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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Ayití: ¿Hacia un nuevo Dechoukaj? Hambre, Represión y Ocupación




[Nota de Anarkismo.net: Artículo de análisis de las recientes protestas en
Ayití y el profundo significado que tienen en la lucha por los cambios
revolucionarios en ese país y en América Latina. Sirva este artículo como
un llamado a la solidaridad, particularmente, del movimiento
revolucionario y libertario latinoamericano para exigir el fin de la
humillante ocupación en manos de las tropas de la ONU (MINUSTAH), que ha
causado toda clase de muertes y abusos de derechos e incluso sexuales, y
que es hoy es el pilar represivo de un régimen social injusto y opresivo.]

Ayití: ¿Hacia un nuevo Dechoukaj? Hambre, Represión y Ocupación

"No hay regimiéntico que los deténguica si tienen hámbrica los
populáricos" (Violeta Parra, Mazúrquika Modérnica)

I.

"Se chat kay k’ap manje poul kay" (Es el gato de tu casa quien se come tus
pollos. Proverbio ayisien)

Las últimas semanas, las calles de Ayití han visto aparecer, como hongos
después de la lluvia, innumerables barricadas y una muchedumbre indignada
que se las tomó en protesta, debido a un sentimiento quemante en sus
entrañas: el hambre. El hambre, no en un sentido metafórico, sino que real
e implacable, ha liderado la convocatoria en contra de las políticas de la
ocupación y el gobierno local sometido a directrices económicas
neo-coloniales.

Esta era una crisis que se veía venir: desde mediados del 2007, el precio
de algunos alimentos esenciales como los frijoles, el arroz, el aceite y
las frutas, ha aumentado en un 50%, mientras que las pastas, han aumentado
en un 100%[1]. Dos tazas de arroz cuestan la exorbitante cifra de
U$0,60[2] en un país en que la mayoría de sus habitantes apenas alcanzan a
sobrevivir con U$2 diarios. Ya a fines de enero, las noticias
internacionales llamaban la atención sobre la nueva dieta de las masas
empobrecidas por tres décadas de neoliberalismo desenfrenado: ante la
incapacidad de pagarse siquiera un plato de arroz, los habitantes de los
bidonville han debido recurrir a "alimentarse" de galletas de barro[3]. Y
es que, en Ayití, mal que mal uno de cada tres niños menores de 5 años
sufren desnutrición. Por tanto, las recientas protestas del hambre era una
crisis que se veía venir en el horizonte y solamente pudieron sorprender a
los más incautos.

Ante esta situación, tanto el presidente haitiano, René García Préval, así
como los medios internacional han salido a recordarnos que esta es una
coyuntura global, que los precios de los alimentos están subiendo en todo
el mundo, a causa, entre otras cosas, del cambio climático, del alza en el
precio del petróleo, de los biocombustibles... en palabras del propio
Preval, "La situación por la que atraviesa Haití es una situación mundial
(...) hay hambre en los países pobres, pero también hay hambre en los
países ricos"[4].

Tales argumentos son, en cierta medida, correctos: es verdad que tanto el
cambio climático con sus efectos devastadores para la agricultura, así
como la enorme presión que ejercen los EEUU para estimular la producción
de biocombustibles, como por ejemplo el etanol, los cuales se producen de
granos como el maíz, han desquiciado completamente el precio de los
alimentos, al convertir, criminalmente, alimentos en combustible y la
tierra que debiera servir para cultivos destinados a calmar el hambre del
estómago, es utilizada para cultivos que calmen el hambre de los motores.

Pero si bien estos argumentos son, en cierta medida correctos, al ser
utilizados como excusa de la manera en que se han utilizado por parte del
equipo de Préval, se convierten en argumentos falsos: Ninguno de estos
procesos, que han conllevado a la escasez de alimentos y su consecuente
carestía, han sido procesos naturales, sino que procesos impulsados por la
rapacidad del capitalismo y por las necesidad imperiales de las grandes
potencias, que precisan de la subordinación económica del tercer mundo.

