; ésta hipótesis nos la sugieren muchos descubrimientos que hemos hecho a lo largo de la observación de la naturaleza, me refiero a la Selección Natural.

Por el momento no sabemos qué puede ser y de hecho no estamos seguros de si el Universo efectivamente viene de algo, como se discutirá más adelante en este artículo. Antes que eso, vamos a tratar otro tema referente al problema de la complejidad del Universo.

2.6.- No existe tal problema

Comenzamos esta demostración exponiendo que la existencia del Universo requiere una explicación y esa explicación debe dar cuenta de la complejidad del Universo que nos causa asombro. Pero ¿realmente el Universo es complejo?

Analicemos lo que observamos en el Universo, comenzando con cosas cotidianas, digamos, una ciudad. Ciertamente una ciudad es una entidad bastante compleja con todas sus construcciones, calles, cables, tráfico y polución :D. Bien pero si la observamos más detenidamente veremos que las construcciones en su mayoría no son más que "pilas de ladrillos amontonados", es decir, una casa cualquiera es un conjunto de paredes, las paredes a su vez son ladrillos puestos unos encima de otros; así podemos continuar con cada cosa que encontremos en una ciudad, al final llegaremos a la conclusión de que las cosas complejas están hechas de cosas más simples.

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