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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Confesiones de un soldado en Irak

Confesiones de un soldado en Irak

David Beriain | 20/09/2007 

Para el sargento B. todo cambió el día que el soldado Robert  Dixon voló por los aires. "Aquello simplemente me partió por dentro", dice escondiendo por un momento la cara entre las manos. Hubo otros muertos antes de Dixon y otros después. Él mismo estuvo a punto de dejarse la vida en Bagdad cuando una de las bombas caseras de la insurgencia destrozó su Humvee. Pero fue ese 6 de mayo, en aquella patrulla rutinaria, cuando "todo empezó a doler de otra manera".

Una secuencia de cuatro artefactos sacudió el vehículo de Dixon. No eran explosivos normales. Estaban preparados para que todo el chorro de fuego saliera disparado en una sola dirección, como un cohete. Ingenios de muerte que Estados Unidos asegura que llegan directamente de Irán. Vinieran de donde vinieran segaron la vida del joven de 27 años. Dixon, que sólo llevaba veinte meses en el Ejército, era uno de los hombres del sargento. B. "No sé, lo de Dixon fue... Dixon era.. Dixon era un buen chaval, ¿sabes? Pero no eso que se dice cuando la gente palma. Era un buen hombre. Mierda, en el funeral lo recordaron como un buen soldado. No dijeron nada de que era un buena persona. Eso nunca lo dicen".

El bramido de la artillería disparando hacia algún lugar de Bagdad interrumpe por un segundo esta suerte de confesión nocturna. Hemos subido juntos a la azotea. A diez metros sobre el suelo, el aire se mueve ligeramente y alivia el pegajoso calor del verano iraquí. B. se recuesta en el camastro de loneta que nos sirve de banco y entorna los ojos hacia las estrellas, quizás intentando aliviar sus fantasmas. "¿Sabes? Si tuviera que haber telefoneado a la familia de Dixon no habría sabido qué contarles. No habría podido decirles ‘señores, su hijo murió defendiendo esto... o su sacrificio valió la pena por lo otro...'. No habría podido porque yo mismo no tengo ni puta idea".Soldados-en-Irak.jpg

B. se frota los ojos y se queda en silencio. Un silencio de esos que sólo cabe respetar y compartir. Un silencio que sólo puede romper su propietario. "Odio este puto país. Lo odio. -dice, al cabo de un rato con su voz ronca-. El polvo, el calor, las calles, la gente. Intentas hacer algo, ayudar y ¿qué consigues? Que te vuelen el culo, que te disparen. No creo que esto tenga solución. No sé qué hacemos aquí. Si al menos estuviéramos luchando una guerra, una guerra de verdad... Pero aquí me tienes, cuidando la cola de la distribución del gas, con la iraquíes preguntándote por qué no les arreglas la electricidad y el agua. ¡Qué cojones sé yo de eso! Yo soy un soldado. Me entrenaron para matar. Mi hijo me preguntó el otro día por teléfono si estábamos ganando la guerra. No supe qué contestar. Lo único que se me ocurrió fue decirle que, en su momento, la ganamos. ¿Ahora? No sé. ¿Es que alguien tiene claro lo que sería la victoria? Si no lo sabemos no creo que podamos ganar".

Ocurre así, sin que hagan falta demasiadas preguntas: un soldado joven, una guerra incierta, muchas dudas y alguien que escucha. En los días que llevo con el 1-4 de Caballería muchos se me han acercado para contarme lo que piensan de esta guerra y cómo les hace sentir. Porque ya me conocen de mi última visita en abril y algunas de las cosas que les despiertan de madrugada las han vivido mientras yo estaba con ellos. Otros simplemente porque necesitan hablar con alguien, con quien sea. Quizás no eran plenamente conscientes de que hablaban con un periodista o quizás les daba igual. Algunos me pidieron que no pusiera su nombre, la mayoría no dijo nada. Yo he decido escribir aquí sólo sus iniciales, porque quiero corresponder a su confianza y porque lo que tienen que decir puede que no guste a los políticos que los mandaron a luchar.

