EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.-
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Muchas personas se dicen Anarquistas, Ácratas, Libertarias... como si el Anarquismo empezara y terminara con Ellas.
Con el Anarquismo pasa lo mismo que con el Marxismo, o con cualquier otro "ismo": su trayectoria histórica lo define, lo juzga, lo evalúa y lo sentencia.
Lo importante no es por tanto lo que fulano de tal se crea que es. Lo importante es lo que realmente es.
¿Qué fue el Anarquismo? Habría que hacerle un seguimiento al anarquismo en tanto movimiento social histórico. Lo que importa es el movimiento social que los "ismos" impulsan, canalizan y cómo terminan o prosiguen. No importa mayor cosa lo que ciertos líderes, siempre propensos a los halagos de su vanidad, hayan dicho o dejado de decir.
Y, en el caso que nos ocupa, el Anarquismo, en tanto movimiento social, se originó en el proletariado, mas no como masa mayoritaria de proletarios, sino como vanguardia que impulsó a la mayor parte de los proletarios allí donde pudo hacerlo.
Por ejemplo, en España, hasta 1939, la organización sindical en cuyo seno actuaban los Anarquistas llegó a tener una masa de dos millones de afiliados. ¿Era esa inmensa masa toda ella anarquista?
De ningún modo. En 1936, solamente en Barcelona (Cataluña), los anarquistas no pasaban de un par de miles, más o menos contados. Pero ejercían una influencia sobre más de medio millón de proletarios.
Y, esa fue la gran enseñanza de la historia del movimiento anarquista, que allí donde hizo historia realmente los anarquistas eran una minoría, pero muy activa, como en México, por ejemplo.
Así que las definiciones personales de las cuales tanto abunda nuestra época y el anarquismo del 21 poco tienen que ver con la historia de las ideas anarquistas.
En general, podríamos decir sin temor a equivocarnos, que el anarquista es un sujeto sumamente peligroso que instiga las rebeldías en los pasivos con el ánimo de suprimir la explotación del trabajo y abolir toda forma de relación de dominio tanto en la sociedad organizada como en la vida cotidiana.
Por eso es que los anarquistas siempre pasan desapercibidos. Si los perciben, los meten presos. Y, para evitarlo, en muchos sitios y en otros tiempos, trataron de llamarse de otra manera. Por ejemplo, Enrique Flores Magón, hermano de Ricardo, confesó que se llamaban "Partido Liberal Mexicano" porque la masa del pueblo, sometido al atraso y a la explotación, tanto de los Ricos como de la Iglesia, los hubiera rechazado si se les hubiera presentado como "anarquistas".
La vida de Enrique es digna da saberse y de contarse. Su hermano Ricardo fue detenido por los yanquis y murió en una cárcel de los Estados Unidos. Pero Enrique, que ya se había peleado con los anarquistas europeos, especialmente a raíz de la posición de Kropotkin durante la Primera Guerra Mundial, rechazó la apuesta de éstos por la "civilización" (Kropotkin terminaría admirando al imperio inglés aunque, tras la revolución rusa y el golpe bolchevique, pretendió tibiamente, ya estaba viejo, que la Iglaterra civilizada se aliara con los revolucionarios rusos), pues, bien, Enrique Flores Magón terminaría organizando, en México, la central sindical CGT, una alianza de anarcosindicalistas y bolcheviques; y, posteriormente, fundando el Partido Comunista cubano.
Lo lamento, pero el anarquista no es un oficio muy que muy apetecido. No veo filas de candidatos al puesto de anarquista que, entre muchos otros, Durruti dejó vacante. No las veo.