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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Josep Lluís Ballescà: "La igualdad de hombre y mujer tiene un límite"

Josep Lluís Ballescà: "La igualdad de hombre y mujer tiene un límite"
Atiende los problemas de esterilidad masculina en el Hospital Clínic de Barcelona y es responsable del banco de semen del centro, que se nutre de donantes.
 Foto: DANNY CAMINAL
Foto: DANNY CAMINAL
ÀNGELS GALLARDO

--Cada vez hay más hombres que se depilan, hacen tratamientos faciales o se operan los párpados caídos. ¿Han cambiado los signos de la masculinidad?
--Y los de la feminidad, aunque la aceptación de ambos fenómenos es distinta. La feminización del hombre, o su refinamiento en la conducta, es más ostensible que la virilidad de la mujer. Está asumido que ellas vistan como un hombre. Se ve normal. Pero si un hombre se pone falda llamará la atención. Hay una tendencia hacia la igualdad de los signos externos, pero aún no se aceptan los detalles femeninos en la forma de vestir de los hombres.

--¿Tendemos a parecernos?
--Las conductas sociales se van limando, y se tiende a aceptar los cambios de imagen del hombre: que vaya a un centro de estética, que use cremas, que recurra a la cirugía estética... Se acepta porque existe un culto a la imagen, en hombres y mujeres, que no busca gustar al otro sexo, sino a sí mismos. Si después agradan a los demás, pues mejor.

--¿Cuál será el límite?
--La tendencia a la igualdad chocará con lo más básico, lo puramente animal. La cultura podrá modificar mu- chas cosas, pero será difícil cambiar la esencia del individuo, porque es totalmente hormonal. Si un señor no tiene testosterona --la hormona que crea los signos masculinos--, no tendrá deseo y fantasía sexual, ni erección. Y todo eso, que garantiza que haya atractivo, es lo que asegura la continuidad de la especie. La igualdad entre hombre y mujer tiene un límite. Afortunadamente.

--Entonces, lo sano es la diferencia.
--Sí. Lo que no es aceptable es que por ser diferentes un sexo acabe siendo inferior al otro. Bajo ningún concepto. La igualdad exige la diferenciación: no somos paralelos, sino complementarios. Eso es lo que crea el deseo sexual. Nada más.

--Se dice que la generación masculina que tiene 20 años es más celosa y machista que la anterior.
--Tal vez sea por reacción cultural a la época del feminismo. El sexo se explica por factores hormonales y sociales. La agresividad, en el buen sentido de la palabra, depende de los andrógenos, las hormonas masculinas. La conducta impulsiva, esa respuesta sexual del hombre del aquí te pillo, aquí te mato, depende de la testosterona. Pero se modula.

--¿Hay ahora más hombres que no tienen clara su masculinidad?
--No creo. Es un tema apenas conocido. Hasta hace poco todas la conductas ambiguas eran tabú y no podemos hablar con evidencia científica de si hay un incremento de esas tendencias sexuales. Hace 20 años, homosexuales y transexuales eran invisibles. Socialmente, no se aceptaban y, además, no había la solución quirúrgica que ahora sí existe.

--A la erección masculina se le sigue dando máxima importancia.
--Es que tiene máxima importancia. Es el requisito para conseguir la reproducción. Si observamos a los animales, con quienes guardamos gran paralelismo, pocas especies tienen relaciones sexuales fuera de las épocas de celo, las reproductivas. Solo los simios muy evolucionados practican la homosexualidad. Los humanos no podemos prescindir de esa conducta básica animal.

--¿Y el mito del tamaño del pene?
--Tiene el mismo origen y justificación que la erección: se necesitan unas mínimas dimensiones. Muchos hombres se crean un conflicto irreal con este asunto, que arrastra una carga cultural de 2.000 años, muy difícil modificar. La mujer, la hembra, siempre se ha ocupado de mejorar la calidad de la reproducción. El macho dominante, el más fértil del grupo, es el que defendía mejor a la mujer y a sus crías. Es la conducta de la especie humana, atenuada hasta cierto punto por la cultura.

--Usted se ha especializado en problemas de esterilidad masculina.
--Empecé tratando la infertilidad de hombres y mujeres, porque soy ginecólogo, pero no había médicos que conocieran los factores masculinos del tema, y me tuve que ocupar. La infertilidad siempre tiene causas compartidas: suelen ser subfértiles los dos miembros de la pareja. Hombres totalmente estériles hay muy pocos, lo mismo que mujeres.

--Y hay semen de mala calidad.
--Sí. Es evidente que empeora la calidad general del semen. Se debe a tóxicos ingeridos por la mujer durante el embarazo de los niños, y a factores ambientales. Cada vez hay más sospechas de que el aumento de la esterilidad masculina está relacionado con la dieta de las embarazadas. Se está alimentando con estró- genos a las vacas, y la hormonación de la dieta de los animales que comemos influye en la evolución de los fetos en gestación, y en el semen.

--De ahí los bancos de semen.
--Sí. Nuestros donantes son más altruistas que antes, pero cada vez tenemos menos. La compensación económica no es mucha: entre 60 y 100 euros por muestra. No sé qué pasará ahora, con la crisis.-

 

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