EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
La aventura del conocimiento
Luis Jaime Cisneros
Cada vez que meditamos sobre la universidad, nos toca reconocer que esa institución se halla en una encrucijada. De un lado, la tradición es la nostalgia de la historia repetida, con el porvenir como una incógnita permanente: y es fácil, entonces, confundirse y creer que estamos caminando si conseguimos proyectar en el futuro la proyectada imagen del ayer. Pero la realidad es ciertamente otra. Estamos en el primer tercio del siglo nuevo, y la verdad es que cuando aludimos a la tradición estamos refiriéndonos a las esencias, a lo que en buen latín constituye nuestra alma máter (nuestra 'madre nutricia'); lo que vale la pena conservar y enriquecer, lo que de verdad nos alimenta y fortalece. La universidad es, así, continuidad del esfuerzo inicial: es decir, movimiento continuo, incesante. Y cuando, en este cuadro, los universitarios mencionamos el porvenir estamos hablando del esfuerzo creador, personal y colectivo, que mantiene viva y mejorada la tradición, al mismo tiempo que permite que la universidad cumpla sus fines con la esperada eficacia.
Estoy anunciando que si la universidad olvida que en el horizonte se halla siempre el país futuro, no tiene cómo preparar al hombre. Es que no me cansaré de repetirlo: la universidad no prepara a la gente para obsequiarle un diploma: prepara ciudadanos, con responsabilidad política. El hombre de que hablo no se reduce a la estricta acepción que puede ofrecer el diccionario a nuestra curiosidad lexicográfica. Este ciudadano a que aludo es una realidad concreta, hecha de sentimiento y de pasión, de espuma incandescente, sobre la que puede actuar el poderoso impulso que hace avanzar a la ciencia y progresar a la humanidad. Cuando menciono la función educadora de la institución, estoy aludiendo a la necesidad de orientar las fuerzas ocultas que anidan en la mente y en el espíritu de los jóvenes. Nuestra tarea es ayudarlos a florecer. Formar a un hombre en este siglo globalizado y electrónico, no significa asegurarlo como un 'receptor' del saber. Ahora sabemos que, para formarlo realmente, necesitamos desarrollar en él cierta capacidad para hallar soluciones a cada nuevo problema, una real capacidad de búsqueda, de creación y de innovación. Ya no se trata de formar 'especialistas'
Proponer una metodología es someterla a constante revisión. Por ese camino la universidad estará siempre en su legítimo sendero (ese sí luminoso e iluminado) y habrá conseguido el equilibrio entre la tradición y el porvenir. La educación universitaria no impone ni traslada conocimientos, sino que estimula la curiosidad y aviva el aprendizaje para provocar, de ese modo, el riesgo y la aventura del conocimiento. El conocimiento es la gran aventura creadora de la inteligencia. Almacenar y coleccionar datos es hoy tarea para las computadoras.
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