La presión que ejercen los biocombustibles y el cambio climático sobre el
precio de los alimentos y sobre los estómagos de los condenados de la
tierra es un buen recordatorio de la irracionalidad de un modelo económico
que a largo plazo, sencillamente, no puede sustentarse.

Y este modelo económico, en el caso de Ayití, ha sido impuesto a sangre y
fuego desde época de los Duvalier, profundizado desde el "duvalierismo sin
Duvalier" (el período post-1986) y llevado al paroxismo con la apertura
económica impuesta por los EEUU tras el término "a las buenas" de la
dictadura de Cedras y el retorno de Aristide en 1994 (quien había sido
derrocado a tan sólo meses de convertirse el primer presidente
democráticamente elegido en 1990).

De hecho, a Préval le tocó, en su primer período de gobierno (1996-2001),
aplicar algunas de las medidas del programa de ajuste estructural del
Fondo Monetario Internacional que más contribuyeron a la ruina total del
campesinado, los ti-peyizan, tales como la reducción de las tarifas de
importación del arroz a un 3%, con lo cual la producción local fue
arrasada por el arroz importado norteamericano que venía subsidiado desde
su país de origen[5]. A las bajas tarifas de importación, se suman el
monopolio en la exportación y el traspaso de los costos de las tarifas de
exportación por parte de los monopolios a los campesinos[6]. Esta ruina
progresiva del campesinado se alentó desde los programas económicos
moldeados por la USAID[7] y desde las orientaciones del Banco Mundial y
del FMI, que veían en el éxodo campo-ciudad no solamente la manera de
ganar un mercado para los productos agrícolas subsidiados de EEUU, sino
que además, la génesis de una abundante mano de obra paupérrima y barata
para las maquiladoras y empresas de ensamblaje instaladas en las Zonas
Francas. Este campesinado que engrosó los bidonville era supuestamente la
fuerza laboral que pondría en movimiento la inversión extranjera de las
maquiladoras para dar nacimiento al Taiwán del Caribe, el cual fue un
aborto sin la menor esperanza[8].

Es este contexto el cual ha generado la situación actual de hambre,
viéndose Ayití en la necesidad de importar la mayor parte de sus
alimentos. Y este contexto, marcado por el modelo económico de un
capitalismo completamente dependiente y deformado, ha sido continuado de
manera completamente ortodoxa por el actual gobierno de Préval, sin la
menor intención de corregirlo y antes bien, lo ha seguido profundizando
aún más.

Debido a lo elevado del volumen de alimentos importados, a su constante
alza y al escaso poder adquisitivo de los ayisien, con sus sueldos
miserables y un desempleo enorme, había ya voces que comenzaban a exigir
ciertas medidas (ej. Subsidios) que pudieran evitar una eventual hambruna
en el país. A lo cual la ministra de economía Maguy Durcé declaraba,
dejando en claro la entusiasta posición neoliberal del gobierno de Préval,
que "Haití es miembro de la Organización Mundial del Comercio y debe
respetar el libre mercado. Somos iguales, en este respecto, que los demás
países de la CARICOM (comunidad de países del Caribe, ed.) y que los
países de Europa. No podemos intervenir para bajar los precios"[9].

Así las cosas, las protestas de estas semanas eran inevitables y solamente
vinieron a expresar la aguda crisis de un modelo económico que ha
acumulado innumerables contradicciones las cuales, apenas, han intentado
amortiguar mediante la caridad.

II.

"Un país que no puede alimentar a su propio pueblo, está condenado a ser
sirviente de otros" (Ansy Vixima, dirigente de Tét Kole Ti Peyizan)

El 2 de abril el pueblo comenzó por tomarse las calles en la sureña ciudad
de Les Cayes (Okay), donde las masas empezaron reclamando por el hambre,
para terminar denunciando a Préval y exigiendo el término de la ocupación
militar a manos de la MINUSTAH (Misión de Naciones Unidas para la
Estabilización de Haití). Al día siguiente, las masas hambreadas saqueaban
camiones con arroz para distribuírselo y almacenes, para poder echarse
algo a la boca, mientras amenazaban el cuartel de la ONU en la ciudad. Las
tropas uruguayas de la MINUSTAH respondieron abriendo fuego y matando a
una persona [10]. Desde entonces, la MINUSTAH volvía, una vez más, a
sacarse la máscara "humanitaria" para cumplir el único rol que le da razón
de ser: la de una fuerza represiva, golpista, al servicio de la oligarquía
y de los intereses imperialistas en Ayití, país que, al no contar con un
ejército propio, ha de recurrir a una fuerza de ocupación extranjera a fin
de mantener a los sectores populares a raya[11].

