EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Esto y aquello
Ni dictadura ni comunismo
Cada vez que el mandamás Alfonzo aparece en la tele diciéndonos que “esto es comunismo” debo confesar que me asusto. Me lo imagino cabalgando al frente de las montoneras anticomunistas destripando rojos por doquier. Rojos rojitos, sí señor, es decir, incluye a los rojinegros, es decir, a los libertarios. Como hicieron los franquistas en aquellos años ya idos mas siempre recordados por las víctimas y evocados por los victimarios. O los yanquis preservándonos a moros y cristianos del “comunismo internacional” que entre todos sus pecados tenía el de yantarse crudos a los chavales. Lo que le falta a Alfonzo es un cardenal de la santa madre iglesia que al unísono dijera “vade retro satanás, pecador comunista, ateo y materialista”… Yo, por ser comunista –que nada nostálgico de los bolches- a más de uno he perdido de vista.
Y esto será comunismo, me pregunto. No sé. A mí más bien me parece un capitalismo aporreado, un Estado a medio hacer y una jodedera nacional que nos durará mientras nos dure el petróleo. Aquí todo el mundo forma zaperoco todos los días, en nombre, faltaba más, de Chávez. Pero el único que tiene la cosa clara es Alfonzo: “esto es comunismo”. No me jodas, Alfonzo.
Y, como éramos pocos, parió abuelita, y sale Douglas diciendo que Chávez ya se aproxima a dictador. ¿Cómo será esa vaina de “aproximarse a…”? No me lo creo. En este país todo el mundo conspira y para ello no usan sino carros recién salidos de agencia. Aquí conspiran hasta en el Metro… La única dictadura que hay en este país es la de los comerciantes, bodegueros o dueños de botiquines que siempre están aumentando los precios. Y los curas que en las iglesias ya no pasan el cepillo sino la tarjeta de débito.
Ni dictadura ni comunismo, vamos señores más seriedad. Tenemos elecciones parlamentarias el año que viene; todavía la Polar es el monopolio más vasto del país y los latifundistas del sur del Lago todavía comen carne en vara, que les aproveche.
Ni dictadura ni comunismo, una sociedad que pretende rehacerse sobre el desarrollo y la prosperidad colectiva a lo interno, abandonando el glacis yanqui, apoyándonos en los chinos y en el MERCOSUR, durmiendo con un ojo pelao porque nadie se confía en el militarismo colombiano y, a las cinco de la madrugada, los cadetes de mi comandante, en Fuerte Tiuna, salen a trotar.
Todavía la sangre no ha llegado al río. Ni creo que llegue.-
Floreal Castilla
jueves, 21 de mayo de 2009