EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
La Venezuela actual y la Revolución Libertaria española de 1936-1939
1.- Los anarquistas tienen en la experiencia española de 1936 a 1939 una fuente de análisis inagotable. Hoy se cumplen 73 años de aquellos sucesos, y, el anarquismo sigue escindido en las posturas que se divorciaron precisamente en aquellos años. Esas posturas han recibido, y reciben, distintas denominaciones pero olvidan, quizá una más que otra, lo esencial: la influencia anarquista en los movimientos populares, es la clave para medir su fuerza, pero no la única.
2.- El dogmatismo anarquista se desmoronó con el choque de los hechos testarudos. Al optar por el segundo camino del dilema: “o dictadura anarquista o democracia burguesa” se terminó bajo el control de otro tipo de dictadura. Significa, entonces, que ese no era el dilema.
3.- Quizá el dilema estaba fuera de los límites del pensamiento anarquista. En efecto, ¿qué era España en 1936? Un país del Tercer Mundo de entonces, con pocas colonias que le quedaban luego de haber sido uno de los grandes imperios europeos. Recordemos siempre que en 1936 ya las potencias europeas se aprestaban para una segunda matanza mundial.
4.- En Venezuela nos pasa otro tanto, hoy. El dilema está en otra parte, no en el país. La creencia de que los imperios no manipulan a los países del Tercer Mundo –ayer y hoy- ya es insostenible. Nadie en su sano juicio puede sostener que los imperios se desinteresan de las políticas locales en cada país. En Venezuela hemos vivido tal cosa de cerca en los últimos diez años. Sólo nos queda defendernos.
5.- Lo mismo sucede con la comprensión del anarquismo como romanticismo exacerbado. En realidad, los anarquistas siempre optaron por una “sociedad abierta” pero ello no es garantía de que sea una “sociedad igualitaria” o una “sociedad justa” en términos generales. Los Estados Unidos es una “sociedad abierta” pero ni por asomo es una “sociedad justa”.
6.- La experiencia española asimismo nos enseña acerca de algunos mitos que el anarquismo sostuvo por mucho tiempo. Por ejemplo, el mito de la espontaneidad. La espontaneidad fue necesaria y cumplió su función. Pero no pudo hacerlo todo porque la espontaneidad termina imponiendo la desorganización y el desorden si no se controla.
7.- En el caso español, obviamente, destaca el problema de la organización armada. Las milicias fueron óptimas al inicio pero inútiles para una guerra convencional. La guerrilla de Sierra Maestra fue útil en determinadas circunstancias, pero en cuanto pudo la dirección cubana instituyó un ejército profesional. Con la salvedad, de que ese ejército profesional nace del foco guerrillero inicial.
8.- En la Venezuela actual la clave es el ejército. ¿Responde realmente a los lineamientos revolucionarios bolivarianos? Este es el enigma. Porque no es lo mismo una algarabía más o menos organizada que, en el fondo, es la revolución bolivariana, que una agresión militar estilo Panamá (1989) o incluso estilo Bahía de Cochinos (1961).
9.- Camilo Berneri (1877-1937), intelectual anarquista, había propuesto a los compañeros españoles desarrollar la guerra de liberación nacional en las zonas españolas de África, y algo se intentó. Era simplemente atacar como defensa, y esto se ha llevado a cabo en todos los procesos revolucionarios, desde el ruso de 1917 y desde la revolución francesa de 1789.
10.- La revolución bolivariana desde los primeros días ha estado en la mira de la burguesía mundial. Hay que dudar que aún no lo esté. A la burguesía mundial le importa un bledo la cantidad de muertos que las guerras dejan, hay suficientes demostraciones de ello, no sólo en la España de 1936 sino en otros escenarios. Liquidar una revolución, aunque sea un reformismo radicalizado –como la venezolana- implica matar gente. Defender una revolución es en el fondo sostener una guerra: una guerra por la libertad.
11.- Estamos en guerra, señores, por si no se habían enterado.-
OCA