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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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¿Es socialista el gobierno bolivariano?

 

¿Es socialista el gobierno bolivariano?

 

Para saber si un sistema de gobierno cumple con determinado cartabón ideológico es indispensable conocer este último. Pero el cartabón socialista no existe. Según todas las familias derechistas “el socialismo fracasó”, así que su cartabón de poca utilidad puede sernos.

 

Retornando a las fuentes del pensamiento político a fin de comprender qué sería “socialismo”, entenderíamos por “socialista” como opuesto a “individualista” en el desarrollo del industrialismo durante el siglo XIX. Se englobaba en la segunda acepción a los partidarios del “dejar pasar, dejar hacer”, es decir, de la espontaneidad del Mercado; mientras que los partidarios de la opción “socialista” serían los que opinan que el Mercado debe regularse mediante la intervención de alguna forma de gobierno.

 

Es evidente que el gobierno bolivariano combate la opción “individualista” mediante planteos socialistas pero eso no significa que la haya suprimido. No puede hacerlo. Por dos razones: 1) la Constitución bolivariana garantiza la propiedad privada de los medios de producción y 2) de haberla suprimido tajantemente, es decir, sin pagarle a sus propietarios –es decir, si hubiera expropiado- los propietarios del mundo entero hubieran cercado a Venezuela. Además, al rechazar los electores la reforma constitucional del 2D próximo pasado, impidió que la legislación venezolana admitiera otras formas de propiedad distintas de las actualmente existentes.

 

Nadie duda que el Presidente y muchos de sus colaboradores sean socialistas, es decir, partidarios del socialismo, pero el gobierno bolivariano no es un gobierno socialista porque jurídicamente no puede serlo. Sin embargo, el gobierno bolivariano tiene una marcada tendencia al socialismo porque corrige –o busca corregir- las distorsiones y las desigualdades que el Mercado crea.

 

Esto se ha podido ver en la lucha contra el acaparamiento, el desabastecimiento, y, en general, el sabotaje que los monopolios comerciales han ejercido sobre la sociedad, desde muchas décadas, mediante el cual obligan a los gobiernos a reconocer incrementos de precios. Esto le ha sucedido al gobierno bolivariano: mas éste ha respondido contundentemente, favoreciendo, en gran medida, a los sectores populares.

 

Y esto se debe a que el capitalismo que teóricamente se fundamentaría en la mano invisible del Mercado realmente no puede funcionar sin monopolios u oligopolios, sin “roscas”, sin carteles, sin mafias, sin “monopolios naturales”. El gobierno, siempre que sea un gobierno que no pertenezca a la clase monopolista, debe regular el Mercado. Eso hace precisamente el gobierno bolivariano.

 

Pero en otros sectores el gobierno bolivariano no ha podido sino aliarse con las transnacionales de cualquier nacionalidad. En el negocio petrolero, por ejemplo, el gobierno se ha visto en la necesidad de asociarse usando el símil de la empresa mixta con empresas transnacionales de diversos países. A la vez que propicia el cooperativismo, los consejos comunales, las empresas de producción socialista, cogestión, fábricas ocupadas, etc., el gobierno ensaya otras formas de asociación sin dejar de incentiva las distintas formas del trabajo asociado.

 

Es decir, el gobierno bolivariano se mueve dentro de un amplio abanico de “soluciones socialistas” posibles sin caer en el radicalismo clásico del marxismo-leninismo que sería, según la mayor parte de los estudiosos, el núcleo duro del socialismo del siglo XX. A decir verdad, públicamente el Presidente de la República ha confesado que no es “comunista” –en referencia al “comunismo” desde la óptica marxista-leninista- y que tampoco cree que el análisis de Marx sea adecuado para la época actual.

 

Así que en muchos aspectos este gobierno bolivariano no sigue el patrón clásico del socialismo real –partido único, el Estado propietario y patrón absoluto, economía férreamente planificada y un Mercado controlado, etc.- porque, al contrario, ha emergido de las urnas electorales y, a cada momento, solicita el parecer de los electores, como sucedió durante el referéndum del 2D próximo pasado.

