EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
“Una verdadera conciencia ecológica nos
enfrenta radicalmente con la propiedad
privada y sobre todo con el lucro”
[Luis Sabini es periodista, editor de la Revista Futuros y coordinador de Ecología en el área de Derecho Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. A continuación una entrevista que concedió a la Agencia de Noticias Anarquistas (ANA).]
Agencia de Noticias Anarquistas: ¿Cómo surgió tu
interés por las cuestiones ambientales, por la
naturaleza?
Luis Sabini (LS): Tengo la impresión que desde muy jovencito estuve ligado con cierto respeto y asombro por la naturaleza. De niño trabajé "en el hogar" embolsando cubiertos de plástico. Me causaba muy mala impresión terminar mis cortas jornadas con las manos pintadas del color que ese día tenían los cubiertos. Me parecía insensato meterse en la boca semejantes utensilios. Luego, en los 60, una serie de artículos sobre enfermedades "industriales", el calentamiento global y el derretimiento de los glaciares, publicados en el semanario “Marcha”, de Montevideo (1939-1974) me puso definitivamente en el campo de lo ecológico.
ANA: También integraste la Comunidad del Sur, fuiste
preso político, viviste en el exilio...
LS: Hablar de esos pequeños capítulos de mi vida... llevaría un libro... La Comunidad del Sur (CdS) fue un "invento" que abracé en mi mocedad, con cero experiencia y muchas ganas. Poco a poco fui aprendiendo que era prácticamente lo opuesto que predicaba. Como ya había visto que pasaba con el catolicismo y el comunismo. Que las ideologías declaraban una cosa y lo que se hacía a menudo era exactamente lo contrario.
La CdS era un experiencia política verticalista que
declaraba ser el horizontalista; se fue convirtiendo en una
empresa exitosa que declaraba ser anticapitalista,
defendía públicamente la libertad y vivíamos una vida
cotidiana absolutamente regida por una montaña de
"deber ser". Por eso, la cantidad de gente que se
interesó por la experiencia fueron centenares, pero la
permanencia en el grupo siempre se redujo a pocas
decenas en el momento más "intenso" y pocas personas,
apenas diez, o cinco, tras algunas "depuraciones".
Fue una patética estafa. No en el sentido vulgar de la
palabra o en su sentido jurídico, sino en su sentido
filosófico. Por eso, se llegó a delirios como "la
construcción del hombre nuevo", que en general no se
conoce porque el alcance de la CdS ha sido mínimo.
Salvo dentro de la "familia anarquista" donde se ha
hecho, muy a menudo, un culto de ella.
ANA: ¿Y la revista "Futuros" cómo nace?
LS: Futuros nació como una "necesidad" mía... en los 90 tuve el alegrón de que me fuera concedida una columna en una revista pequeña pero con historia, "Cuadernos de Marcha" (hija de Marcha, precisamente). Aunque la columna no resultó tan "libre" como esperaba, para mí era una forma de "ajustar cuentas" con muchas cuestiones política y ecológicas tan mal tratadas, según mi modo de ver, claro.
Pero Cuadernos cerró abruptamente tras un accidente
automovilístico trágico que terminó con la vida de la
directora de producción y el director editorial (hija y nieto
del fundador de "Marcha", Carlos Quijano).
Volví a estar "bloqueado", o mejor dicho, al régimen de
periodista freelance que a gatas va poniendo un artículo
cuando puede y donde lo aceptan... por eso me decidí a
hacer una revista.
ANA: La revista aborda temas y luchas ambientales,
¿no es asì?
LS: En el futuro tratamos de ventilar cuestiones que consideramos importantes y que no figuran en la agenda mediática principal o en figuran con los sesgos capitalistas habituales. Hablamos de la cuestión alimentaria, de la comida basura o de la invasión de aditivos químicos en la comida cotidiana o de otra invasión que sufrimos en la última década, de alimentos transgénicos que nos obligan a consumir sin ni siquiera consulta la información...
Lo alimentario no es por cierto lo único que abordamos: el
calentamiento global, las asimétricas relaciones entre el
centro y la periferia, la fe cegadora en lo tecnocientífico...
Pero también abordamos otro tipo de cuestiones no
directamente ecológicas, aunque a menudo estén muy
conectadas, como el destino de las poblaciones
aborígenes, tanto en América como en África o
Palestina...
Relacionado con los agrotóxicos, los transgénicos, el
avance del capitalismo monopólico en la actividad rural,
hemos publicado interesantes aportes de Rui Namorado
Rosa o Mohamed Habib y el Expresso Zica...
ANA: ¿Es posible ser ecologista sin ser
anticapitalista?
