EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Los anarquistas frente a la enmienda constitucional
1.- Las abstracciones idealistas son inútiles ante el mundo real. Los venezolanos están enfrentando la crisis nacional con medidas que buscan incluir a los excluidos; rehacer la infraestructura del país; sostener un sistema democrático, incluyendo experimentos de democracia directa, y, especialmente, manteniendo las libertades públicas. Ahora, esa crisis nacional es parte o corolario de la crisis continental y de la mundial. Frente a estos escenarios no hay abstracciones que valgan, se imponen acciones y prácticas viables sobre la base del sentido común.
2.- Los venezolanos estamos viviendo una revolución que como toda revolución nada tiene de perfecta o exenta de vicios y errores. En la búsqueda de un país donde reine la paz civil se impone el método del ensayo y del error, pero, al mismo tiempo, es urgente reducir hasta donde sea posible las abismales diferencias de clase entre los ciudadanos. Se trata de erradicar la pobreza y la miseria; de elevar el nivel educativo y cultural de la población; de organizar un sistema viable de salud pública; se trata, en suma, de fortalecer un sector público ensayando inclusive formas autogestionarias del poder y de la economía: se trata de reconstruir el sistema social luego del desastroso período de 1958-1998.
3.- Todo esto dentro de un marco mundial totalmente adverso, que ha empeorado tras la crisis del sistema financiero mundial. Por nada del mundo los anarquistas somos indiferentes a las luchas populares por conquistas reivindicativas inmediatas dentro del sistema ni por la modificación paulatina y pacífica de las relaciones del poder social dentro del país ni fuera de él. Estimamos que los esfuerzos realizados por el gobierno bolivariano deben ser apoyados en la medida que beneficien al pueblo trabajador y en la medida que abran y consoliden espacios de poder popular desde los cuales se ejerza la democracia directa, preámbulo del socialismo libertario. Y, simultáneamente, se deben denunciar las lacras heredadas o sobrevenidas dentro del mismo proceso bolivariano y que apunta a la consolidación de una burocracia y al freno a las instancias de poder popular.
4.- No podemos solapar los dogmas irreductibles de los inmovilistas, las creencias en palabras de profetas de carne y hueso, sobre las realidades sociales contemporáneas. En Venezuela, por razones que no vienen al caso explicar, la revolución es distinta a todas las demás revoluciones que del mundo son. No tenemos un cartabón ácrata con el cual podamos medir qué tanto de revolucionario y libertario tiene el proceso venezolano actual o qué tanto es la negación del anarquismo social; sólo tenemos datos.
5.- Debemos insistir en que el anarquismo es un conjunto de puntos de vista y que hay un anarquismo-de-derecha, ajeno a la tradición del socialismo libertario euroamericano, y partidario de la “libre empresa” que como ha señalado Chomsky es otra forma de tiranía. A esa corriente pertenecen los “anarcoliberales” de ambas riberas del Atlántico, y queda patente en que, por ejemplo, los de Madrid reproducen un bulo propagado por los de Caracas en torno a la “militarización” de Venezuela pero ladinamente se abstienen de comentar y explicar cómo es eso de que una España “democrática” mantiene tropas en Afganistán. ¿Quién militariza qué y dónde?
6.- Nosotros, al contrario, que reivindicamos las tradiciones socialista y comunista del anarquismo, predicamos que no podemos en Venezuela igualar al chavismo con la derecha venezolana actual, que no son la misma cosa y que, nuestros objetivos, en tanto anarquistas, es contribuir a que las masas trabajadores conquisten la mayor suma de reivindicaciones posible y puedan ir ampliando las organizaciones del poder popular en todos los horizontes con el objeto de posteriormente convertir en inservible la máquina del Estado burgués, pero que, en la coyuntura que vivimos, un Estado, o lo que de él hay, en manos de la corriente chavista, es una garantía de la soberanía nacional sin la cual no hay socialismo posible.
7.- La crisis del sistema capitalista a nivel planetario ha venido a demostrar que el Estado-nación no es ninguna entelequia tal como predicaron los diversos neoliberalismos de distinto tinte ideológico. Y, frente al capitalismo transnacional, que hoy anda ahogado y cuyas muletas son pagadas por los Estados, y frente a todos los experimentos neocoloniales que se inventan las potencias imperiales, nuevas o viejas, la única garantía legítima de la cual disponemos es el Estado-nación, pero que dejaría de ser legítima en el momento que deje de responder al poder constituyente.
8.- Un referéndum para una enmienda constitucional que levantaría la prohibición de reelección a partir del 2012 se nos antoja que es un acto democrático. De ganarse el referéndum, nada dice que Chávez ganaría una eventual candidatura ni tampoco que podría reelegirse en el 2012. ¡Podría salir derrotado en las elecciones presidenciales del 2012! Y más, si como dice cotidianamente la derecha vernácula, el país sufrirá una crisis interna a consecuencia de la crisis mundial y de la caída de los precios del petróleo.
9.- Ver en el tema de la enmienda constitucional las “ambiciones de poder” de Chávez, y sólo eso, es tanto como estar convencido de que los procesos históricos son simplemente juegos subjetivos, que es, en el fondo, lo que piensan los “anarcoliberales” cuando hablan de “poder”. Idealistas como son, están convencidos de que las Ideas platónicas mueven al mundo. Para los anarcoliberales no hay un mundo externo a nosotros que podemos y debemos conocer; no. Para los anarcoliberales soy “yo” quien hace al mundo exterior. Es “el anarquista” el que se inventa las externalidades de un mundo fantástico en el cual todos seremos felices y comeremos perdices. Es así como los ombligos anarquistas se creen la última-pepsi-cola-en-el-desierto cuando en el mundo hay, por lo menos, seis mil millones de ombligos, de todos los sexos y de todas las edades.
10.- Pero la sociedad no es el ombligo del propietario del pasquín “anarcoliberal”. La importancia para los socialistas libertarios de que en este país, luego del 2012, se pueda continuar profundizando la prédica socialista es fundamental. Así como lo es para todos los venezolanos. Por eso es que en las actuales circunstancias lo más sensato es lograr la aprobación de la enmienda planteada, por encima de voces neoimperiales que siempre tienen el corazón en su billetera y el cerebro –o las cuatro neuronas que todavía le quedan- en el Norte.-
OCA.-