Luego de estos hechos, y acicateado el pueblo por el hambre y la
indignación ante la represión, la protesta se expandió por todo Ayití, a
Petit Goave (Tigwav), a Gonaives (Gonayiv), a Saint-Marc (Sen Mak), a
Puerto Príncipe (Pótoprens) con sus barricadas, con sus columnas de humo
negro brotando de las llantas ardientes, con sus saqueos a galpones de
alimentos, llegando el pueblo a quemar vehículos de la ONU, cuyas tropas
se dedicaban a reprimir abiertamente a un pueblo desnutrido que, pidiendo
pan, recibió plomo[12]. Y pese a la violencia utilizada para contenerle,
el pueblo salió en enormes mareas humanas, cargando platos vacíos en sus
manos, representando el hambre, pero también cargando ramas de árboles en
sus manos, que representan el Rache Manyók, la lucha por arrancar de raíz
la injusticia social y la opresión –un símbolo que se impuso en la lucha
contra el duvalierismo y que, paradójicamente, utilizaba el pueblo cuando
protestó en contra del fraude electoral con que se quería impedir la
llegada de Préval al poder[13]. Ahora, esa misma simbología arraigada en
la tradición combativa ayisien se volcaba en contra de Préval, mostrándole
claramente que quienes lo pudieron en el poder, perfectamente lo pueden
bajar en cualquier momento.

Los muertos seguían sumándose para entonces: tres muertos el día 4 de
abril y otro el 7 de abril[14]. Un manifestante dice con meridiana
claridad: "si la policía y las tropas de la ONU nos quieren disparar, no
hay problema, pues a las finales si no nos matan a balazos nos matan de
hambre"[15]. Tambores, ramas y platos vacíos, junto con automóviles y
llantas quemadas, siguen poblando las calles. La represión se mantiene
como la única respuesta.

Pero con todo, las masas continuaron saliendo a la calle, y a mayor
represión, mayor valor demuestran, aumentando la furia de su carga en
contra de los símbolos del poder, llegando el día martes 8 de abril a las
puertas mismas del Palacio de Gobierno, amenazando con ingresar a éste
tras algunas refriegas con las fuerzas de ocupación y arrojándole
piedras[16]. Mientras tanto, los representantes de gobierno, que solamente
se mantenían a salvo protegidos por las tropas extranjeras, llamaban
refuerzos y el Secretario de Estado para la Seguridad Pública se limitaba,
torpemente, a declarar que el gobierno respetaba el derecho a manifestarse
siempre y cuando se respetaran los bienes ajenos[17], frases las cuales no
hacen más que demostrar el infinito abismo existente entre el pueblo
hambreado y violentado, y los representantes de su Estado autista.

Este punto demostraba lo insostenible de la situación, lo precario del
poder de Préval, pese a las tropas de la MINUSTAH, y la necesidad de hacer
algún gesto político para calmar momentáneamente el conflicto social y de
clases. Para el día siguiente, 9 de abril, Préval estaba llamando a la
"Poze" (calma) y ofreciendo algunas concesiones insuficientes para
solucionar la crisis de fondo, pero que lograron que el pueblo ayisien le
diera una tregua[18]. Con lo cual se volvió a una relativa calma, pero con
un pueblo fortalecido y templado en la lucha, el cual entró,
definitivamente, como un actor de peso en el escenario político –pese a
dejar tras de sí 5 muertos y centenares de heridos, al menos 30 de los
cuales han sido heridos de bala[19].

