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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Josep Maria Iglesias: "En África, lo más inesperado es lo cotidiano"

LA ENTREVISTA CON JOSEP MARIA IGLESIAS, VIAJERO, EDITOR Y LIBRERO
Josep Maria Iglesias: "En África, lo más inesperado es lo cotidiano"
Tiene en Girona la librería Ulissus. Su vida gira en torno a los viajes. Siempre que puede, abandona el negocio y se escapa a algún país soñado.
Josep Maria Iglesias. Foto: JOAN CASTRO
Josep Maria Iglesias. Foto: JOAN CASTRO
XAVIER MORET

--¿Cómo se le ocurrió abrir una librería de viajes?
--Yo trabajaba en temas de administración, pero me atraía viajar, salir fuera. Siempre que podía me iba de viaje, hasta que un día decidí romper con todo y, en 1997, monté en la ciudad de Girona, con la colaboración de mi hermano Joaquim, la librería Ulissus.

--¿Había viajado mucho antes?
--Mis primeros viajes, antes de los 20 años, fueron a Eivissa. Después, a los 21, me fui a la India y al Nepal, con mochila y con poco dinero.

--¿Qué otros países le atraen?
--Marruecos tiene la ventaja de ser exótico y de estar cerca. Cuando vivía en Barcelona, a veces iba a la estación de Sants, compraba un billete y bajaba en tren hacia el sur, hasta Algeciras. Después, atravesaba el estrecho en ferri y viajaba por Marruecos en autobús.

--¿Qué es lo que más le gusta de Marruecos?
--Sobre todo, el sur: Merzuga, Erfud, Zagora... Las ciudades imperiales están bien, pero prefiero la soledad del sur, la cercanía del desierto. Marruecos invita a la aventura.

--¿Qué recuerda de la ciudad de Marraquech?
--Las primeras veces me alojaba en un hotel barato, con una terraza que daba a la plaza Djemaa el Fna. Allí pasé grandes veladas. No me cansaba de observar el movimiento de la plaza. La medina también me gusta mucho. Es más asequible que la de Fez. Puedes hacértela tuya.

--Por lo que explica, África acabó enganchándole.
--África es única. Recuerdo otro viaje que hice a Mali, Burkina Fasso y Togo. Un amigo y yo llegamos en avión a Bamako y cogimos un barco que iba por el Níger hasta Tombuctú. Era el primero del año, y aún no se sabía dónde estaban los bancos de arena. El viaje tenía que durar cuatro días y tardamos ocho. Cuando encallaba, tenías que bajar y arrimar el hombro.

--Por lo que veo, fue duro.
--Pero estuvo muy bien. Muchos estudiantes regresaban a Tombuctú al finalizar el curso, organizaban fiestas y nos invitaban. A la vuelta, fuimos en 4x4 hasta Mopti. Nos perdimos, se averió el coche, nos quedamos sin agua, me puse enfermo...

--Y, a pesar de todo, África engancha.
--Allí todo es muy inesperado. En todas partes te pueden pasar cosas, pero en África seguro que te pasan. Cuando subes a un autobús africano, que se reviente la rueda es lo mínimo. Lo más inesperado es lo cotidiano. Lo que tranquiliza es que la gente se lo toma con calma.

--Desde la librería, ¿ha podido ver cómo iban cambiando los viajes?
--El viaje se ha popularizando. Hay muchos vuelos baratos. Ahora, en Girona, un estudiante puede levantarse por la mañana e improvisar un viaje a Praga en low cost. Todo es más fácil. Recuerdo que en 1997 no había ni una guía de Cerdeña. Actualmente, hay por lo menos editadas media docena.

--Se viaja más, pero, ¿quedan viajeros como los de antes?
--Sí, sí que los hay. Son gente que considera el viaje una parte importante de su vida. Son colgados del viaje, gente que no puede dejar de viajar. Suelen ser muy austeros, poco exigentes. Lo sacrifican todo por un buen viaje.

--¿Qué tiene el viajar que nos gusta tanto?
--Lo bueno de viajar es que te rompe las barreras de la rutina. No te despiertas en tu habitación, ni ves la toalla colgada en el sitio de siempre, ni tomas café en el mismo bar... Todo esto te hace ir con los cinco sentidos en alerta permanente.

--¿La crisis económica actual va contra los viajes?
--A pesar de la crisis, la gente no está dispuesta a renunciar a los viajes. Se recortan los extras, pero queda el viaje. Ahora es tan fácil... Antes, yo tardaba una semana en llegar a Marraquech. Ahora, en unas horas estás allí con un vuelo low cost.

--Pero se pierde el encanto de la aproximación lenta.
--Claro que se pierden cosas, cuando el hecho de viajar se masifica. Te pierdes, por ejemplo, que se te duerma una cabra en las rodillas yendo en autobús por Marruecos. Es un momento único. Creo que lo bueno del viaje es adquirir conocimiento del lugar adonde vas. Es el secreto número uno.

--¿Qué consigue con ello?
--Ahora es más fácil ir a las pirámides de Egipto, pero es como Port Aventura: un autobús que te deja en la puerta. Antes, para alcanzar las pirámides, llegabas caminando o en camello.

--Un consejo.
--La lectura, documentarse para controlar los tiempos. Si lees antes del viaje, aprendes la historia de lo que hay detrás y ves que no puedes liquidarlo en una hora. En los viajes, tener tiempo es fundamental.-


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