LS: No. Definitivamente no. Una verdadera conciencia ecológica nos enfrenta radicalmente con la propiedad privada y sobre todo con el lucro.
ANA: Una vez el pensador Cornelius Castoriadis dijo
que la ecología es subversiva, pues está
intrínsecamente contra el capitalismo. ¿Concuerdas?
LS: Sí, estoy de acuerdo con la afirmación de Castoriadis. Con ésa y con muchas otras de sus reflexiones sobre el poder burocrático. Aunque discrepe muchísimo con Castoriadis con su lamentable visión de la URSS y de los EUA, allá por los 80, cuando eran "las dos grandes superpotencias" del planeta.
ANA: ¿Cuál es tu crítica principal a las ONG
ambientalistas?
LS: La mayoría, no todas, vienen financiadas desde el exterior de las sociedades en que actúan. Generalmente se trata de fondos primermundistas para trabajos en los arrabales planetarios. Eso crea un desequilibrio, una desigualdad original que es difícil de superar. Aunque se hable de la igualdad de los seres humanos, ese tipo de aporte suele acentuar las diferencias entre tales.
Por otra parte, su labor es privada y privatista. Combate
queriendo o sin querer lo estatal y lo público, que son
cosas diferentes pero que son barridas conjuntamente.
Y la inmensa mayoría de las ONGs ambientalistas de
dedican a encarar un único punto o tema lo cual le quita
a la problemática su verdadero carácter, interrelacionado
con otras cuestiones o temas. Hacer una labor
ambientalista mediante métodos que desconocen el abc
ecológico, de las interrelaciones no es muy bueno...
ANA: En Brasil hay centenares, millares de ONGs
ambientalistas, pero poca lucha ambiental efectiva,
agitación de mentes y cuerpos. La mayoría de ellas
se dedican a la "educación ambiental", con
perspectiva de consumo, capitalista y financiadas
con dinero público o privado. Eso también pasa en la
Argentina, en el Uruguay...
LS: Exactamente. Hay que recordar de dónde proviene la fiebre de ONGs. Viene del Primer Mundo, cuando el mundo enriquecido se distancia todavía más del mundo empobrecido, y el Banco Mundial y organizaciones filantrópicas deciden “ayudar” a los pobres que tienen sus estados destruidos por la deuda y el saqueo con organizaciones no gubernamentales, es decir organizaciones privadas que vienen a “remachar” la tarea del neoliberalismo: la destrucción de lo público y el enaltecimiento de lo privado.
ANA: Hoy las grandes empresas gastan millones de
dólares al año en publicidad por TV, diarios, radios e
Internet para divulgas sus "Políticas de
Responsabilidad Social y Ambiental". Y normalmente
están adornadas con paisajes exuberantes, niños
sonriendo... ¿Todo es una hipocresía?
LS: Tal vez no en todos los casos sea hipocresía, aunque lo es a menudo. Tal vez en algunos casos quienes llevan a cabo tales "Políticas de Responsabilidad Social" crean, o quieran creer, que en algo ayudan. Creo que la mayor parte de las veces se trata de gente "buena" que no quiere contaminar tanto y apuesta a medidas correctivas, menores, para obtener tranquilidad de conciencia sin cambiar radicalmente, sin perder privilegios, sin modificar la imagen del mundo que tienen y donde ellos son privilegiados.
Arreglos de conciencia e hipocresía andan muy cerca. Tal
vez hipocresía es cuando la conciencia de la mentira es
franca y fuerte.
ANA: ¿Y qué hablar del "desarrollo sustentable"?
Actualmente también existe mucha farsa detrás de
esas palabras.
LS: Ciertamente. Por las "ataduras" que trataba de explicar en la respuesta anterior. El empresario quiere un desarrollo sustentable, pero a la vez no quiere perder todas las ventajas que le ha otorgado su empresa, su giro y sus ganancias.
Con lo cual, desarrollo sustentable se hace más
propagandístico, más espectacular que otra cosa.
ANA: Lo curioso, e irónico, es que quien habla de
"desarrollo sustentable" en Brasil, como la petrolera
Petrobras y la minera Vale, son exactamente las
empresas que más agreden a la naturaleza. ¿Esto
también pasa en la Argentina?
LS: Ciertamente. Es casi una ley. Quien más tiene que ocultar la contaminación suele posar como el más preocupado por ella. La literatura nos ha dado en la historia muchos ejemplos de semejante comportamiento. Codiciosos que posan de generosos, soberbios que posan de humildes...
ANA: ¿Cuál es la cuestión ambiental más urgente en
la Argentina?
