EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Acerca de “Mi solución” de Baduel.-
El general Raúl Baduel, hasta hace poco tiempo ministro de la Defensa del gobierno venezolano, y separado del proyecto chavista a partir de mediados del año pasado, ha publicado un libro en el cual resume apretadamente su pensamiento político y social: “Mi solución. Venezuela, crisis y salvación”, Editorial Libros Marcados, Caracas, mayo de 2008.
Es de suma importancia su lectura. Ya que Baduel viene siendo la voz cantante de una cierta oposición post 2D, es decir, posterior al referéndum por la reforma constitucional del 2 de diciembre de 2007, donde la propuesta de Chávez resultó derrotada. Mas no sólo por eso.
En la medida que el chavismo fue concretando su antiimperialismo inicialmente tibio, amparándose en una cierta interpretación si se quiere mesiánica de la historia de Venezuela y, en general, de América Latina, en esa misma medida la respuesta de la derecha tradicional consistió en reivindicar una interpretación liberal occidental del proceso histórico de las nacionalidades latinoamericanas. Aunque se trata de dos cosmovisiones enraizadas en la historia continental las mismas son antitéticas, ni hay vasos comunicantes entre ellas ni pactos de paz. A decir verdad, la una está encarnada en las peripecias de la Revolución Cubana y, luego, en el lento mas inexorable proceso de integración de América Latina; en tanto que la otra, sin dudarlos, es parte de la cosmovisión hispanista, primero, y panamericanista, luego, del proceso de formación de las naciones de América Latina.
Sin embargo, Baduel ignora, simplemente, el tema del imperialismo y del antiimperialismo. Simplemente eso: lo ignora, aunque, naturalmente, responsabiliza a Chávez de distorsionar la historia.
A fin de presentarnos su solución, Baduel divide su trabajo en cuatro “factores”, el educativo, el político-institucional, el económico-petrolero, el ideológico y, al final, propone la Asamblea Constituyente que, por lo que todo el análisis antecedente muestra, pareciera que sería una Asamblea Constituyente de notables de las clases privilegiadas.
Porque este es el punto de partida de todo el libro: el pesimismo antropológico. Para Baduel, es evidente, que Venezuela no ha estado apta para la civilización, así de buenas a primeras, a pesar de su romántico juramento del Samán de Güere, al lado de Chávez y de otros oficiales conspiradores del MBR-200.
Ahora bien, el pesimismo antropológico es parte consustancial de las ideologías colonialistas y neocolonialistas. La idea del “buen salvaje” arriba a la literatura de manos del pensamiento de la dominación, aunque algunos autores erróneamente se lo achaquen a la izquierda.
Suponer que hay “razas inferiores” o “pueblos flojos, poco aptos para el trabajo” es parte de esa antropología colonialista con la cual los imperios han justificado, a lo largo de la historia, sus habituales fechorías. La usaron los europeos en América, en Asia, y la siguen usando en África. Incluso hogaño se usa en los Balcanes o en el Cáucaso, en las mismas zonas europeas con los gitanos, etc.
Del pesimismo antropológico viene el hábito de pensar a las antiguas colonias de acuerdo al pensamiento político clásico de la Europa colonialista, interpretando al Estado como si se tratara de la misma institución que el pensamiento liberal le representó. Es la idea de Locke, de que el Estado está para proteger la seguridad de los propietarios y de que “los hombres” crean constituciones para proteger su libertad del poder.
La idea lockeana es propia de otro tipo de desarrollo histórico y social, y nunca jamás del desarrollo histórico y social de las antiguas colonias de los imperios que del mundo han sido. Tiene más que ver con el desarrollo de Inglaterra.
En el mundo de las colonias, excolonias y necolonias el Estado debe verse como el garante del “bien común” frente a la arremetida de las potencias coloniales. Si así no se le concibe, entonces, a la corta o a la larga, los países aparentemente “independientes” pueden caer, como han caído con el neoliberalismo, en el círculo de las necolonias.
Así que cuando hablamos de Estado tenemos que entender que sólo hay Estado donde hay imperio porque es inconcebible un Estado que no sea, a la vez, imperio.
El libro de Baduel, por tanto, es una muestra del atraso intelectual de su autor, lo cual es perfectamente justificable ya que no es un trabajador del intelecto sino un militar profesional; su tributo a sus fuentes de autores de la derecha ilustrada venezolana –Brewer, entre otros-…Y, quizá lo más importante, su visión conservadora de la vida pública, que se trasluce en su risible observación según la cual su libro es una “versión venezolana de lo que John Rawls llama, en Una teoría de la justicia –Baduel dixit- “el catálogo de bienes primarios”.
Al mencionar a Rawls, a decir verdad, uno no termina de saber si Baduel lo ha leído o lo cita por referencias de otros, pero evidencia que desconoce que Rawls –en su Teoría de la Justicia- reacomoda el modelo político de la sociedad republicana que reivindican los republicanos de los Estados Unidos. Y, lo peor, el ámbito académico, el libro de Rawls, cuyas conclusiones fueron posteriormente matizadas en un segundo libro del mismo autor, Liberalismo Político, suscitó una polémica que está en el crisol de lo fundamental de la Filosofía Política contemporánea.
En efecto, a partir de Rawls, de su visión del “contrato social” y, por tanto, del Estado y del derecho, se presentaron otros modelos, como el de los “libertarios”, como el de los minimalistas estatales como Nozick, o como los comunitaristas que son, a decir verdad, las únicas teorías estas últimas que podrían cuadrar en los países o zonas del mundo sometidas durante siglos a la dominación imperial. Y, con toda probabilidad, el modelo chavista no es otra cosa que un modelo comunitarista –que no comunista, como pretende nuestra derecha atrasada.
Baduel, pues, desgraciadamente, no trae ninguna novedad. El suyo sería un neoliberalismo militar, y de ese “remedio” aún no hemos probado.-
Floreal Castilla.-
en “Filosofía y Ciencias Humanas” por la Universidad Central de Venezuela (UCV).-