Overblog Tous les blogs Top blogs Économie, Finance & Droit Tous les blogs Économie, Finance & Droit
Editer l'article Suivre ce blog Administration + Créer mon blog
MENU

EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

Publicité

Realpolitik y anarquismo

Realpolitik y anarquismo.-

 

El anarquismo es una ideología, una forma de ver el mundo, una cosmovisión. Pero el movimiento anarquista es y ha sido otra cosa. Muchos autores, clasificados como anarquistas por la academia filosófica o sociológica, o ambas, jamás han estado en el movimiento anarquista. Éste nace en la Primera Internacional, en 1864, y fueron conocidos como “federalistas”, “socialistas revolucionarios”, etc. P. J. Proudhon, por ejemplo, a quien se le tiene como fundador del movimiento anarquista, que fue obrero autodidacta, jamás perteneció al movimiento anarquista: otra de sus paradojas. Fue, además, diputado, republicano y antimarxista que no antisocialista.

 

En muchas culturas se encuentran visos ácratas, porque siempre ha sido una constante, en casi todas ellas, que la organización del poder debe ser no monopólica. Esa es la esencia del anarquismo: la organización no monopólica del poder social, no el antipoder como algunos autores confusionistas alardean.

 

Realmente, el movimiento anarquista siempre ha estado en contra de todos los monopolios en cualquier actividad humana.

 

Es con Bakunin que el movimiento anarquista se convierte en realidad, y en la Primera Internacional Obrera, de 1864. Por ese entonces se debatía cuál debería ser la función política del proletariado. Marx sostenía que el proletariado debería tomar el monopolio del poder político; mientras que los anarquistas estimaban que el proletariado no debería tomar el monopolio del poder político (Estado), y que éste debería ser reemplazado por el poder económico y social de la clase trabajadora.

 

Estas dos concepciones escindirían al movimiento socialista internacional hasta la Primera y la Segunda guerras mundiales.

 

El movimiento anarquista llegó a ser numéricamente fuerte en España. Al calor de la guerra civil española (1936-1939) los anarquistas lograron implementar cambios sociales de corte autogestionario, colectivista y federalista, y colaboraron con ministros en el gobierno republicano. Durante tres años, el movimiento anarquista se enfrentó a la “Realpolitik” de entonces.

 

Esto condujo a una confusión en la dirección del movimiento debido a sus orígenes heterogéneos. Confusión parecida, guardando las proporciones, a la que viviría en la Argentina donde no pudo interpretar la base social del peronismo. Ya desde entonces se enfrentaría dos corrientes, la del anarquismo como “estilo de vida” y la del anarquismo como “organización de revolucionarios”.

 

En efecto, el anarquismo es, bien visto, una síntesis entre el socialismo y el liberalismo, entendiendo este último como el de liberales como Von Humboldt, por ejemplo. En el fondo Bakunin estaba influenciado por Herzen, es decir, por el liberalismo ruso del siglo XIX, que era la base de la oposición al zarismo. Para Bakunin, el Estado no era cosa que la expresión metafísica del Estado ruso del Zar. No había en Bakunin espacio para digerir cosas como el Estado de derecho o sus derivados. Bakunin  buscaba la República de los consejos obreros antes que una República que, en el fondo, no sería otra cosa sino una Monarquía disfrazada. Pero el grupo bakuninista de la Primera Internacional fue mucho más allá: sembró las bases del comunismo anarquista.

 

El sector liberal del movimiento anarquista en la guerra civil española se manejó al lado del republicanismo burgués, especialmente el catalán; en tanto que el sector comunista anarquista fue el que lanzó el movimiento de las colectividades y de la autogestión, aparte de las milicias, la defensa integral de la revolución antiestatal y la conformación del ejército popular lo cual implicaba la militarización de las milicias. Y esto último se impuso por la dinámica de la Realpolitik.

 

En efecto, fue un comunista anarquista, el italiano Camilo Berneri, posteriormente asesinado presuntamente por agentes de Stalin en Cataluña, el que propuso a los líderes anarquistas españoles, exportar la revolución española de 1936, concretamente a Marruecos. En ese momento, Marruecos era protectorado francés y español. Es decir, Berneri proponía llevar la revolución desde las barricadas de Cataluña al mundo colonial.

 

Nadie le hizo caso y nadie sabe por qué. Pocos meses después Berneri era asesinado y el anarcoliberalismo, depuesto de sus cargos ministeriales, se abrazó, nuevamente, al “estilo de vida” sin mayores problemas de consciencia, alegando valores éticos que no había tenido empacho en pisotear meses atrás.

 

Lo mismo sucede hoy con respecto a la situación de Venezuela, guardando las distancias, claro está.

 

Los anarcoliberales que se hacen frailes de una nueva religión, por tanto, de una forma de intolerancia, arguyen valores éticos que, por lo demás, no admiten el más mínimo análisis si tomamos en cuenta la historia del movimiento anarquista desde 1864 hasta nuestros días y en todos los continentes. Se trata de sacerdotes para los cuales lo que pasa fuera de su iglesia no tiene la mayor importancia, son tentaciones del diablo con toda seguridad. Y, en definitiva, su coincidencia con la derecha clásica y postmoderna es absoluta, como puede constatarlo cualquier internauta que se pasee por los portales de la derecha venezolana. Han convertido, en su verdad por coherencia, al “chavismo” en la bestia negra de sus sermones liberales. Para esos anarcofascistas no existen clases sociales, realidades internacionales ni procesos de consciencia popular. Su discurso es adeco de la cabeza a los pies, y no puede ser de otra manera porque todos ellos proceden de Acción Democrática: unos más, otros menos.

 

La gandulería intelectual de esos anarcofascistas no es otra cosa que deterioro personal combinado con impostura intelectual. Para repetir en nombre del anarquismo las consejas del escualidismo no hace falta ser un lince. También hay quien lo hace desde las barricadas del marxismo liberal. Pero nada de eso tiene que ver en absoluto con las realidades que se vive cotidianamente en este país. Nada.

 

Pero ¿quién le pude pedir “peras al horno”, como dice el anarcoliberal Manuel Rosales?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicité
Retour à l'accueil
Partager cet article
Repost0
Pour être informé des derniers articles, inscrivez vous :
Commenter cet article