EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
--¿Qué hace usted en Dubái?
--DNA Barcelona LLC, mi oficina allí, ha firmado los proyectos de cuatro islas de The World archipiélago que, visto desde el cielo, reproduce el mapamundi: Noruega, Jordania, Turquía y Novaya. Para el diseño de la de Jordania, por ejemplo, nos inspiramos en el oasis de Azraq, el único oasis húmedo de toda la península arábiga. Tiene un estilo arabesco, con volúmenes puros, mucha vegetación, agua en movimiento.
--¿A cuánto el metro cuadrado?
--A unos 12.000 euros. Nakheel, la promotora, ha vendido cada isla a un propietario por entre 25 y 40 millones de euros.
--The World es una travesura.
--Todo Dubái es una mezcla de Nueva York y Las Vegas. Es el puente entre Asia y Europa.
--Un espacio sin historia.
--Hay que reconocer que Dubái es una ciudad temática. Cada porción tiene un tema: Dubái Media City, Dubái Health Care City, Dubái Maritime City, Dubái Land... Pero quien no está en Dubái no está en el mundo. Para un arquitecto proyectar allí es crear de la nada.
--En Dubái no entra quien quiere sino quien puede.
--Hace tres años empecé a poner mis huevos en distintas cestas. En Panamá, Hungría, Bulgaria, Rumanía, México... El pasado enero di el salto a Dubái, donde tengo amigos iranís. Y sí, es difícil entrar. Alguna vez incluso estuve tentado de tirar la toalla. Es el país de los cinco minutos.
--¿De los cinco minutos?
--Un cliente sacó un reloj de arena, le dio la vuelta y me dijo que ese era el tiempo que disponía para venderle mi idea. Todo funciona así. He tenido que competir con compañías con 1.000 empleados. Pero soy rápido y sé vender. Hemos logrado también tres torres en Meydan City, un hotel de lujo en Palm Jebel Ali y una torre en Waterfront. Todo a base de perseverancia, de no desfallecer. Y tengo claros mis sueños.
--Hay quien los tiene claros y no sale de proyectar casas pareadas.
--Pues yo creo que el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños. Esa convicción se la debo a mi madre, que me ha enseñado a no tener miedo a nada, a luchar por lo que creo.
--¿Su madre es iraní?
--Sí. Mis abuelos maternos, de fe bahaí, no quisieron que mi madre sufriera la revolución islámica y en 1972 se instalaron en Mallorca. Allí conoció a mi padre. Yo hablo iraní, he crecido en un hogar oriental, y eso me ha facilitado las cosas. A los 17 años mi madre me envió a la India a trabajar a un templo bahaí. Desde entonces, viajar ha formado parte de mi educación. Y cuanto más viajas, más se abre tu mente.
--¿El bahaísmo da un punto de vista distinto?
--Yo soy más místico que religioso. Lo místico relaciona lo espiritual con el arte. Mi arquitectura gira en torno a los sentidos, es como una secuencia de actos que buscan conmover. Todos los proyectos de DNA, que son muy dinámicos, tienen un toque sensual y están vinculados a formas de la naturaleza. Uno de los proyectos de Dubái son dos torres en forma de pétalos que surgen de un oasis y se levantan buscando el sol.
--Muy oriental.
--La arquitectura toca el cuerpo, la mente y el alma. Creo que la forma tiene que hablar de su uso. Un club de campo no puede parecer un cementerio. En arquitectura contemporánea tiende a primar lo formal, y se olvida que la gente tiene que habitar el espacio. Yo intento hacer realidad los sueños del cliente.
--Entonces, ¿no nota la crisis?
--La noto en Barcelona. En España. El orden mundial está cambiando. El futuro está en Rusia, en los Emiratos Árabes, en Arabia Saudí. Yo en Dubái me siento como si saltara de nube en nube, pero cuando llego aquí, es como si cayera al suelo en picado y sin paracaídas. Todo son problemas. Además, Dubái es muy interactiva. Conoces a alguien que conoce a alguien en Bahrein y de repente ya estás ahí. Tengo proyectos en Abu Dabi, en Qatar y ahora viajaré a Arabia Saudí, a conocer a los príncipes Saud.
--Dé su píldora anticrisis.
--Es preferible morir de pie que vivir de rodillas.
--Eso lo dijo Pasionaria.
--No hay que replegarse. Hay que ver oportunidades en la dificultad. Siempre acabo mis correos con un think big (piensa en grande). Y cada año tengo un reto.
--Es de admirar.
--Cuando quiero algo, lo visualizo. Y cuando lo visualizo, lo convierto en real. Primero me visualicé diseñando muebles. Hice un dibujito de un sofá, y el sofá apareció en alguna revista de decoración. Luego visualicé un resort, y gané un concurso en Almería. Mi siguiente objetivo es hacer un proyecto para Donald Trump, que es otro soñador.-
