EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.-
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[N. de A-infos: Reportaje extraído de un diario burgués brasileño]
BRASILIA - Alejado del escenario político e ideológico brasileño desde hace décadas, el anarquismo, corriente del pensamiento que defiende la ausencia de gobierno centralizado y la autogestión de la producción económica por parte de los trabajadores, intenta resurgir en el país apostando por movimientos sociales tradicionalmente abandonados por la izquierda partidaria.
Inspirados por experiencias internacionales, entidades de orientación anarquista vislumbran recuperar un poco la fuerza política que un día tuvieron en Brasil. Los pocos centenares de militantes anarquistas que hoy actúan en media docena de entidades apenas recuerdan el peso político que el movimiento tuvo en el país.
A principios del siglo XX, impulsado por la inmigración de trabajadores europeos, el anarquismo dominaba los círculos obreros. Por años, estuvo a la cabeza de las principales huelgas y movilizaciones sindicales.
Nueva realidad
La marea comenzó a cambiar con La Revolución Rusa de 1917. La experiencia victoriosa soviética despertó la atención de los obreros brasileños hacia el papel que un partido organizado podría desempeñar en la conquista del poder
Con el surgimiento del Partido Comunista Brasileño, en 1922, los anarquistas perdieron cuadros valiosos hacia las filas comunistas.
El golpe final al movimiento vendría con El Estado Nuevo de Getúlio Vargas. Además de la represión abierta a las organizaciones libertarias, el movimiento de cooptación de sindicatos por parte del Ministerio del Trabajo getulista limitaría la influencia anarquista futura sobre el proletariado brasileño a casi nada.
Contrarios a cualquier especie de negociación de demandas por vías institucionales, los anarquistas defendieron la formación de sindicatos exclusivos y acabaron perdiendo espacio entre los trabajadores brasileños, deslumbrados por la posibilidad de, por primera vez, asistir a algunas de sus que reivindicaciones convertidas en legislación oficial.
El movimiento anarquista sobreviviría de manera marginal en pequeños grupos de estudios culturales aislados durante las décadas de 1950, 1960 y 1970.
Como toda organización de izquierda que se pretendía revolucionaria, serían perseguidos hasta la semi-extinción por la dictadura militar.
Renacimiento
En la década de 1980, con la apertura política, la insistencia en el rechazo a involucrarse en algunas nuevas organizaciones de los trabajadores dejarían al movimiento incapaz de ejercer cualquier influencia política. Los pocos militantes anarquistas organizados de aquellos años, por ejemplo, optaron por no involucrarse con la creación de la Central Única de los Trabajadores (CUT).
El resurgimiento del movimiento en Brasil vendría a mediados de la década de 1990, cuando comienzan una explosión por todo el país de tentativas de reorganizar a los militantes anárquicos. Las experiencias del Ejército de Liberación Nacional(ELN), organización autónoma indígena mexicana inspirada en el líder revolucionario Emiliano Zapata, y de los piqueteros, desempleados y habitantes de la periferia argentina que salieron a las calles para derrumbar diversos presidentes, encendieron la esperanza anarquista aquí también.
Hoy, los anarquistas organizados se reagrupan en colectivos que enfrentan el desafío de levantar de nuevo la ideología simbolizada en la letra "A" dentro de un círculo.
"Esa fragmentación es muy común en las organizaciones de izquierda. Basta ver los partidos de orientación marxista" explica Leonardo Santos, profesor de Geografía y uno de los responsables del área de relaciones nacionales de la Federación Anarquista Gaucha (FAG), principal organizadora del Forum Anarquista Organizado (FAO), que tiene grupos en Bahía, Mato Grosso y Alagoas.
Santos revela que la FAO tiene una sede pública en el centro de Porto Alegre y contabiliza hoy cerca de 50 militantes. A pesar del número aparentemente insignificante, comparado con los mayores partidos brasileños que pasan la marca del millón de afiliados, Santos dice que la FAG es una de las mayores organizaciones anarquistas no sólo de Brasil, sino de toda América Latina.
"Tenemos criterios rigurosos de ingreso, intentamos construir calidad " dice. "No hacemos propaganda de afiliación. El anarquismo prácticamente no existe hoy en Brasil. Nuestra lucha es para que él vuelva a existir tanto a nivel político como ideológico. Es la principal tarea que hoy se nos presenta."
Jornal do Brasil [02/08/2008] por Raphael Bruno
Recogido de www.alasbarricadas.org
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