LS: La pérdida de biodiversidad.
ANA: ¿Y cuál es su evaluación de la lucha ambiental
en la Argentina?
LS: La lucha ambiental en Argentina es pobre, pobrísima. Pero está avanzando. Hay que pensar que cuando sobreviene la invasión transgénica en el mundo entero, hay sólo dos países donde se implanta sin problema, sin discusión, dentro de los veinte o más sociedades que afrontaron la disyuntiva. Ésas dos únicas sociedades sin fricción con la ingeniería genética fueron los EUA y la Argentina. Pese a pequeñísimas resistencias de gente, grupos, periodistas, que estuvimos contra la corriente...
Argentina vivió con Menem un espejismo colectivo que le hizo pensar que por fin entraban al Primer mundo.
Pero desde hace un tiempo, crece la lucha y la conciencia ecológica.
El pueblo de Esquel enfrentó solo al gobierno y a una
transnacional minera y evitó mediante un referendo que
se instalara en las montañas vecinas. Ha sido histórico.
Hay muchos pueblos enfrentados a las mineras que no
les importa el resultado de sus extracciones.
Hay una incipiente toma de conciencia contra la
acumulación de basura.
Y ahora, finalmente, en 2009 empieza a aparecer la
conciencia del peligro por la soja tratada químicamente.
ANA: El Mar Aral que alimentaba a los países de la
URSS ahora es un desierto improductivo, por obra de
la "revolución verde" del Estado Soviético. África
avanza en el mismo sentido, transformándose en otro
desierto; los monocultivos y los transgénicos han
devastado a ese continente y su acción se profundiza
cada vez más. En tu opinión ¿por qué resulta tan
difícil avanzar con el tema del cuidado y lucha
ambiental, ante las evidencias tan contundentes,
aunque sea por lo menos para detener esa
destrucción?
LS: Porque los intereses económicos son muy fuertes. Y porque los paradigmas dominantes en el plano tecnocientífico siguen siendo el optimismo tecnológico y la idea de “progreso”. Y eso ocurre tanto a la derecha del espectro ideológico como a la izquierda. Por eso es tan difícil de enfrentar...
ANA: ¿Crees que somos testigos de un genocidio
suicida ambiental por obra del capitalismo de Estado
o de mercado?
LS: Sí. Los grandes laboratorios planetarios han ensanchado mucho su influencia y la guerra contra los insectos, las sabandijas, las plagas, los virus, las bacterias… están procurando dejar un planeta sin microflora ni microfauna. Y eso, semejante pérdida de biodiversidad lo que hace es empobrecer toda la vida planetaria. Como ya lo explicara quien hablara en 1974 invocando al cacique Seattle, en 1855, ante los avances de la "civilización".
ANA: ¿Crees que este planeta pueda sustentarnos con
nuestra población actual, y en crecimiento?
LS: Creo que la humanidad ha perdido el ritmo biológico de crecimiento vegetativo. El problema es que algunos quieren limitar la población de los pobres, otros ponen a la "bomba demográfica" como el problema mayor, cuando el problema mayor, los problemas mayores son la explotación de los periféricos, el saqueo de la naturaleza, el agotamiento de los recursos naturales por la codicia de los capitalistas y la comodidad de los consumidores ricos, la contaminación generalizada...
ANA: ¿Se identifica con el "decrecimiento"?
LS: Por lo que acabo de contestar en la pregunta anterior, me parece sensato adoptar alguna forma de "decrecimiento" o al menos de "crecimiento cero" o estrategia estacionaria contra el impulso tecno que nos lleva, me parece, a un abismo planetario.
ANA: ¿El tema ambiental consiguió en lo concreto
cierto grado de penetración en el anarquismo?
LS: Sí. El anarquismo tenía buenas condiciones ideológicas para incorporar el tema ambiental, por cierta defensa de "lo natural", que por cierto no existe entre humanos, pero que aun así, hay que aprender a respetar.
ANA: ¿Un mensaje final de esperanza para los
lectores?
LS: Apostar a entender, apostar a la vida, aprender que todo el planeta es nuestro único barco, y que por ello tendremos que aprender a ser prójimos.
Con ello se termina, tendríamos que ayudar a que se
termine el racismo, el chovinismo y los sentimientos de
superioridad, que el eurocentrismo ha ido configurando
por medio milenio por lo menos, como antes tantas otras
"civilizaciones", igualmente racistas y ombliguistas. Como
los romanos, los aztecas y tantos otros.
El futuro no existe. Pero lo futuro depende cada vez más
de nosotros.
Enlaces:
[1] http://www.revistafuturos.com.ar