EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
| COLOMBIA | 05/07/08 |
| Que el árbol nos deje ver el bosque | |||
| Por Susana Merino (*) | |||
| Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 05/07/08.- Es indispensable que detrás de la ya tan difundida como fausta noticia del sospechosamente comprado o birlado rescate de Ingrid Betancourt y de los demás rehenes no se siga ocultando el multifacético y conmovedor trasfondo de la realidad colombiana. En efecto Colombia uno de los países suramericanos con mayores riquezas naturales, en las que el verde de su superficie compite con la verde entraña de sus esmeraldas es víctima desde hace más de medio siglo de una lucha despiadada que no se limita al ya mítico accionar guerrillero de las FARC y del ELN. Por el contrario son las fuerzas irregulares consentidas y amparadas por el propio gobierno con el padrinazgo usamericano el principal ingrediente de la compleja maraña que tiene atrapada a la mayor parte del país. De modo que como lo ha declarado el mismo Consejo de Asuntos Hemisféricos no hay que olvidar que este parcial aunque mediáticamente impactante triunfo del Gobierno de Uribe, lo es de un régimen que ha permitido la anárquica presencia de grupos paramilitares y ha causado la muerte de cientos de líderes sindicales asesinados durante su presidencia. Un gobierno en el que además un veinte por ciento de sus legisladores se halla investigado por sus vínculos con los grupos paramilitares y en el que el mismo presidente se halla acusado de mantener estrechos lazos con dichas fuerzas ilegales. Esta situación se ha visto agravada por una reciente sentencia de la Corte Suprema de Justicia que lo compromete por cohecho y puede declarar nulo el acto legislativo que en el 2006 convalidó su reelección. Tampoco debe desestimarse la específica influencia del narcotráfico en el conflicto, puesto que pese a las altisonantes declaraciones y a los abultados presupuestos destinados a combatirlo las superficies cultivadas con coca han crecido un 27% en el 2007 como lo atestigua el último informe sobre drogas de las Naciones Unidas negocio en el que sin duda participan muchos actores interesados en mantener las pingües ganancias que genera y a cuyo incremento coadyuva el estado de permanente desestabilizaciòn en que se debate el país. La Comunidad de Paz de San José de Apartadó | |||
| Sin embargo y como una muestra de la extraordinaria calidad humana de ese cálido, sufrido y heroico pueblo colombiano es indispensable mostrar la otra cara de la medalla, la que con indeclinable valor viene sosteniendo la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, del departamento de Antioquia en el noroeste colombiano. Esta comunidad integrada por varios pueblos de la región, luego de un amplio proceso de consultas internas e interpretando la voluntad de sus habitantes se declaró en vísperas de la navidad de 1997, como Comunidad de Paz en tanto persistiera el conflicto interno y la guerra continuara. Mediante esa declaración las personas que la conforman se comprometieron a no realizar “actividad alguna que tenga relación directa o indirecta con las operaciones militares de ninguno de los actores en conflicto, o con el apoyo táctico o estratégico de los mismos” limitándose a “los habitantes del corregimiento (2) que libremente se hayan acogido al proceso de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, así como a las áreas de cultivo para su subsistencia y a sus fuentes de abastecimiento de agua y energía” pero también a reunir las condiciones necesarias para recibir y alojar transitoriamente a las personas forzadas a desplazarse como consecuencia del conflicto armado interno. Del mismo modo se comprometieron a no “portar y/o tener armas, municiones o materiales explosivos” a no “brindar apoyo logístico a las partes en conflicto”, a “participar en trabajos comunitarios” a “no acudir a alguna de las partes en conflicto para solucionar problemas internos, personales o familiares” y a no admitir la “ injusticia e impunidad de los hechos” Con el objeto de velar por el cumplimiento de tales compromisos decidieron también la conformación de un Consejo Interno destinado a cumplir “funciones administrativas y disciplinarias” y observar el acatamiento de las obligaciones asumidas por los miembros de la Comunidad de Paz consignadas en la mencionada declaración. Un poco más de historia | |||