Estas protestas no fueron solamente protestas desesperadas, o si se
quiere, protestas del estómago –aunque el hambre fuera la fuerza que diera
cohesión a quienes en todo el país se levantaron contra el modelo. La
movilización fue bastante más que eso: fue un acto formidable de rechazo a
las políticas de Préval y a la ocupación militar. No es casual que los
ataques se hayan dirigido a las expresiones tangibles de la ocupación: a
los vehículos de la ONU, a un militar nigeriano de la MINUSTAH que fuera
ultimado a tiros el sábado 12 de abril en Pótoprens[20], a una oficina de
la ONU quemada en Tigwav[21]. Sus demandas, no se limitaron al enorme
problema del hambre, sino que rápidamente evolucionaron a consignas contra
el gobierno y contra la ocupación. El pueblo, se alzó, con enorme valor
demostrando que, contrariamente a la formidable campaña de propaganda
montada por la ONU sobre la "pacificación" de Ayití, el espíritu
revolucionario corre en las venas del pueblo ayisien. Esta fue una
movilización de un contenido político profundo, anti-imperialista, y la
más contundente manifestación de masas en contra de la ocupación hasta la
fecha.

III.

"Pero esa misma cantidad de oro la podrían dar para encontrar la solución
definitiva al hambre" (Los Prisioneros, "Latinoamérica es un Pueblo al Sur
de Estados Unidos")

Esta feroz sacudida al régimen de la ocupación, lanzó escalofríos a todo
el continente, donde la izquierda "progresista" ha sido, mayoritariamente,
cómplice de la ocupación y donde la participación latinoamericana en una
ocupación originalmente planificada desde el Pentágono es un pilar
central: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El
Salvador, Granada, Guatemala, Paraguay, Perú, Uruguay, todos tienen tropas
en Ayití[22].

Ahora están en boca de todos, cuestiones como la "seguridad alimentaria" y
lloran con lágrimas de cocodrilo la situación desesperante del pueblo
ayisien, sin preguntarse por las condiciones estructurales de su miseria
ni mucho menos, como su misma presencia como fuerza de ocupación no hace
más que perpetuar las contradicciones sociales y, más aún, exacerbarlas a
su grado máximo. Brasil se adelanta a enviar, por caridad, algunas
toneladas de alimentos[23], las cuales se acabaran pronto y dejarán
intactas las causas de la miseria, mientras se seguirán gastando cientos
de millones de dólares anualmente en mantener una ocupación militar a la
medida de los EEUU y de los gwo nég, los oligarcas haitianos. Por cierto,
nadie tocará las causas estructurales de la dependencia, cómo romper esas
cadenas, y cómo practicar una solidaridad efectiva entre los pueblos
latinoamericanos[24].

Por su parte, Préval no hace sino dar palos de ciego: logró una tregua con
el pueblo enardecido que no es sustentable en el tiempo, pues no entrega
ni una solución inmediata, ni una de fondo, a los profundos problemas de
dependencia y deformación económica que enfrenta Ayití. El 9 de abril,
junto con anunciar una reducción del 10% de los sueldos de los
funcionarios públicos –que ganan U$857 dólares mensuales en promedio,
mientras que el 80% de los ayisien de a pie se las tienen que ingeniar con
menos de U$2 diarios[25]-, daba a conocer un programa de subvención a la
producción de huevos, leche y arroz. Ayití solía ser autosuficiente en
cuanto al arroz, y sin embargo, hoy debe importar unos U$270.000.000
anuales de este grano[26]. Préval anunció, el 9 de abril, que se
subvencionaría solamente la producción nacional de arroz... ¡la cual es
prácticamente inexistente! Esta medida sería completamente irrisoria para
solucionar el problema más inmediato del hambre, si no fuera porque la
seriedad de esta crisis nos impide reír. Finalmente, tras abandonar su
falaz retórica de que la subvención al arroz importado sería lo mismo que
"aniquilar" la (prácticamente inexistente) producción nacional –escrúpulos
que debió tener en cuenta en su primer período de gobierno, cuando
prácticamente eliminó las tarifas a la importación de este grano- el 12 de
abril comunicó que subvencionará el arroz importado en un 15% durante un
mes[27], lo que afectará a unas 30.000 toneladas, con lo cual el saco de
arroz bajará de U$51 a U$43. De los U$8 de diferencia, los empresarios
importadores "subvencionarán" U$3 y el gobierno los otros U$5, dinero el
cual será sacado de uno de los fondos de caridad extranjera[28] (el 65%
del presupuesto nacional proviene de la caridad internacional[29]). Los
importadores, los mismos que se han hecho la América con la pobreza en
Ayití, se felicitan por su "gesto patriótico", que no es otra cosa que la
mera rebaja de su tasa de ganancia pues el empresariado nunca pierde –a lo
más, puede tolerar dejar de ganar en exceso. Esta medida es a todas luces
insuficientes (una subvención de un 15% cuando los precios se han
duplicado, triplicado y hasta cuadruplicado no puede ser sino calificada
de insuficiente), llega demasiado tarde y su margen de aplicación, de tan
sólo un mes, es demasiado efímero. No creemos que de acá a un mes, el
pueblo ayisien, por algún milagro, vaya a sentir menos hambre que la que
siente hoy.

