EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
No podemos confundir las cosas. Somos anarquistas, es decir, luchamos por la libertad igualitaria, es decir, donde no existan los monopolios del dominio ni el dominio de los monopolios (ya fueran religiosos, sociales, económico, políticos, científicos, etc.).
Desde nuestro punto de vista, la coyuntura chavista favorece nuestra lucha por una sociedad distinta, pero no creemos que con la lógica del chavismo exclusivamente vayamos a conseguir esa nueva sociedad.
¿Por qué la favorece? Porque en gran medida es una pedagogía del poder y de la democracia. Incluso un antichavista de palo y tente tieso como el viejo Domingo Alberto Rangel reconoce que lo de Curiepe se debe a la revolución bolivariana, para bien o para mal.
¿Por qué la favorece? Porque la dinámica del liderazgo trata de comunicarse directamente con las células embrionarias del poder popular sin clases de mediadores profesionales. Pero no puede bajo ningún concepto abolir lo dado; es decir, el Gobierno, que no el Estado. Al contrario, me parece que lo que estamos construyendo en vez del Socialismo es un Estado.
Me refiero, claro, al Socialismo pensado por Marx y los marxistas. Aquí no hay una clase social elegida por el destino del modo de producción. Es que ni modo de producción hemos tenido; y, en el campo del marxismo académico, hasta la llegada de la Revolución Cubana, se debatía si las de América Latina eran relaciones feudales o relaciones burguesas.
El único modo de producción que hemos tenido es naturalmente el modo de producción imperialista: durante más de una centuria producíamos, fundamentalmente materias primas, para el mercado mundial; y consumíamos –las clases poseedoras- el menú del consumo del imperio.
Cambiar todas esas cosas lleva tiempo. ¿Cuánto? ¿Medio siglo? No sé.
Construir un nuevo Estado, o simplemente un Estado, también lleva su tiempo. Malatesta les advirtió en su momento a los anarquistas que no se refirieran a abolir el Estado sino a abolir el Gobierno. Y de esto se trata!
¡Queremos gobernarnos nosotros mismos mediante los órganos del poder popular y sin necesidad de especialistas en gobierno! Pero requerimos de un Estado que nos permita tal cosa: si ese Estado puede ser la Gran Colombia de Bolívar, mucho mejor…
Ahora bien, tampoco caemos en el espejismo de confundir la libertad con la “libertad del mercado”; que es lo que hacen los anarcoliberales.
Tampoco nos ubicamos en el sector de la socialdemocracia, que en su estadio más avanzado, es un neoliberalismo de izquierda. El hecho de que, como anarquistas, apoyemos reformas que el gobierno de Chávez ha emprendido, y sigue llevando a cabo, para favorecer a la mayor cantidad de ciudadan@s posible, no implica que seamos socialdemócratas. Al contrario, estamos en contra del uso de las instituciones del Estado burgués para cambiar la sociedad o/y cambiar la vida.
Los anarquistas somos los único especímenes de la filosofía política que somos, simultáneamente, reformistas y revolucionarios. Estamos de acuerdo con todo lo que beneficie al pueblo trabajador, y, entre las cosas que lo benefician, no creo que estén ni la privatización (que abulta la acumulación del poder privado) ni el Estado totalitario (que abulta la acumulación del poder burocrático).
A nuestro juicio, debemos bregar por un Estado en el cual las esferas de autogestión y de poder ciudadano sean mucho más amplias –y decisivas- que las del poder privado (capitalistas) o del poder burocrático (estatistas). Y, es que el sector público debe ser asunto del poder popular. Y, el Estado es una figura de derecho público internacional, y requerimos todavía de ella. Y, la iniciativa de los privados siempre será legítima en la medida que no sea monopolio de los privados.
La igualdad es posible en la medida que se vayan construyendo esferas de igualdad. No podemos, de la noche a la mañana, implantar la igualdad porque las sociedades humanas si bien la buscan en su finalidad no han podido elaborarla en su funcionamiento; para la igualdad requerimos superar escollos civilizatorios muy grandes como escisiones del tipo trabajo intelectual/ trabajo manual, etc. Pero mediante la legislación la equidad se puede alcanzar en esferas que se intersectan entre ellas. Hay que recordar que el capitalismo es una de las formas de la civilización; pero la civilización no es el capitalismo.
Los anarquistas somos con esa niña vestida de rojo de la foto, mientras los demás manifiestan su sumisión arrodillándose, nosotros nos mantenemos de frente.-
Coronel Aureliano Buendía.-