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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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De la caída del Muro de Berlín a la caída de Wall Street

www.cs.org.ar el blog de Convergencia Socialista (en el Comité de Enlace CS, IT, FUR, LC)

El 15 S: De la caída del Muro de Berlín a la caída de Wall Street. Por CS,
IT y FUR, integrantes del Comité de Enlace (CS, IT, FUR, LC)

En menos de veinte años hemos vivido dos hechos históricos: la caída del
Muro de Berlín, de las dictaduras de partido único que se
autodenominaban “socialistas” y del aparato stalinista mundial, y ahora
la espectacular caída de la calle del Muro, Wall Street, el 15 de
septiembre.

Hace 19 años, el capitalismo se adjudicó un triunfo
que no le pertenecía, porque la caída del estalinismo fue producto de
la lucha de los trabajadores y los pueblos. Durante dos décadas nos
vendió el verso del liberalismo y el mercado, al tiempo que sus
ejecutivos se emborrachaban en una danza de millones, gozando de la
superexplotación de los campesinos chinos, saqueando Rusia y el Este de
Europa, privatizando y desregulando en América Latina, llevando a
nuestros países al endeudamiento masivo.

En un plazo
relativamente breve, la situación se dio vuelta y los edificios más
gloriosos de Wall Street se hundieron, como si las Torres Gemelas los
hubieran arrastrado en su caída: Lehman Brothers (150 años), Merril
Lynch (92 años), Bear Sterns, Fanny Mae, Freddy Mac (las dos compañías
de préstamos hipotecarios más grandes de Estados Unidos), AIG (la mayor
aseguradora del mundo), y Washington Mutual, la mayor caja de ahorros
del país.

Durante años, los analistas de Wall Street hicieron
sus informes sobre América Latina exigiendo ajuste tras ajuste y
calificándonos como de alto riesgo, para cobrarnos intereses más altos
por el temor de que no paguemos. Esos mismos analistas llenaron a AIG,
Lehman Brothers, Merril Lynch, de calificaciones AAAAAA.

¡En un
solo día, el default de Lehman Brothers fue igual a toda la deuda
externa latinoamericana. Para frenar la crisis, el gobierno de George
W. Bush, el más liberal de la tierra, tuvo que tirar a la basura sus
manuales sobre el libre mercado y estatizar AIG, Fanny Mae, Freddy Mac
y WaMu, anunciando un salvataje de US $ 700.000 millones.

Un sistema condenado

Esta
caída colosal, la mayor desde 1929, corrobora que el capitalismo está
en su crisis definitiva. El boom de posguerra (1945-1968) pareció
desmentir esta afirmación, pero a partir de 1974, el sistema
imperialista mundial ha vivido de crisis en crisis, que han ido de la
periferia al centro, abarcando cada vez más países, y que son cada vez
más difíciles de remontar.

Tuvimos el Tequila en 1994, la crisis
asiática y el default de Rusia en 1997, el default argentino en 2001 y
el estallido de la burbuja tecnológica en 2000 con la caída de dos
colosos como Enron y World Com.

Ahora la crisis ha estallado en
el corazón del imperialismo y se está trasladando con enorme velocidad
a toda su economía y al resto del mundo. Ha sido un infarto de
miocardio, del que intentará zafar gracias al auxilio de billones de
dólares sacados de los impuestos de los trabajadores norteamericanos, a
costa de miles de despidos, de la quiebra de su clase media, chupando
los ingresos y las reservas del resto del mundo.

Ya mismo, los
capitales están huyendo de Europa, Pekín, Argentina y Brasil,
dirigiéndose a Nueva York desesperados para que el corazón imperialista
no se detenga. Las consecuencias políticas, económicas y sociales de
este tsunami financiero se harán notar rápidamente, porque no podrán
zafar de la bronca y la indignación de los trabajadores y la clase
media norteamericana y del mundo, que sufrirán en carne propia la
crisis económica, y que responderán luchando para frenar este nuevo
intento de que los trabajadores paguemos la crisis.

¿Qué
sucederá con la guerra en Irak, cuando todos los recursos del
imperialismo tienen que ir a cubrir el agujero de Wall Street?