Además, Préval anunciaba que lo más importante es estimular la producción
nacional[30], que hay que avanzar nuevamente hacia la autosuficiencia con
el arroz y otros productos[31]. Mientras Ayití importa 360.000.000 de
huevos anualmente, lo que hay que hacer, nos dice Préval, es ver cómo se
alcanzan a producir 300.000.000 localmente[32]. Todos estos objetivos son
a largo plazo, no solucionan el problema del hambre hoy y no pueden ser
vistas más que como declaraciones de buenas intenciones mientras no se
sienten las bases estructurales que permitan convertir estas aspiraciones
en realidades.

De hecho, dentro del paquete de medidas que Préval propone, habla incluso
de subvencionar a los fertilizantes químicos, pero es incapaz –debido a su
nivel de compromiso con las instituciones financieras internacionales y
con la oligarquía haitiana- de hablar de una genuina e integral reforma
agraria. En ella está la base para una recomposición real del campesinado,
de los ti-peyizan, que es el actor en el cual recae la solución al
problema del hambre. Es incapaz de cuestionar aquellas políticas que
agravan la miseria, como la profundización del libre mercado mediante
leyes como HOPE, que siguen convirtiendo a Ayití en un paraíso para las
maquiladoras, y que, consecuentemente, siguen deprimiendo los salarios y
las condiciones laborales de la clase obrera ayisien[33]. Y es igualmente
incapaz de cuestionar la ocupación, que profundiza la dependencia y
obstaculiza –mediante la represión- la búsqueda de soluciones y de cambios
sociales sustanciales por parte del mismo pueblo ayisien, pues esa es la
única garantía que tiene para mantenerse en el poder. Por tanto, aún sus
soluciones a largo plazo son impotentes para dar soluciones de fondo a la
crisis social de Ayití, debido a que dejan intactas las causas
estructurales de la miseria y la explotación, y no cuestiona el aparato
represivo que hoy se impone como un dique para el avance popular. Préval
se ha demostrado incapaz de comprender el sentido real y profundo de lo
que pasó en Ayití durante las últimas dos semanas.

Por último, para apaciguar temporalmente a las masas, Préval también debió
sacrificar a su primer ministro, Jacques-Edouard Alexis, el cual ya el
mismo miércoles 9 de abril estaba recibiendo "recomendaciones" de ciertos
parlamentarios para que renuncie[34]. Y como "lo prometido es deuda", el
golpe de gracia le llegó finalmente el sábado 12 de abril, cuando en el
parlamento, encabezado por el makout Youri Latortue[35], lo removió de su
cargo[36]. Ahora les toca ver quien va a llenar el vacío generado con la
censura de Alexis. Ya se han dejado saber algunos nombres de posibles
candidatos, todos del agrado de la oligarquía, como el empleado del Banco
Inter-Americano del Desarrollo, Ericq Pierre[37], y hay quienes plantean
que, con toda certeza, llegará algún representante de la derecha más
recalcitrante, makout y duvalierista a reemplazar a Alexis[38]. Sea quien
sea, llegará al poder sabiendo los límites impuestos por la paciencia
popular y con la certeza de que el gigante que duerme en el alma del
pueblo ayisien se ha despertado.

IV.

