EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Cientos de personas recordaron esta mañana los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en la llamada 'zona cero'. Como cada año, la ceremonia comenzó con el sonido de gaitas y tambores y el himno nacional estadunidense, interpretado por un coro de jóvenes resonando ante un silencio absoluto. Seis minutos después se guardó el primero de los cuatro minutos de silencio que marcaron el ritmo de la ceremonia. Ese fue el momento en el que el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte del World Trade Center. Diechiocho minutos más tarde, un segundo avión secuestrado impactaba contra la Torre Sur del complejo. Casi una hora después, un tercer avión se estrellaba contra el Pentágono, a las afueras de Washington. Una de las Torres Gemelas se derrumbó poco antes de que el cuarto avión se estrellará en un campo en Somerset, Pensilvania. 31 minutos después, la segunda torre se vino abajo.
Así Estados Unidos y el mundo occidental supieron que un desconocido llamado Osama bin Laden y una misteriosa organización denominada Al Qaeda les habían declarado una guerra total hacia cinco años.
El primer minuto de silencio se guardó a las 08:46 hora local (12:46 GMT); y el segundo a las 09:03 (13:03 GMT), momentos de los impactos de los dos aviones; los otros dos minutos de silencio han tenido lugar a la hora en que se desplomó cada torre: la Sur a las 09:59 (13:59 GMT) y la Norte a las 10:28 (14:30).
Han pasado siete años y muchos siguen dudando de los móviles y la autoría de los atentados suicidas más graves de la historia de la humanidad. Durante este tiempo, se han sucedido las campañas militares de Afganistán e Irak, las guerras de Chechenia y Somalia, decenas de graves atentados y centenares de enfrentamientos en los cinco continentes.
La lectura de los nombres de las casi tres mil víctimas se vio interrumpida en cada uno de los cuatro minutos de silencio por el sonido de campanas. Este año, además de los familiares de los fallecidos, los leyeron jóvenes de los 95 países de donde eran las víctimas. La mayoría de los familiares llevaron fotos de sus seres queridos y flores, muchos con uniformes de gala del cuerpo de bomberos y de la policía. Emocionados y en silencio, sin poder ocultar las lágrimas, esperaron pacientemente oír el nombre de los suyos. Por segundo año, la ceremonia principal se celebró en un parque adyacente a la zona cero, el Zuccotti Park. La razón para el cambio de localización son las obras de construcción en marcha, lo que no garantizaba la seguridad de los presentes. No obstante, los familiares pudieron bajar hasta el corazón de la zona cero para, como en años anteriores, depositar flores en un estanque y escribir mensajes de recuerdo para sus seres queridos. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, señaló que esta fecha "vivirá siempre en nuestros corazones y en la Historia". "Hoy estamos aquí otra vez como una sola familia, una sola comunidad del mundo", añadió en una breve declaración que abrió la jornada.
A pesar de la represión global sufrida, Al Qaeda mantiene su capacidad operativa y su prestigio en amplios sectores del Islam. El islamismo violento que patrocina tiene seguidores en decenas de países. Su Yihad o guerra santa es un movimiento subversivo a largo plazo de difícil neutralización.
A la 'zona cero' llegarán después de las ceremonias oficiales los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama, quienes harán una tregua electoral para unirse en recuerdo de las más de tres mil personas que murieron en los ataques atribuidos a la red Al-Qaeda. Pero al parecer no acudirán juntos haciendo evidente una vez la división en Occidente entre las dos concepciones políticas que luchan por la supremacía ideológica.
A muchos les puede parecer que el 11-S es historia. Pero los hechos demuestran que han inaugurado una nueva etapa en la historia del mundo muy lejos de haber concluido. Aún no entendemos del todo qué pasó y qué significa. Estamos más a gusto ignorando el rosario de noticias diarias que ilustran -a menudo con sangre- que el conflicto se mantiene. Y lo ignoraremos hasta un próximo aldabonazo. Nadie puede decir cuándo y dónde, en qué consistirá. Pero todo indica que ocurrirá.