| Rebanadas de Realidad - Bahia Blanca, 19/05/08.- Si buscamos con intención crítica ciertos acontecimientos históricos descubriremos que no sucedieron como nos los contaron. Por ejemplo, y por ser notorio, el famoso y traicionero ataque a Pearl Harbor realizado por los japoneses en la Segunda Guerra, que dio pie al ingreso de los EEUU en ella, estaba en conocimiento del Estado Mayor estadounidense y del presidente Franklin D. Roosvelt. Se puede leer en cualquier manual de historia: A primera hora de la mañana del 7 de diciembre de 1941, submarinos japoneses y aviones procedentes de portaaviones atacaron a la flota estadounidense del Pacífico atracada en Pearl Harbor... Ocho buques de guerra y más de diez embarcaciones fueron hundidos o sufrieron graves daños, casi 200 aviones fueron destruidos y murieron o resultaron heridos aproximadamente 3.000 hombres de la Marina y del Ejército... Poco después del ataque, el presidente estadounidense Roosevelt designó una comisión investigadora para determinar si la negligencia había contribuido al éxito de los japoneses en el ataque a Pearl Harbor. El informe de la comisión encontró a los comandantes de la Marina y del Ejército de la zona de Hawai, el almirante Husband E. Kimmel y el general Walter C. Short, culpables de "incumplimiento de obligaciones" y "error de juicio" los dos hombres fueron, en consecuencia, retirados de sus puestos. Sin embargo, posteriores investigaciones difirieron en sus conclusiones. El Congreso de los Estados Unidos, en un esfuerzo por aclarar el asunto, decidió llevar a cabo una investigación pública a gran escala después de la guerra, en noviembre de 1945, en la que los acusados fueron finalmente declarados culpables de error de juicio pero no de dejación de obligaciones. Sin embargo, hoy historiadores como el prestigioso profesor de la Universidad de Yale, Paul Kennedy, ha sostenido que todo fue una orquestación del Alto Mando bajo la supervisión del gobierno, con conocimiento de los servicios de inteligencia. Era una oportunidad brillante para posibilitar el ingreso en la guerra. Eso podía resolver la profunda recesión en que estaba sumergido el país, después de la crisis de 1929. Dice el profesor: Sí, a primera vista, se quiere un caso de éxito seguro para enjuiciar una evidente serie de equivocaciones del servicio de inteligencia, el fracaso para anticipar el ataque a Pearl Harbor se lleva el premio. Para eso sólo se necesita media docena de datos reveladores. Meses antes de diciembre de 1941 el embajador japonés entregó un largo mensaje en Washington, que probablemente afirmaba que las negociaciones diplomáticas estaban finalizando. La propia Marina de EE UU había llevado a cabo sorpresivos ataques aéreos contra Pearl Harbor a finales de los años treinta, lo cual hizo que Tokio pidiera informes detallados a todos sus agregados navales sobre esta operación... Los historiadores de ese entonces y de ahora que han revisado el caso están de acuerdo y algunos han llegado a afirmar que Roosevelt y Churchill sabían del inminente ataque, pero dejaron que sucediera para que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial. Desde septiembre de 1941 se habían recibido mensajes de agentes del servicio secreto, cónsules, periodistas, aliados, hombres de negocios, capitanes de barcos mercantes, y de lugares como Vladivostock y Valparaíso. Algunas evaluaciones estratégicas afirmaron que Japón atacaría... Muchos funcionarios del servicio secreto se vieron obligados a esperar un mensaje japonés llamado Lluvia y viento oriental, que aparentemente era la señal de una inminente movilización y que desafortunadamente nunca fue detectado. Sin embargo, los demócratas de hoy que están molestos por el tema de la seguridad y las equivocaciones del servicio secreto, podrían tener presente la historia de Pearl Harbor. Por tanto, hay más que aprender sobre ese histórico evento que la simple historia de un terrible ataque sorpresivo hacia personas que viven en paz. |