"Bat chen-an, men tann met li" (Golpea al perro, pero espera a su amo.
Proverbio ayisien)

Las consecuencias de esta movilización son múltiples: por una parte,
demuestra la crisis profunda en que se encuentra el modelo de capitalismo
dependiente haitiano impuesto desde la dictadura de los Duvalier. Un
modelo que no ha hecho sino ofrecer la mano de obra bruta de la clase
trabajadora y de los campesinos ayisien, a precio casi regalado, a los
intereses económicos del Imperio. Esto es así en las plantaciones, en las
maquiladoras o en la condición de balseros, nuevo rubro de "exportación"
haitiano. Y un modelo donde, debido a lo atrasado de su estructura
económica y a lo restringido de su mercado interno, la burguesía se ha
enriquecido y reproducido en el control de la burocracia estatal y del
comercio.

Un modelo económico que está hecho para servir los intereses exclusivos de
un 5% de la población y de sus socios extranjeros, mientras el resto de la
población sufre condiciones que cada vez se asemejan más a aquellas de los
esclavos de las plantaciones de antaño. En frases del intelectual haitiano
Jean Casimir este modelo está caracterizado por un "estado (que es) el
instrumento de las asimetrías que desean imponer los extranjeros, es
decir, la comunidad internacional"[39]; "un estado neocolonial que no
existe sino para sostener la nueva trata de negros"[40] (y que) "desempeña
el mismo rol papel que la administración colonial de Saint-Domingue:
mantiene el lugar de los haitianos en la división internacional del
trabajo. Desde esta época, la comunidad internacional pide a Haití
solamente su fuerza de trabajo bruta, nada más. El estado ofrece
sucesivamente cautivos, braceros o sirvientes escriturados y boat
people"[41] Y este modelo acumula contradicciones enormes, las cuales hoy
solamente pueden ser amortiguadas de mala manera, por la caridad
internacional, la cual funciona como la camisa de fuerza que mantiene un
modelo insostenible: "El estado se vuelve más hábil para mendigar que los
pobres del pórtico de la catedral"[42].

Pese a que haya un contexto internacional que está impulsando el alza del
precio de los alimentos, donde el calentamiento global causado por la
irracionalidad capitalista es un factor no menor, el grado en que los
países se ven afectados por este fenómeno depende de condiciones políticas
y económicas que se han venido imponiendo en las últimas décadas. Lo que
hoy vemos en Ayití es resultado de las políticas de medio siglo de la
oligarquía y cualquier intento de buscar excusas en las condiciones
internacionales no es más que una estratagema para limpiarse de culpa.

Pero también esta movilización demuestra la voluntad inquebrantable del
pueblo ayisien y el hecho, ahora innegable, de que no se encuentra
sometido, pese a la violencia de la ocupación que ha costado la vida de,
al menos, 10.000 ayisien. Se engañan quienes ven en estas movilizaciones
sencillamente una protesta desesperada de un pueblo hambriento. En estas
movilizaciones, como en todas las movilizaciones populares del mundo, hubo
un elemento concreto que gatilló la protesta. Hubo, como siempre, una gota
que rebalsó el vaso. Pero en estas movilizaciones aparecieron también
elementos que hacen parte del acerbo revolucionario del pueblo ayisien,
que han aparecido en las luchas de las últimas tres décadas y que
cualquiera que las haya seguido les pudo reconocer. Esta lucha, de ser un
problema puntual, de alimentos, fue más allá de los saqueos de almacenes y
pudo plantear demandas políticas específicas tales como una abierta
oposición a las fuerzas de oposición. Los símbolos del dechoukaj[43]
aparecieron de la mano de las consignas en contra de la MINUSTAH y sus
títeres en el Estado. Lo que demuestra que la herencia de las luchas
revolucionarias sigue presente, que sigue el proceso de acumulación de
experiencias y que tarde o temprano, este proceso desencadenará a las
transformaciones sociales profundas que se precisan para superar el
presente de hambre y opresión.