El efecto demostración

El
capitalismo nunca desaparecerá en un colapso. Los intereses de sus
poderosas corporaciones tendrán que ser vencidos por la fuerza
organizada de los trabajadores norteamericanos y del mundo.

Pero
aunque se recupere del infarto, el principal daño a su dominación ya
está hecho, y no es económico sino político: el efecto demostración de
que el capitalismo imperialista ha fracasado como sistema basado en la
irracional ley de maximizar las ganancias de unos pocos gracias a la
explotación, la estafa y el robo a escala planetaria y al propio pueblo
norteamericano.

La quiebra de Wall Street ha sido más pedagógica
que millones de palabras. Lo que estalló el 15- S no fue la burbuja
inmobiliaria y financiera, sino el colosal engaño a las masas del
mundo, a quienes pretendieron convencer de que la única salida era el
capitalismo de mercado.

Los que se apresuraron a enterrar el
“socialismo” y dieron por muertas las enseñanzas de Carlos Marx, Lenin
y Trotsky, viviendo durante los últimos veinte años la danza de los
millones, han dado, en directo por TV, una clase inolvidable: que una
banda de estafadores y explotadores no puede seguir gobernando el
mundo, que es imperioso reemplazar el capitalismo imperialista por un
sistema económico planificado, racional, basado en el monopolio estatal
de la banca y las finanzas y las grandes fábricas y empresas, y en el
gobierno democrático de los trabajadores y los pueblos.

Cristina corre en auxilio de Wall Street

Cristina
Kirchner viajó a Nueva York para prestar auxilio al corazón infartado,
y anunció que, además de pagar con nuestras reservas al Club de París,
negociará la deuda externa que no ingresó en el canje de 2005. A los
argentinos no nos consultó ni una palabra, porque era la gran noticia
que llevaba de regalo para el enfermo.

¡Mientras que los
gigantes de Wall Street dejan de pagar sus deudas equivalentes a la
deuda externa de nuestro continente, Cristina quiere pagar la ilegítima
deuda de nuestro país!

Esto lo que explica el ajuste tarifario
de la luz y el gas, la negativa al reclamo salarial de los docentes y
jubilados, y la decisión de presentar un presupuesto 2009 que solo
atiende las exigencias de los acreedores.

Los trabajadores
tenemos que hacer lo opuesto: aprovechar la debilidad del monstruo,
herido de gravedad, impulsando el no pago de la deuda externa
continental, que es una bicoca al lado de las deudas de los grandes
bancos yanquis, para impedir que los pueblos del mundo paguemos
nuevamente los platos rotos de esta crisis, redoblando la lucha por
enviar el sistema capitalista a su tumba.

Los activistas debemos
llevar a las asambleas y a cada una de las luchas, la propuesta de
exigir, junto con las reivindicaciones básicas como el salario, la
vivienda o los puestos de trabajo, el no pago de la deuda externa, para
que, por fin, la crisis la paguen los que la provocaron.

Nahuel Moreno: La crisis crónica de la economía mundial

La
crisis crónica de la economía mundial que se inició a fines de los años
sesenta ha dado un salto espectacular con el estallido de Wall Street.
Las Tesis de la LIT-CI redactadas por Nahuel Moreno en 1984, prevén con
gran exactitud lo que está ocurriendo:

“En todos los casos la
superación de la crisis se produce por aumento de la masa de plusvalía,
que frena o revierte momentáneamente la inexorable caída de la tasa de
ganancia. El imperialismo yanqui logra superar sus crisis gracias a que
consigue aumentar en forma impresionante la cuota de explotación de los
trabajadores de todo el mundo.

Ese aumento de la ganancia
extraído de la explotación creciente del proletariado es el que le
permite disponer de una gran masa de dinero para dar créditos -a las
empresas, a la clase media, a sectores del propio proletariado, a los
países, provincias y municipios- y crear así un poder de compra que
ayuda por un tiempo a reactivar la economía”.