Los que conocí hace unos meses han cambiado. Se les nota en el humor, en sus bromas, en la forma en la que hablan o en la que guardan silencio. Pero sobre todo en la mirada. La de B. tiene un niebla espesa que enturbia sus ojos grises. "Nada te prepara para lo que vives aquí. Nada. Un día una bomba explota a tu paso y ves que una casa se desploma detrás de ti. Y ahí estás, sacando los cadáveres de tres niños de debajo de los escombros. Qué digo cadáveres, los pedazos sueltos de sus cuerpos pequeñitos. Y entonces... entonces ves que algo impacta en la tierra y la levanta con un chasquido.... y dices, mierda, me están disparando. ¿Cómo puede alguien dispararte cuando estás cogiendo los pedazos de un niño?"

Por lo que han perdido en estos seis meses, por lo que han vivido, son los hombres como B. los que más desesperadamente buscan una razón, una justificación para esta guerra que están luchando. Un motivo más allá de la excitación del combate, y todo lo que activa a algunos de los soldados más jóvenes, como M. que me contaba ayer medio avergonzado que él vino a Irak porque "quería pegar tiros y matar gente". Ahora, dice, se siente imbécil y sólo quiere volver a casa de una pieza y que los amigos que ha hecho aquí vuelvan con él. "Ya he perdido a siete. Y todo para qué. Cuando volví a casa en los 18 días que nos dan de vacaciones por los quince meses que combatimos aquí, fui a mi bar favorito de toda la vida, al que voy desde que tenía doce años. La gente que me conocía me preguntó cómo era esto. Les conté de los que habían muerto. Alguien noa oyó y se me acercó. Me dijo ‘que le jodan a la guerra y que le jodan al Ejército'. Ese tío estaba ahí, mirándome a la cara y diciéndome eso, a mí, que he venido a luchar aquí para que otros no tengan que hacerlo. Le partí la nariz".

Lo que cuenta recuerda a las historias que uno ha leído sobre los veteranos de Vietnam. La misma incomprensión, el mismo rechazo. "La diferencia -me responde un oficial-.es que Vietnam fue una experiencia común para casi todos los norteamericanos, al menos para los hombres. El método de sorteo hacía que todos fueran candidatos a la guerra. La de Irak sólo la estamos peleando un 1% de la población estadounidense. Soldados profesionales y voluntarios. Y estos chicos vuelven a casa y se dan cuenta de que nadie le importa una mierda por lo que han pasado. Se dan cuenta que la vida allí sigue, que la gente va al campo de baseball y se emborracha y que no saben nada de cómo se siente uno cuando tiene que limpiar la sangre de su amigo muerto. Eso te vuelve loco".

Quizás por eso algunos empiezan a experimentar otro miedo distinto, otro miedo que se suma al de salir cada día a estas calles de Bagdad con el peligro de que les vuelen la cabeza: el miedo a volver. "Te juro por Dios que me acojona. Ya no me acuerdo de lo que sentía al levantarse y sentirse a salvo. No sé cómo será no levantarme en medio de la noche y buscar mi arma desesperado. No sé qué voy a hacer con lo que he vivido. No creo que vaya a poder contárselo a nadie", dice B. moviéndose hincando la vista en la oscuridad y recostándose de nuevo en el banco.

Por un momento B. y yo hablamos de otras cosas. De su matrimonio roto, de sus hijos y de las ganas que tiene de conocer España. Pero volvemos al tema de la guerra y de sus dudas. Suelta una sonrisa de sorna, casi inviable entre sus dientes amarillos por el café y el tabaco.

-¿Sabes lo peor de todo? -suelta-.Que a pesar de todo lo que te he contado voy volver a alistarme cuando termine mi contrato con el Ejército.-Coño, y ¿por qué?-Porque nací soldado. Porque no sé hacer otra cosa. Porque lo dejé dos veces y trabajé de otras cosas. Fui camarero en un bar y me echaron cuando tiré por la ventana a un tipo que me había tocado los huevos. Y así con los demás. Supongo que no soy un buen civil. Los civiles... los civiles... no te ofendas, lo digo por los de EE. UU.... no tienen ni puta idea de la vida. Caminan como tontos, sin darse cuenta de lo que tienen.-Y por eso te vas a realistar.-Sí, por eso y porque no podría mirar a mis soldados y decirles que me voy, saber que van a ir a luchar a una guerra y que no voy a estar allí para ayudarles. Aunque sea una guerra de mierda como esta.

 

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