Pero este proceso no ocurrirá espontáneamente: la izquierda revolucionaria
tiene un rol específico que cumplir y es el convertir este acerbo
revolucionario y esta experiencia acumulada en décadas de lucha, de
décadas de pequeñas victorias y fracasos, en propuestas específicas de
transformación social, en programas revolucionarios que puedan dar sentido
y una progresión en una lucha que es larga y compleja. Las palabras de dos
manifestantes nos entregan luces sobre la enorme importancia de la
convergencia de los sectores revolucionarios ayisien: "Aún no han visto
nada. Estamos esperando a que el gobierno nos diga qué va a hacer. De otra
manera, se puede esperar lo peor" (Jeanti Mathieu) "Ocuparemos las calles
hasta que encontremos una clara respuesta a nuestros problemas" (Jean
Saint-Pyr)[44]. La voluntad de lucha está y tenemos más fe que nunca en
las capacidades del pueblo ayisien: pero aún se espera que las respuestas
vengan del gobierno. Estas respuestas, está claro después de tres décadas,
solamente pueden venir del mismo pueblo ayisien, de sus organizaciones
populares, de sus masas movilizadas, de los sectores del pueblo que han
madurado una alternativa de cambio social. Hoy es más necesario que nunca
fortalecer la unidad desde abajo, en la lucha y con un proyecto claro de
poder popular que dé en el traste a la herencia institucional inútil para
realizar los cambios que el pueblo demanda.

Por nuestra parte, como libertarios latinoamericanos, como izquierda
latinoamericana, debemos cumplir con nuestro deber solidario con nuestros
hermanos que luchan en las calles de Tigwav, Gonayiv, Sen Mak, Pótoprens,
y abandonar el vergonzoso silencio que se ha mantenido sobre la ocupación
de Ayití. Muchos que han denunciado a los cuatro vientos el imperialismo
yanqui en Irak, han mantenido un cómodo silencio sobre el imperialismo de
su propio gobierno en Ayití -en Argentina, en Chile, en Uruguay, en
Brasil, en Bolivia, en Ecuador, el silencio reina y de Ayití casi no se
habla. Y ya es hora. Son cuatro años de abusos, cuatro años de violencia,
cuatro años de opresión y cuatro años de complicidad. Porque el silencio
también es una forma de complicidad. Rompamos ese silencio, convirtamos la
palabra en acción y aprendamos a decir junto a nuestros hermanos ayisien,
Aba Lokipasyon! Aba Lenperyalis! Viv yon Ayiti Lib![45]

José Antonio Gutiérrez D.
14 de Abril, 2008

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[1]
http://espanol.news.yahoo.com/s/ap/080409/latinoamerica/car_gen_haiti_protestas_6

[2] http://mx.news.yahoo.com/s/ap/rep_gen_haiti_lodo_comestible

[3] http://mx.news.yahoo.com/s/ap/rep_gen_haiti_lodo_comestible
http://www.haitiaction.net/News/HIP/2_10_8/2_10_8.html

[4]
http://espanol.news.yahoo.com/s/09042008/54/internacional-pr-val-anuncia-subsidios-productos-b-sicos-reduce-sueldo.html

[5] Valga decir que si bien al principio, para competir con el arroz
local, el arroz yanqui era más barato, una vez eliminada la competencia,
el arroz importado cuadruplicó su precio y ha seguido subiendo hasta ser
imposible de obtener por un gran número de hogares populares.

[6] Ya hemos analizado esto con un poco más de detalle en
http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4651

[7] Agencia norteamericana diz que de desarrollo que ha disfrazado la
intervención económica imperial mediante programas de "ayuda" que moldean
las economías tercermundistas según los intereses de los grandes Capitales
yanquis.

[8] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4651 Ver
particularmente el capítulo "Las Zonas Francas en Haití: un modelo de
desarrollo fraudulento".

[9] "Minister of Commerce expects New Free Trade Zone to Open", Charles
Arthur (a), 20/12/06, Alter Press, www.alterpresse.org

[10] http://www.haitiaction.net/News/HIP/4_4_8/4_4_8.html

[11] Nos hemos ya referido a esto en otro extenso artículo sobre la
ocupación misma y el golpe que derrocó a Aristide
http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=1063

[12]
http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/080407/internacional/internacional_haiti_violencia_sol_1

[13] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=2698

[14]
http://espanol.news.yahoo.com/s/ap/080407/latinoamerica/car_gen_haiti_protestas_1

[15]
http://www.thefreelibrary.com/Protests+over+food+prices+paralyze+Haitian+capital-a01610957481

[16]
http://espanol.news.yahoo.com/s/afp/080408/latinoamerica/hait___violencia_onu_1

[17] Ibid.

