Caracas, 02 Dic. ABN.- Fallecidos, heridos, desempleados y pérdidas a la nación por casi 20 mil millones de dólares fue el resultado de aquella acción desmedida que constituyó el sabotaje petrolero que emprendió un pequeño grupo elitesco de la antigua Petróleos de Venezuela (Pdvsa), en diciembre del año 2002. Venezuela se ha recuperado de ese golpe nefasto, propagado por intereses capitalistas y ajenos a la nación. Sin embargo, el dolor de quienes perdieron a seres queridos es incurable. En casi 20 mil millones de dólares se valoran las pérdidas económicas registradas en la estatal Pdvsa durante aquellos duros días, a finales de 2002 y principios de 2003, cuando adquirir un paquete de harina precocida para hacer arepas se convirtió en una misión imposible. ¿Qué venezolano no hizo colas de más de cinco horas a las puertas de una estación de servicios para llenar de gasolina el tanque de su vehículo?, aquí, en Venezuela, un país reconocido en el ámbito mundial por sus riquezas petroleras. ¿Y todo para qué? Para derrocar el Gobierno legítimo y democrático del presidente, Hugo Chávez Frías. Ese minúsculo grupo oligarca deseaba “volver a tener en sus manos la 'vaca lechera' que ellos consideran a Venezuela, que durante muchas décadas la han exprimido a merced de un pequeño grupo de familias, mientras 80% de la población se moría de hambre”, señala el analista y experto en petróleo Raimundo Kabchi, al cumplirse seis años de aquel golpe criminal y anti-nacional, reseña un boletín emanado del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (Minci). Es importante que cada venezolano que lea estas líneas reflexione sobre los argumentos de quienes llevaron al país al borde una crisis económica, porque esos mismos personajes son los que ahora continúan conspirando para que, nuevamente, por vías ilegales e ilegítimas, el Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela sea despojado del rol que le asignó por vía electoral el pueblo venezolano. Este análisis se extrae de las palabras pronunciadas por el profesor de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Edgardo Ramírez, quien le recomienda a los ciudadanos nacidos en estas tierras no olvidar cada detalle del paro petrolero suscitado en diciembre de 2002. “Es factible que ocurra otro sabotaje petrolero, porque esto es una revolución. Lo que no se puede permitir en un proceso revolucionario es dar un paso atrás, olvidar y ser impune ante los enemigos internos y externos”, expresó Ramírez. | | |