| Al momento de declararse Comunidad de Paz, según cuentan sus protagonistas, el casco urbano de la región se hallaba totalmente despoblado debido a que la mayoría de las familias se habían marchado como consecuencia de dos masacres perpetradas por los militares en 1996 y 1997 que habían ultimado a los líderes de la región. Al declararse Comunidad de Paz, creyeron que serían respetados y que podrían seguir viviendo en sus tierras pero como ellos mismos relatan “estábamos equivocados; tropas del ejército en conjunto con los paramilitares realizaron operativos en las veredas (1), asesinaron gente de nuestra comunidad y a muchos de ellos les colocaron camuflados para decir que habían sido asesinados en combate. A las veredas nos dieron plazo de tres días para abandonar nuestras tierras y el que no cumpliera la orden sería asesinado. Esta amenaza era real ya que a los tres días entraron y asesinaron a quienes encontraron en los caminos; entretanto, los helicópteros y aviones bombardeaban y ametrallaban. Los que pudimos salir nos ubicamos en el caserío de San José y desde allí comenzamos a resistir” y agregan “Cuando bajamos al caserío de San José todo era tristeza, hambre y desolación, sin embargo nuestros hijos y el querer permanecer en nuestra tierra nos daba la fuerza para seguir adelante; desde entonces hemos recorrido un caminar de resistencia que ha sido muy difícil porque el terror se ha manifestado en todas sus formas pero nunca ha podido superar el amor que le tenemos a la vida” Desde entonces los operativos conjuntos de militares y paramilitares se han venido sucediendo: asesinatos, violaciones, incendios intencionados de casas y escuelas, hambre, robos y aislamiento, la “militarización de los caseríos a punta de golpes y amenazas” y campañas de desprestigio en los medios de comunicación se convirtieron en el pan cotidiano de los habitantes de la región. Impulsaron entonces, con increíble tenacidad la creación de una comisión especial de investigación conformada por todos los organismos de control del Estado y con la veeduría de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, que transcurridos tres años no dio ningún resultado pese a pruebas contundentes y a los más de 100 testimonios, de la comunidad, “no prosperó ninguna investigación en contra de los militares; se mantuvieron los retenes paramilitares; la convivencia entre militares y paramilitares continuó y de la misma forma todo su accionar de muerte”. Las nuevas alternativas | |||
| Ante este flagrante fracaso se propusieron generar “alternativas organizativas y de respeto a la población civil; por ello, ante la estrategia de muerte, de arrasar y desplazar al campesinado para que los paramilitares tomen posesión de la tierra, se decidió crear en varios poblados Zonas Humanitarias” impelidos por el irrenunciable deseo de construir una nueva sociedad. Comenzaron a trabajar comunitariamente, sembrando, cosechando y distribuyendo el maiz producido entre toda la comunidad y construyendo una economía donde no sólo importara el individuo, el egoísmo, la necesidad personal, sino que se pensara desde las necesidades de todos. Siempre bajo la permanente amenaza de los “paras” y del ejército que los acusaban de guerrilleros y de la guerrilla que los asociaba a los “paras”. Y no solo sembraron y cosecharon maíz sino que criaron animales, mejoraron los caminos, arreglaron las casas, reactivaron la siembra de cacao, plátano y otros frutales reiterando permanentemente que este proceso no solo “se basa en la solidaridad y en su naturaleza pacífica y en esta vivencia diaria que es la Comunidad de Paz de San José” sino que “queremos vivir una lógica diferente a la del mercado, una lógica en la que lo importante es vivir dignamente sabiendo que todos en la comunidad estamos luchando juntos para lograrlo”. Ha sido ciertamente un esfuerzo, como ellos mismos lo reconocen “muy difícil porque estábamos acostumbrados a trabajar individualmente”. Lograr sentirse parte de una comunidad ha demandado años de trabajo constante porque siempre subsiste el riesgo de que las posiciones individualistas quieran imponerse sobre el bienestar colectivo. Para lograrlo crearon también un centro de formación, un centro de salud, una bodega comunitaria, un parque, una universidad, una procesadora de frutas, una radioemisora, lugares todos producto de la reflexión y no proyectos fortuitos. Para concluir con este somero relato sobre esta extraordinaria y casi desconocida experiencia colombiana vale la pena transcribir las palabras finales del informe que le dio origen: “la búsqueda real por un mundo alternativo está llena de tropiezos, de avances y retrocesos, de acontecimientos que nos golpean tan fuerte que pareciera que nos alejáramos totalmente de ese horizonte y que las fuerzas para caminar hubieran desaparecido, la soledad del camino ante un mundo que mira valores que van en contravía de la vida es el ambiente que se respira por todos lados y más en nuestro país cuando el sentido de la vida se pierde y es el de la muerte, el de la guerra, el odio, el que prevalece”. Así como la persistente hostilidad, en que ha debido desarrollarse y sigue desarrollándose esta magnífica experiencia, acosada por la misma fuerza pública y los paramilitares que imponen su ley, al amparo de la policía y del ejército, cuyo accionar se oculta no trasciende, tampoco trascienden las ejemplares iniciativas que como esta fructifican en algún recóndito lugar del continente en medio del horror, de la barbarie, y de la deshumanización que constituyen el verdadero bosque que muy pocos se atreven a reconocer y a denunciar. | |||
| Notas: | |||
| (1) Vereda: pequeño poblado. | |||
| (2) Corregimiento: territorio un poco menor que un municipio. | |||
| (*) Arquitecta, editora del informativo semanal "El Grano de Arena" de ATTAC | |||