George Bush desearía dejar la Casa Blanca dentro de seis meses con una última misión cumplida: la captura de Osama bin Laden. Unidades especiales norteamericanas y británicas han aumentado el número de sus operaciones y por primera vez están cruzando de modo regular la frontera entre Afganistán y Pakistán, zona montañosa en la que se supone que se esconde el líder de Al Qaida.
Esas «misiones clandestinas de reconocimiento» dentro de Pakistán, según publicó ayer «The Sunday Times» citando fuentes de los servicios de inteligencia de EE.UU. y del Reino Unido, cuentan con el «completo respaldo» del Gobierno paquistaní. Bush considera la deseada captura de Bin Laden como la mejor forma de cerrar sus ocho años de presidencia, marcada desde el principio por el 11-S y Al Qaida.
El presidente estadounidense llegó ayer a Londres en su periplo de despedida por las capitales europeas. Él y su esposa tomaron el té en el castillo de Windsor con Isabel II y su marido, el Duque de Edimburgo.
Luego el matrimonio Bush acudió al 10 de Downing Street para una cena ofrecida por el primer ministro, Gordon Brown.
En una entrevista publicada ayer en «The Guardian», Bush advertía a Brown de que no se apresure a retirar las tropas británicas que aún siguen en Irak. Con ello, salía al paso de recientes informaciones que indican que Londres podría anunciar la completa marcha de sus soldados a finales de año, aunque la retirada efectiva se completaría en los meses siguientes. Bush insistió en que «no debería haber un calendario definitivo», porque es la situación sufre fluctuaciones. Así, recordó que el Reino Unido aún tiene 4.200 soldados en Irak, cuando su plan de escalonada retirada preveía haber reducido la cifra a 3.500.-