EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
| Biotecnología, innovación y salud pública: la experiencia cubana y la política científica en la Argentina |
| Alberto Díaz · · · · · |
| 18/01/09 |
| ¿Cómo hacer para que las nuevas tecnologías, especialmente las basadas en la biología cuyos productos y servicios se aplican en salud humana, lleguen temprana y adecuadamente a toda la población? ¿"Que inventen otros" y nosotros distribuimos y aplicamos, o también dominamos tecnologías productivas en institutos del Estado y nuevas empresas de biotecnología? ¿Cómo utilizar (y fortalecer) la investigación en biología molecular, celular, clínica, en microbiología, inmunología, en fin, biomédica, que es de calidad en el país, para innovar, fabricar vacunas, medicamentos, diagnósticos? ¿Cómo relacionar empresas innovadoras de biotecnología con el Ministerio de Salud? Es cierto que en general se confunde innovar con inventar. El primero se refiere a un largo camino desde la idea, su desarrollo en el laboratorio, su desarrollo productivo, su producción, sus controles, registros, regulaciones, costos, hasta colocarlo en el mercado y venderlo, si es posible no sólo en un país. También es cierto que cuando hablamos de innovar en salud se piensa en patentes (PI) y altos costos de los medicamentos. Para mejorar el acceso a los productos esenciales hay que considerar tres aspectos de la innovación: a) tecnológico, para que sea nuevo y de mejor costo; b) social, para asegurar su distribución y, c) adaptable, para que los productos y servicios sean implementados por las comunidades para su uso local. (Ch. Gardner, Health Affaire, 2008). Una rápida mirada de la investigación en inmunología en Cuba muestra una comunidad de más de 600 inmunólogos entrenados, unas 10 instituciones relacionadas con la investigación en este campo, sistemas de formación para investigadores clínicos y básicos, una red nacional de 137 laboratorios de inmunoensayos (diagnósticos que usan técnicas inmunológicas) y varios centros de producción de vacunas, anticuerpos, biofármacos y sistemas de diagnósticos. Uno de sus principales científicos, el Dr. Agustín Lage, director del CIM (Centro de Inmunología Molecular), ha reflexionado sobre estos temas, exponiendo las características de cómo desarrollar la sociedad del conocimiento en los países del sur, cómo beneficiarnos de la ciencia y la tecnología que producimos y que se puede resumir en el título de su artículo publicado en Nature Immunology: "Biotecnología cubana: conectando la investigación en inmunología con la salud pública", donde señala que lo más remarcable de la inmunología (biotecnología) cubana es "su muy fuerte conexión con la salud pública". Podríamos reemplazar inmunología por biología para cubrir el sector de manera general. Es cierto que no se puede atribuir el éxito en salud pública, un logro social donde intervienen muchos actores, a la intervención médica o al uso de tecnologías modernas, pero es indudable que la investigación en inmunología y el uso de la biotecnología industrial han contribuido a la reducción de la mortalidad infantil hasta llegar a 6 por cada 1000 nacimientos y la esperanza de vida llega ahora a los 77 años. La combinación de estos factores ha permitido que varias enfermedades infecciosas hayan desaparecido (poliomielitis, difteria, sarampión, paperas) y otras controladas o reducidas en su aparición (H.influenzae b; hepatitis B; meningoencefalitis). "¿Cómo fue que se realizó la construcción de la conexión entre la investigación en inmunología (biología) y la salud pública?", se pregunta Lage y se responde: "El principal 'puente' conectando ambos sectores es la biotecnología". Página 12, 11 enero 2009.- |