“El proceso de
internacionalización de la economía y su centralización del
imperialismo yanqui y los grandes monopolios internacionales -las
“transnacionales”-, sumado a la rapidez de las comunicaciones, permite
un ritmo vertiginoso de obtención de plusvalía, reparto de la ganancia
y acumulación y sobreacumulación de capital. Este mismo ritmo acelera
la crisis de la economía imperialista”.

“Cada aumento enorme de
la masa de plusvalía recupera la tasa de ganancia y permite superar la
crisis coyuntural. Pero prepara una crisis mayor: al aumentar
colosalmente el capital, se produce una sobreacumulación de capital,
que busca inversiones dónde obtener ganancias; y como la masa de
plusvalía sigue igual y el capital ha aumentado, la cuota de ganancia
baja abruptamente, originando una nueva crisis coyuntural”.

“La
sobreacumulación de capital provoca que una gran masa de éste no se
invierta en la producción y se transforme en capital ficticio,
usurario, de préstamo. Este capital es inyectado en forma de créditos
que terminan provocando un endeudamiento generalizado, tanto en los
países adelantados como en los atrasados y ahora en algunos estados
obreros... Si esto se generaliza, el endeudamiento, que en sí mismo no
es más que un epifenómeno de la crisis económica, puede convertirse en
un factor adicional de crisis y en su expresión más espectacular”.

“La
razón última que indica la superación de la crisis está dada por la
lucha entre los explotados y los explotadores a nivel mundial. Sólo
logrando un aumento permanente, prácticamente limitado de la
explotación podrá el imperialismo superar la próxima o próximas crisis
coyunturales y la crisis crónica, ya que el aumento del capital es
incesante y vertiginoso.

Y ello depende del grado de resistencia
de los trabajadores de todo el mundo a los planes de superexplotación
del imperialismo y las burguesías nativas. Cuanto más resistan, tanto
más esta crisis se hará cada vez más aguda y sin salida”

Solidaridad con el pueblo boliviano (Por IT, CS y FUR en el Comité de Enlace)

Declaraciones de Cristina Dominguez, dirigente de Pando y David Salazar, dirigente de Santa Cruz de la
Sierra, clickeando aquí

El
referéndum revocatorio del 10 de agosto significó un claro triunfo para
el presidente Evo Morales, que obtuvo un 67% en el orden nacional, y la
revocación de los prefectos opositores en los departamentos de La Paz y
Cochabamba, aunque al mismo tiempo, los prefectos de Santa Cruz, Beni,
Pando y Tarija fueron ratificados con altas votaciones, demostrando la
polarización cada vez mayor que vive el país.

Al poco tiempo, el
gobierno convocó a un referéndum para ratificar la nueva Constitución y
la CONALDE coordinadora de los movimientos separatistas) convocó un
plan de lucha exigiendo la devolución de parte del IDH (impuesto a los
hidrocarburos), pero con el objetivo de boicotear la aprobación de la
Constitución.

Durante veinte días, la burguesía autonomista
bloqueó rutas, ocupó edificios del gobierno, realizó ataques racistas,
orquestados por la Unión Juvenil Cruceñista y otras bandas armadas e
impidió a Evo Morales viajar a los cinco departamentos. El pico más
alto fue la masacre de localidad de El Porvenir, en Pando, el 11 de
septiembre.

La reacción fue una oleada de indignación popular
que empezó a rebasar los límites del gobierno del MAS de Evo Morales.
En todo el país hubo pronunciamientos, llamados a la movilización para
marchar hacia Santa Cruz y un principio de autodefensa dentro del
movimiento campesino. Los campesinos bloquearon las principales rutas a
Santa Cruz. Estos hechos colocaban a Bolivia al borde de la guerra
civil.

Lula y UNASUR al rescate

Los
gobiernos latinoamericanos corrieron al rescate de Evo Morales y le
dieron un amplio respaldo, con la condición de que negociara con los
prefectos de la Media Luna.

Querían impedir que el pueblo
boliviano, movido por la indignación, rebasara a Evo, se abalanzara
sobre los bastiones de la burguesía autonomista e impusiera justicia
por su propia cuenta, iniciando un proceso que podía desembocar en una
verdadera revolución social, ocupando las tierras de los terratenientes
y llevando a cabo la “agenda de octubre” que Evo se ha negado a cumplir.

