EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
MÁS INFORMACIÓN
Los dos españoles que han resultado heridos en la ola de atentados contra intereses occidentales en Bombay se encuentran fuera de peligro y comienzan a recuperarse del gran susto que se llevaron ayer, cuando fueron evacuados por los servicios sanitarios en condiciones de extremo peligro, en medio de un sinfín de tiros y explosiones.
"Los enfermeros nos sacaron del hotel sin miramientos para poder salvar nuestras vidas y las de ellos", ha relatado María Rosa Romero. Ella y su marido, Rafael Beaus, acababan de instalarse en el Hotel Taj en cuanto llegaron a la ciudad, a la que acudieron por motivos de negocios.
Apenas tuvieron tiempo de dejar las maletas en la habitación y bajar nuevamente a la recepción del establecimiento cuando comenzaron a escuchar las primeras explosiones. "Debe de ser una boda", le comentó Rafael Beaus a su esposa. Ella le replicó con una conclusión más ajustada a la realidad: "Eso no son petardos, son tiros".
Envueltos en sangre
A medida que aumentaba el estruendo de los ataques, se desbocaba el pánico entre clientes y empleados del Taj. La pareja hizo caso omiso de las propuestas que les invitaban a abandonar la recepción del hotel a través de un pasillo y decidió resguardarse en una esquina de la estancia.
La ola de ataques terroristas hizo temblar el edificio, rompiendo cristales y causando daños en las instalaciones. También Martínez y Beaus resultaron afectados. Él, con una pierna rota y un neumotórax. Ella, con medio centenar de fragmentos alojados en su cuerpo.
La mujer recuerda la inacabable hora que aproximadamente pasaron ella y su marido tumbados en el suelo, yaciendo en un charco de sangre, mientras el infernal ruido de las explosiones retumbaba en sus oídos. Nadie se atrevía a moverse. Solo una vez pasada esa hora, con la situación algo más calmada, irrumpieron por fin los servicios sanitarios en el hotel.
Caos en los hospitales
Parapetados en la camilla, resguardándose de los disparos que aún silbaban en la zona, los enfermeros consiguieron llegar hasta los españoles y sacar al hombre, que estaba en peor estado. Ante la amenaza de la situación, los sanitarios les evacuaron "sin miramientos", según relata Martínez. "Para poder salvar nuestras vidas y las de ellos", subraya. A ella la tuvieron que sacar "casi a rastras", recuerda.
Una vez en el hospital, a medida que transcurría el tiempo, la llegada incesante de víctimas alimentaba la sensación de caos. El matrimonio está fuera de peligro y agradece el trato que está recibiendo en el centro. Él se ha sometido a una intervención quirúrgica esta mañana, pero su vida no corre peligro.-