EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Esto y aquello
El poder tras los tronos
Los doctrinarios siempre han tenido una idea aproximada del mundo real y las doctrinas, por eso, han derivado casi todas en horizontes huidizos. Los hechos, testarudos como son, se imponen a los bellos ideales.
Veamos sin más la evolución mundial desde la “caída” del muro de Berlín. Y entrecomillamos caída, porque una cosa es que espontáneos de toda laya hayan martillado el muro hasta desmenuzarlo y otra, muy otra, es que agentes de la Stasi de la Alemania Oriental, cumpliendo órdenes superiores, la hayan emprendido a martillazos contra el ícono del “totalitarismo”.
El resultado fue el mismo: el muro se desmoronó. Pero los objetivos eran distintos, dependiendo del grupo que tomara la iniciativa y la llevara a cabo. Es un poco lo que vamos viendo. Una URSS desaparecida da paso a una Rusia deseosa de cuadruplicar su potencial nuclear. No son casuales estas cosas.
Es así como causa extrañeza que la “crisis financiera” se ha esparcido por todos los países menos por Israel. Que los precios del petróleo no siguen las leyes del mercado, tan inexorables ellas, y cómo Israel desata una guerra contra unos palestinos inermes que puede conducir a un súbito aumento de los precios del petróleo.
Los análisis más superficiales conducen a realidades hasta hace poco bastante divulgadas por sectores intelectuales: la desaparición del Estado Nación, ya que los poderes transnacionales sustituirían a los poderes de aquellos. Hoy, esto es insostenible, salvo que la estrategia de Israel consista en restituir a un sector de los poderes transnacionales su hegemonía hasta hace pocos meses indiscutible.
El Estado-Nación sigue siendo el baluarte de las poblaciones contra los restos de los poderes transnacionales. Lo que sucede es que las clases sociales locales en cada país no son las mismas que detentan el control del Estado. En Venezuela, pongo por caso, la clase social dominante desplazó a la clase dominante anterior, y aunque goza del apoyo popular, podría perderlo si sus políticas públicas dejan de proseguir la trayectoria semiradical que hasta los momentos ha trazado.
Sin perder la perspectiva de que el socialismo, desde el punto de vista de los doctrinarios, no es otra cosa que un modo de producción en el cual la riqueza social se reparte sobre la base del trabajo aportado por cada cual y, a la vez, la clase baja detenta el poder, extinguiendo el Estado burgués, es evidente que sostener el Estado, por un lado, en tanto Estado-Nación, e irlo disolviendo a lo interno promoviendo la democracia directa del poder popular no son, en las actuales circunstancias, objetivos contradictorios, siempre que el poder económico permita sustituir la escasez por la abundancia, paso previo para una sociedad comunista.
Que un país donde tal cosa se intente, como ha sucedido en todas las revoluciones pasadas, desde las más llamativas hasta las menos escandalosas, concita al agresión de parte de los poderes transnacionales sobrevivientes no debe extrañarnos sino alertarnos pata sostener una defensa integral. Es una lección de la historia: toda guerra se hace para frenar una revolución. Toda.-
Floreal Castilla.-