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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Hay que tomar el poder... ¡el Poder Judicial!

1.- Los anarquistas rechazamos que el Estado pueda gestionar la economía y la sociedad porque, a nuestro juicio, es totalmente idéntica tal gestión al control autocrático que sobre la producción ejerce la empresa privada. Nosotros queremos un control democrático de la economía y una sociedad autogestionada y autogestionaria a partir de las asambleas de implicados e interesados. Para los anarquistas los dos polos en pugna no son estatismo vs. mercado, sino control democrático vs. control autocrático.

 

2.- Está demostrado, además, que el control del Estado, cualquiera sea la forma que se denomine, refuerza una nueva clase dominante cuando no comparte la gestión social con las empresas privadas. Es lo que vamos viendo, con cierta lentitud ciertamente, en la revolución bolivariana. La nueva clase dominante bolivariana expropia alícuotas de la plusvalía mediante la corrupción y otros procedimientos que, a la larga, si no hay una respuesta “de salud pública” terminará minando al proceso revolucionario.

 

3.- Ahora bien, este planteamiento somero es totalmente cierto para los países del Primer Mundo, pero la clase dominante del Primer Mundo amasa capital extraido no sólo de la plusvalía producida por los trabajadores de los países centrales sino que también acumula capital a partir de la explotación de los países atrasados o del Tercer Mundo. Es decir, se superponen la explotación y la opresión capitalistas con la opresión imperialista, sea esta ejercida directamente por los Estados centrales o por las multinacionales.

 

4.- Por eso la característica de los Estados en el Tercer Mundo es totalmente distinta, en el caso de procesos de cambio, al de los Estados imperiales. No hay ningún Estado tercermundista que sea imperialista porque no sería, entonces, tercermundista. O son Estados al servicio de los imperios, como los de Colombia y Perú, entre otros, o son Estados que pretenden cierta autonomía a fin de democratizar la sociedad y autonomizar el sector público a partir de un proyecto de desarrollo socialista o socializante, como el caso actual de Venezuela.

 

5.- En estos casos la tarea de los anarquistas consiste en luchar para que el sector público sea lo menos privado posible y, a la vez, se controle democráticamente, y autogestione a partir de las organizaciones del poder popular. De tal forma que el Estado deje de ser un Estado al servicio de la nueva clase dominante burocrática y derive en el Estado del poder popular. Mas no pasándole una mano de pintura a las instituciones públicas.

 

6.- En el caso venezolano las fuerzas del cambio social, nacionalistas de izquierdas y libertarias de todas las tendencias, comparten el gobierno con la clase burocrática de origen militar; pero no pasa lo mismo en los otros poderes del Estado. Como, por ejemplo, en el Poder Judicial, donde la derecha, endógena o exógena, corrupta y arribista, ejerce un control omnímodo. No podemos construir una sociedad democrática bajo control del poder popular si el Poder Judicial sigue estando en manos de quienes está.

 

7.- Como casi todas las revoluciones que comienzan haciéndose “desde arriba”, la bolivariana cavará su propia fosa si no corrige las distorsiones corruptas del Poder Judicial. Sin éste no hay democracia plausible. Esto requiere de una verdadera reforma profunda. De una revolución basada en los principios del derecho, desde el punto de vista socialista libertario, y no desde la perspectiva de nuevas autocracias burocráticas cuyos desatinos y/o caprichos sean satisfechos por jueces venales.

 

8.- No podrá haber control democrático y autogestionario de la economía y de la sociedad si no se revienta la piñata del Poder Judicial -y, por extensión, del Ministerio Público-, suerte de cueva de Alí Babá y sus panas burdas.

Ahora bien, es cierto, no se trata de una tarea ni sencilla ni expedita.

 

9.- Marx señalaba que en la etapa de transición entre el capitalismo y el comunismo, es decir, en el socialismo seguiría vigente el “derecho burgués”, es decir, el derecho de la propiedad privada de los medios de producción. Ese, con variaciones, es el mismo derecho romano y, en algunos casos, con añadiduras del derecho social y/o administrativo francés, tanto de los siglos XIX como del XX.

 

10.- Los intentos de Chávez de la reforma constitucional fallida del 2D próximo pasado, tenían por objeto introducir modificaciones constitucionales que permitieran hacer una reforma judicial cercana a los postulados del socialismo libertario. Quedaron en aguas de borrajas. Pero no podríamos avanzar más allá de ciertas reformas, atrevidas si se quiere pero meras reformas al fin y al cabo, en la sociedad venezolana, y en su economía, si no logramos que el Poder Judicial sea controlado democráticamente por el pueblo trabajador y por las ciudadanas y ciudadanos de la República Bolivariana.-

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