EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Los acontecimientos se desarrollan aceleradamente en torno al proceso bolivariano, y es en estos momentos cuando las posturas ambivalentes deben ser rechazadas y evitadas.
Los convencidos de que sus proyecciones sobre la realidad están ya decididas para todos los tiempos, y desde hace mucho tiempo, son, no cabe duda, personas para las cuales el mundo es un Todo estático, no hay dinámica posible en la realidad misma. O, la mayor parte de las veces, son seguidores entusiastas de la conocida Ley de Murphy: “si las cosas van mal es porque irán peor”.
Por ejemplo, respecto a la posibilidad de que los Estados Unidos invadan a Venezuela hay personas que la rechazan de plano. Claro. Menor probabilidad habría de que Venezuela invadiera a los Estados Unidos. Se cae por su propio peso.
Pero si la historia y el análisis de las situaciones sirven para alguna cosa debe ser para conocer cómo orientarnos en una realidad que, la mayor parte de las veces, se nos escabulle. En efecto, existe tanta probabilidad de que Estados Unidos invada a Venezuela como de que no lo haga.
Digamos que se acumulan indicios, datos, tendencias que sustentan la hipótesis de que la Venezuela bolivariana se ha convertido en un obstáculo poco común a los objetivos geopolíticos del Imperio estadounidense. Y, al mismo tiempo, pareciera que “de momento” las tareas de suprimir ese obstáculo se le ha dejado a la oposición interna, es decir, a la derecha venezolana escuálida y oposicionista. Esto es vox populi y no estamos descubriendo el agua fría escribiéndolo.
En tanto anarquistas, es decir, socialistas libertarios –o, como preferimos nosotros, comunistas anarquistas- hemos venido postulando el “apoyo crítico” a la Revolución Bolivariana, porque estimamos que es la única forma que tenemos para derrotar al “antiguo régimen” de una manera definitiva e irreversible, y porque este proceso permite que se vayan fraguando las células de un poder popular autónomo y federalista que entra dentro de las prioridades de nuestros principios, tácticas y finalidades ideológicas. Estas cosas no se consiguen mediante una varita mágica sino que son el resultado de una lenta evolución de conciencias y procesos donde el método del ensayo y el error va apilando experiencias populares que siempre serán más vivas que los alegatos de teóricos o de teorías totalizantes o totalizadoras que, siempre, son dogmas y dogmáticas.
Así que nunca está de más rememorar los orígenes de esta revolución sui generis. Fundamentalmente son electorales, es decir, se han basado en el sufragio universal, directo y secreto que, a partir de 1998, se ha venido practicando en el país. De tal manera que así como hemos venido ganando justas electorales, asimismo podemos perderlas. Porque ésta es una revolución democrática que quiere ser cada día más democrática.
Se han cometido y se cometen, cotidianamente, muchos errores, la revolución no ha llegado a muchos sitios, la corrupción es granítica, etc. Los condicionamientos geopolíticos, económicos, culturales, pesan sobre el proceso, al igual que el atraso de las élites actuales en muchos aspectos. Hay demasiada militarización porque la vieja clase política, demasiado pitiyanqui, se ha perdido para la causa republicana. En suma, estamos muy lejos de la perfección.
Pero nosotros estimamos que la revolución debe continuar, que los ajustes nacionalistas de nuestro proyecto social no deben sino refinarse, que hay que hacer mucho todavía en todos los terrenos, etc. Por eso creemos que el deber de los revolucionarios es votar por las candidaturas del PSUV, ya que eso asegura, por un lado la continuidad democrática y la continuidad y extensión del proyecto popular.
El 23N hay que votar por el PSUV, es la alternativa libertaria realista.-