 

Es decir, el gobierno bolivariano es un gobierno democrático, evidentemente. Quizá el más democrático que hayamos tenido en toda nuestra historia; y muchas medidas que se aplican en el orden político y social tienen la tendencia a profundizar la democracia directa que en su léxico los teóricos del gobierno llaman “democracia participativa”. Incluso, mediante la reforma constitucional rechazada por el electorado el 2D, se trató de constitucionalizar diversas figuras de democracia directa, entre otras cosas.

 

Todas las libertades conquistadas por la burguesía frente al absolutismo, todas las libertades propias de la Ilustración, y muchas más, se ejercen abiertamente en Venezuela, sin que ningún ciudadano o ciudadana sea perseguido por el gobierno. Porque el gobierno bolivariano es un gobierno basado en la Constitución bolivariana –la de 1999- y respetuoso de ella; por lo tanto respeta los derechos humanos de manera escrupulosa.

 

Entonces, el gobierno bolivariano es democrático y constitucional. ¿Mas es socialista, como el mismo gobierno lo propaga? Teóricamente, siguiendo a Dieterich, sería un gobierno del socialismo del siglo XXI, pero eso ya no sería socialismo, sino postsocialismo. Porque respeta la propiedad privada de medios de producción y las libres fuerzas del Mercado, y tales cosas, al menos teóricamente, era inaceptable para el marxismo-leninismo. Mas no sabemos qué es el postsocialismo; sabemos sólo lo que no es, es decir, no es el antiguo socialismo marxista-leninista.

 

Ahora, ¿es éste un gobierno capitalista? Aparentemente, no. Pero quizá sea un gobierno postcapitalista. Pero existen todos los elementos de una sociedad capitalista clásica, sigue la lucha de clases, el sindicalismo debe bregar por sus reivindicaciones, las empresas privadas extranjeras repatrían sus ganancias… Hay muchos indicios de que Venezuela no es una sociedad socialista y, en efecto, no lo es. Otra cosa es que el Presidente de la República y otros voceros del PSUV hablen de una “sociedad socialista” refiriéndose a la actual sociedad venezolana.

 

Asó, pues, este gobierno no es socialista en el sentido estricto aunque puede serlo en el sentido amplio o blando porque al frente de él hay personas socialistas.

 

Pero asimismo estamos frente a un modelo que ni la filosofía ni la ciencia política había examinado. En breve: un partido nacionalista surgido del ejército venezolano, tras ser derrotado en su intento de tomar-el-poder-político por la fuerza, lo alcanza mediante elecciones, se somete a referendas, y propaga el (y hace reformas para alcanzar el) socialismo –tal y como lo entiende-, al lado de civiles de izquierda, con el objeto de quebrar el régimen necolonial producido (y reproducido) por el capitalismo global y neoliberal.

 

Esto es lo que tenemos. Ahora bien, eso no significa que se ha eliminado al capitalismo ni que se ha implantado el socialismo. No ha pasado nada de eso: ni los obreros tienen-el-poder (como proponen todas las familias del marxismo-leninismo, incluida la trotsquista clásica) ni la burguesía tradicional lo tiene.

 

Bien. Pero veamos el modelo del gobierno bolivariano desde otra perspectiva. A fin de quebrar el régimen neocolonial, las medidas asumidas/adoptadas hasta el presente son insuficientes. A decir verdad, la única vía para quebrar el régimen necolonial es la unión suramericana que, a partir del MERCOSUR, podría darse. Para poder quebrar ella sola el régimen necolonial, Venezuela debería convertirse en una potencia económica y militar, más allá de su capacidad energética como país productor y exportador de sus inmensas riquezas de gas y de petróleo. Pero como no se hace nada de la nada, Venezuela necesitaría con urgencia el howknow de países como Brasil, Uruguay y Argentina, todos ellos miembros del MERCOSUR. Y de los árabes, persas, chinos, rusos o bielorrusos.

 

Esta es la característica básica: el gobierno bolivariano es un gobierno antiimperialista. Que, además, brega por la liberación nacional, como se decía antes, y que aquí llamamos quiebre-de-la-dominación-neocolonial. Es un gobierno que hace propuestas socialistas pero que nada, absolutamente nada, tiene que ver con el socialismo real. Y, es un gobierno democrático, constitucional y surgido de la juventud militar alzada en 1992 y aliada con los sobrevivientes de la izquierda venezolana.-

 

GF.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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