EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
1.- En los tiempos de Marx y Bakunin, en los tiempos de Lenin y de la guerra civil española no había Televisión. Ni las sociedades se habían urbanizado tanto y todavía las ciudades estaban colonizadas por el campo. Un viaje de Europa se tardaba su tiempito, así que nada que ver con lo que dura hoy un vuelo entre Caracas y París. No existía, por tanto, la dictadura de la imagen ni los medios-de-comunicación que los hay de todos los géneros. Los Falsimedias, especialmente los que usan el espectro radioeléctrico, son hoy lo que la Inquisición fue durante el siglo XV. Los amos del cotarro son a su vez los que dictan la pauta en toda la sociedad, recubriendo siempre con la bendita “libertad” los intereses de los propietarios y de la propiedad.-
2.- El rol de los Falsimedias durante el gobierno bolivariano ha sido minuciosamente documentado por especialistas de todos los pelajes. La sociedad venezolana, urbanizada y monoexportadora, fue por medio siglo sometida a la tiranía de los dueños de las televisoras y de los pequeños napoleones de la prensa escrita, sin que los ciudadanos de a pie tuvieran mecanismos de defensa eficaces frente a ella. No cabe duda de ella, se trataba de un “terrorismo mediático”, como se dice ahora. El verdadero gobierno de este país no estaba en Miraflores sino en los canales de TV, no en balde, el 4 de Febrero de 1992, Carlos Andrés Pérez se refugió en Venevisión.-
3.- El derrumbe de esa tiranía sólo puede producirse si las empresas privadas de televisión son sometidas a un régimen de control por parte de los ciudadanos y de las ciudadanas, y a un esquema de servicio público obligatorio. Se debería impedir que una persona o una empresa o unos socios fueran propietarios de un medio de comunicación. Los medios de comunicación –todos, escritos o no- deberían ser empresas sin propietarios, conformadas por sus trabajadores –por todos sus trabajadores- y por comisiones de usuarios, televidentes, radioescuchas o lectores, y ser sometidos al escrutinio público.
4.- Dejar los medios de comunicación en manos privadas y monopólicas –las emblemáticas familias- es un contrasentido. Poco importa lo que hayan dicho los que dijeron frases metafóricas sobre la libertad de prensa o la libertad de expresión. La sociedad como un todo debe controlar lo que la misma sociedad ve, cómo lo ve y cómo quiero verlo, leerlo y escucharlo. Ya está bueno de los llamados “anclas” –o los articulistas estrellas de los impresos- que pretenden dirigir la opinión pública en un sentido determinado –los renny ottolinas del posmodernismo mediático-… Ya está bueno.
5.- Poco pueden hacer los medios llamados “alternativos” y/o “comunitarios” si sólo sirven de enlace entre los vecinos. Poco. Porque los contenidos que atrapan a los usuarios son realmente los ganchos que mantienen a los ciudadanos pegados al televisor así como los titulares, en la gran prensa, es lo que llama la atención. El contenido es el medio. En esta etapa de transición se impone pensar cómo resolver en una sociedad socialista este asunto, espinoso asunto, porque cada televisor –bien sea señal libre o cable o parabólica- es como tener al enemigo en casa.-
OCA