EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Esto y aquello
Ni Dios ni Amo ni Matones
A decir verdad, el mundo se escinde en dos clases de humanos: gente honrada, por un lado; y matones, por el otro.
Los matones que actúan hoy con total impunidad en Gaza, ya lo han hecho en Afganistán e Irak, hace años que andan en eso; y en las guerras civiles inventadas por las multinacionales capitalistas en el Congo; y en las selvas y ciudades en Colombia; en Perú, contra la guerrilla y el pueblo alzado; ya Pinochet, geógrafo de profesión, pero asesino genético mató como le dio la gana en Chile así como lo hicieran los milicos argentinos y uruguayos en el río de La Plata, y así sucesivamente.
La “privatización de las guerras” ha evidenciado que la matonería es una profesión en auge en todo el globo terráqueo. La idea de la privatización de los organismos de seguridad, visibles o invisibles, es consustancial al capitalismo. Y, en el mismo paquete, viene la privatización de las cárceles, y que el “culpable” pague los servicios. Es parte consustancial de la idea “libertaria” o “libertarista”/”libertariano” de la función de un Estado “mínimo”. O de una “sociedad sin Estado” tan acariciada por el anarquismo ultraderechista –como el que, en Caracas, pregonan los publicistas de “El Libertario”.
Gaza, después de Irak, no es sólo la evidencia de la matonería sino más concretamente de “la matonería ilustrada”. Porque el sionismo al cual se debe es parte consustancial, cuidado si no la base, de la civilización occidental, aunque matones profesionales conocemos desde los tiempos del Antiguo Egipto o de los aztecas.
Todas las religiones, especialmente las monoteístas, se han impuesto usando matones, y la mayor parte de las veces, matones ilustrados. El caso de la difusión del Islam, en su tiempo, o de las iglesias cristianas en el suyo desde los primeros tiempos de nuestra Era. En la India, por ejemplo, civilización que ha sido siempre propensa a la heterodoxia, a la tolerancia, a la convivencia argumentativa entre sexos y castas –incluso entre castas-, el monoteísmo homogeneizador ha impuesto la guerra y la matanza.
Desde los feudos tibetanos hasta los yerbales paraguayos, por doquier la idea del Dios vengativo ha alumbrado la razón del poder espiritual vuelto terrenal. Y, el sionismo, con su Yahvé iracundo, prefiere destripar criaturas palestinas que hacer las paces entre monoteístas de distinto culto. Y, para ello, se vale de matones.
Como matones los vimos en acción en Caracas el 11 de abril de 2002, cuando el escualidismo ilustrado pretendió echar del gobierno a un gobernante elegido libérrimamente por los ciudadanos.
Toda la cultura humana, las civilizaciones del porvenir, y la paz entre los pueblos, sólo convivirá si nos damos cuenta que la principal tarea de las mujeres y de los hombres es deshacerse de los matones, aunque maten en nombre del Antiguo Testamento o en nombre del Corán.
Por eso el anarquismo proletario siempre ha sido ateo, por eso es que los anarcosindicalistas españoles quemaban iglesias, porque en ellas se incubaba el odio de Dios contra los currantes, que no habiendo tenido la suerte de estar vivos el día de la creación corren la suerte de ser prescindibles por los cielos y para los cielos. Amén.-
Floreal Castilla.-
06 de enero de 2009.-