EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
| Sobre el estado vasco, el modelo económico y el socialismo. |
| Ekaitz |
| Comentario al artículo: “Por otro modelo económico, palabra y decisión” de Nekane Jurado y Txelui Moreno (GARA 23-11-2008). |
| La crisis económica mundial, cuyos efectos también estamos sufriendo en Euskal Herria, al menos desde hace ya un año, está poniendo de manifiesto la necesidad de disponer de los instrumentos económicos y financieros adecuados para hacerle frente, si no para evitarla, porque su origen se sitúa en los mecanismos internos de la propia economía capitalista (composición orgánica del capital, tasa de ganancia, desequilibrio entre los sectores productivos, sobreproducción y subconsumo e hipertrofia de la economía ficticia), al menos para paliar o suavizar sus efectos más lacerantes. Ello pone sobre la mesa la cuestión del derecho de nuestro pueblo a dotarse de un Estado propio, que será el que nos permita la utilización racional de dichos instrumentos. Pero cuando se habla de la necesidad de un Estado Vasco, habría que matizar a que tipo de Estado nos estamos refiriendo. Cuál sería su carácter, su naturaleza. Porque, dependiendo de cual sea la respuesta a esta cuestión, el Estado Vasco servirá a unos intereses u otros, a los de la burguesía y el capitalismo o a los del pueblo trabajador. Por eso, resulta extraño que miembros destacados de la izquierda abertzale defiendan la necesidad de un Estado Vasco, en abstracto, sin precisar en ningún momento en manos de qué clase creen que debiera estar. ¿Es que, acaso sería lo mismo un Estado del pueblo trabajador que uno de la burguesía vasca? Por ello, creo que es hora de definir con claridad el tipo de Estado que queremos. Por mi parte, abogo por un Estado Socialista Vasco, en el que sea el propio pueblo trabajador, encabezado por la clase obrera, quien detente el poder político. También nos hablan de la necesidad de “un nuevo modelo económico”, sin precisar tampoco que tipo de modelo es el que se propone. ¿Se trata de una ambigüedad calculada? Creo que esto también se debe definir con claridad, porque me da la impresión de que, en realidad, lo que se pretende es sustituir el modelo “neoliberal” por otro de tipo “neokeynesiano”, que sería desarrollado por un Estado intervencionista (el Estado de bienestar), aunque al fin y al cabo un estado burgués. Pero, en cualquier caso, ambos modelos se basan en la acumulación de plusvalía, obtenida de la explotación de la clase obrera, por parte de una minoría que es la propietaria de los medios de producción. Por eso, considero que para poder hablar con precisión de un “nuevo modelo económico”, éste tendría que basarse en la propiedad social (colectiva) de los principales medios de producción (bancos, compañías de seguros, grandes empresas industriales o de servicios, etc.), y en la utilización del instrumento de la planificación económica (aunque esta se compagine con la actuación del mercado) para la asignación de los recursos. Por supuesto que el tipo de planificación que defiendo, a diferencia de la que existió en los países del este, también llamados de “socialismo real”, sería una planificación democrática, flexible y descentralizada. Una planificación que sería vinculante para el sector público e indicativa para el privado (en el que se incluirían la pequeña y mediana empresa, las cooperativas, etc.). Por último, también nos hablan, cómo no, de “socialismo”. Pero, como es lógico, tampoco dicen lo que entienden por tal. Sin embargo, para ser coherentes con todas esas imprecisiones sobre el Estado Vasco y sobre el “nuevo modelo económico”, de las que hemos hablado más arriba, podemos sacar la conclusión de que con ese término no hacen alusión más que a un capitalismo “popular”, a un capitalismo “de rostro humano”, pero que nada tiene que ver con el socialismo. Y es que el socialismo es un proceso de transición, entre el capitalismo y la sociedad sin clases, el comunismo. Un proceso de transición en el cual coexistirán, durante bastante tiempo, aspectos de la vieja y de la nueva sociedad. En el que, durante un periodo prolongado, todavía seguirán existiendo las clases y las contradicciones de clase, así como otro tipo de desigualdades y de contradicciones sociales (entre el hombre y la mujer, entre el trabajo físico y el intelectual, entre el campo y la ciudad, entre dirigentes y dirigidos, etc.) que habrán de ser superadas mediante la lucha de clases. Una lucha de clases que, en determinadas condiciones, podrá alcanzar altos grados de virulencia, dependiendo de cada situación concreta y de cada momento histórico, aunque no tenga por qué ser, necesariamente, violenta. Una lucha de clases que se tendrá que hacer extensiva tanto al ámbito de la base económica, en lo que respecta a la transformación de las relaciones de producción, como al de la superestructura (jurídica, política, ideológica, cultural, etc., etc.). Por todo lo anterior, creo que ese tipo de ambigüedades no conducen a nada. O, mejor dicho, solo contribuyen a desarmar ideológicamente al pueblo trabajador vasco y, más concretamente, a la izquierda abertzale. Espero que, en el futuro, quienes practican esa ambigüedad calculada precisen sus propuestas con más claridad pero, al menos, que no pretendan darnos “gato por liebre”. Otra cosa muy distinta sería que, dejando bien claras estas posiciones, creyésemos conveniente luchar, desde un punto de vista táctico, y a medio plazo, por la creación de un nuevo marco autonómico, diferente y superior al actual, que nos sitúe en mejores condiciones (una posición avanzada) para proseguir la lucha por la independencia y el socialismo, es decir, por un Estado Socialista Vasco. EKAITZ Euskal Herria 25-11-2008. |
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