De
esta manera, Lula, Cristina Kirchner y los gobiernos latinoamericanos,
salvaron a la burguesía autonomista. El resultado de la cumbre de
UNASUR fue la apertura de un nuevo diálogo nacional, el 18 de
septiembre, que continuaba al cierre de este periódico, en Cochabamba.

El
acta del acuerdo que se está discutiendo compromete al gobierno a
“reconocer el derecho de los departamentos al IDH”; “el respeto a la
actual distribución de regalías a los departamentos productores”;
“reestablecer plenamente la convivencia pacífica”; y suspender el
referéndum constitucional hasta que concluya el diálogo.

Estamos
en contra de este acuerdo. La única manera de debilitar a la burguesía
y sus ataques armados es quitándole la base de su poder económico, con
la cual chantajea al pueblo boliviano. Es necesario realizar una
verdadera reforma agraria, nacionalizar sin indemnización el gas y el
petróleo, los bancos y las grandes empresas.

Cómo enfrentar las bandas armadas de la burguesía

El
hecho de que la burguesía autonomista haya organizado bandas armadas de
desclasados para asesinar campesinos como en Pando, que estudiantes de
clase media alta como los de la Unión Juvenil Cruceñista ataquen a
indígenas y campesinos, y que ocupen los edificios públicos, los
aeropuertos y las instituciones estatales, plantea que en Bolivia hay
una ruptura del monopolio de las armas, una ruptura del estado burgués
“normal”, y es un elemento que preanuncia la guerra civil.

Los
trabajadores del mundo, y especialmente los de América Latina, saben
por experiencia lo que significan las bandas armadas y el fascismo. Por
eso, este hecho gravísimo merece la respuesta más contundente de los
trabajadores, campesinos y el pueblo boliviano.

En este terreno,
como en el resto, no depositamos ninguna confianza en el gobierno de
Evo, sino en la acción independiente de los trabajadores y campesinos.
El eje de una política revolucionaria no es confiar en las
instituciones del Estado, ni exigir a Evo que envíe al Ejército burgués
a reprimir, sino llamar a los sindicatos, a las organizaciones
campesinas y sociales, a que ellas mismas organicen su autodefensa.

Evo
sí envió al Ejército a reprimir, en primer lugar, a los mineros, y mató
a dos de ellos en Huanuni, antes del referéndum en agosto. Ahora, ante
el levantamiento de los autonomistas, también reprimió, aunque con
tibieza: impuso el Estado de Sitio y metió preso al prefecto de Pando.
Pero a renglón seguido se sentó a negociar con los representantes
políticos de las bandas armadas.

Hoy, ese ejército frena con
guantes de seda a los autonomistas, y la alta oficialidad se alinea con
Evo contra la burguesía de Santa Cruz, pero mañana no tendrá
inconvenientes en cambiar de bando, como sucedió en Chile durante el
gobierno de Salvador Allende, o, si Evo llega a un acuerdo con la
burguesía de la Media Luna, no tendrá inconvenientes en volver disparar
contra los mineros, como lo hizo en agosto en Huanuni.

Solidaridad con el pueblo boliviano

Al
conocer la masacre de Pando, IT, CS y FUR en el Comité de Enlace,
llamaron a conformar una brigada de solidaridad con el pueblo
boliviano, brindando la solidaridad política, proponiendo a los
sindicatos y organizaciones políticas y populares enviar delegaciones y
ponerse a disposición del pueblo boliviano en esta importantísima lucha.

Hacemos
este llamado porque no depositamos ninguna confianza en los gobiernos,
ni en el de Evo, ni en el de Lula, ni en el de Kirchner, ni confiamos
en la acción de los ejércitos burgueses para aplastar la rebelión
fascista de la propia burguesía. Solo creemos en la movilización obrera
y popular y en la solidaridad internacional.

Continuar y profundizar el Plan de Lucha docente en la Provincia de Buenos Aires: ¡Vayamos por un aumento salarial en serio!

www.cs.org.ar
www.docenteslomas.blogspot.com
msn: inventario_1917@yahoo.com.ar

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