[18]
http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/080410/latinoamerica/latinoamerica_haiti_sol

[19] http://espanol.news.yahoo.com/s/afp/hait___violencia_onu Este
artículo entrega una curiosa, por decir lo menos, descripción de la
"inestabilidad" en Ayití como una situación originada por la existencia de
"clanes enfrentados". No viene al caso decir que no hay nada de clánico en
los conflictos haitianos y que tal visión no es más que una grosera
interpretación "folklórica" que nada tiene de análisis de la realidad. Tal
afirmación no es sino una lectura sin fundamentos de una imaginación
sobre-excitada por el racismo prevaleciente en el mundo occidental, típica
en los juicios de los medios oficiales sobre África o su primogénita
Ayití.

[20]
http://es.noticias.yahoo.com/efe/20080413/twl-un-soldado-nigeriano-muere-en-puerto-e1e34ad.html

[21]
http://espanol.news.yahoo.com/s/afp/080409/latinoamerica/hait___violencia_onu_3

[22] Colombia, El Salvador y Granada solamente tienen fuerzas policiales.

[23]
http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/080409/latinoamerica/latinoamerica_haiti_brasil_sol_1

[24]Solamente Chávez se atrevió a denunciar al imperialismo y al
capitalismo como autores del drama haitiano, a la vez que envió alimentos
para paliar la crisis actual.

[25] Sobre el carácter predatorio del Estado haitiano, ver nuestro
artículo http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4652

[26]
http://espanol.news.yahoo.com/s/09042008/54/internacional-pr-val-anuncia-subsidios-productos-b-sicos-reduce-sueldo.html

[27]
http://noticias.mx.yahoo.com/s/ap/080413/latinoamerica/car_gen_haiti_protestas

[28]
http://mx.news.yahoo.com/s/12042008/38/latinoamerica-violentas-protestas-provocan-ca-da-primer-ministro-hait.html

[29] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4652

[30]
http://www.thefreelibrary.com/Uneasy+calm+in+Haiti+after+food+price+protests-a01610958424

[31]
http://mx.news.yahoo.com/s/12042008/38/latinoamerica-violentas-protestas-provocan-ca-da-primer-ministro-hait.html

[32]
http://espanol.news.yahoo.com/s/09042008/54/internacional-pr-val-anuncia-subsidios-productos-b-sicos-reduce-sueldo.html

[33] Para un análisis más detallado ver
http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4651

[34] http://espanol.news.yahoo.com/s/afp/hait___violencia_onu

[35]
http://espanol.news.finance.yahoo.com/12042008/2/finance-news-senado-hait-remueve-primer-ministro-crisis-alimentos.html

[36]
http://espanol.news.yahoo.com/s/12042008/54/latinoamerica-violentas-protestas-provocan-ca-da-primer-ministro-hait.html
;
http://ar.news.yahoo.com/s/12042008/59/n-world-1003906-hait-destituyen-premier-protestas.html

[37]
http://www.thefreelibrary.com/Haiti+seeks+new+prime+minister+after+food+riots-a01610960907

[38] http://www.haitiaction.net/News/HIP/4_13_8/4_13_8.html

[39] "Haití, acuérdate de 1804" Ed. Siglo XXI, 2007, p.44.

[40] Ibid, p.50

[41] Ibid. p.120

[42] Ibid. p.165

[43] Término que quiere decir "arrancar" y que se refiere al proceso de
movilizaciones populares de masas que buscaban atacar el legado y la
institucionalidad del duvalierismo después de su caída en 1986. El símbolo
de las ramas en las manos de los manifestantes es un emblema de esto.

[44]
http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/080409/latinoamerica/latinoamerica_haiti_sol_3

[45] En lengua kréyol "abajo la ocupación, abajo el imperialismo, viva
Haití libre".

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