EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
1.- Usar el anarquismo para justificar el capitalismo es equivalente a usar la teoría de la relatividad para justificar el latifundismo. ¿Cómo? Pues sí: ya que a partir de la teoría de la relatividad se infiere que hay más de tres dimensiones pero que sólo podemos trabajar con cuatro dimensiones de diez o catorce que realmente hay, asimismo el latifundista dirá que aparte de largo (x), ancho (y) y profundo (z) de su latifundio también tiene en él la dimensión del tiempo (t) porque es éste el que hace que un latifundio sea latifundio. Asimismo, esgrimir que la libertad preconizada por el anarquismo y por los anarquistas es equivalente a la libertad preconizada por el capitalismo y por los capitalistas es tanto como ignorar que tan libres son los pájaros como los lobos.
2.- Por eso, usar a Proudhon por encimita, sin profundizar su pensamiento, a fin de justificar al anarcocapitalismo es equivalente a usar a Einstein para justificar la bomba atómica que diezmó tanto a Hiroshima como a Nagasaki. O venirnos a decir, a estas alturas del siglo XXI, que la mecánica cuántica es como esas hojuelitas de corn flakes de kellogs que no podemos ubicar con precisión cuando no las servimos con leche y trozos de cambur.-
3.- Está muy bien que los anarcoliberales y los anarcocapitalistas al uso sean brutos y pendencieros, pero deberían aparentar lo contrario.
4.- El capitalismo no es ninguna teoría económica sino un sistema-mundo que se diseminó por el planeta especialmente a partir del siglo XV. El anarquismo históricamente conocido nace en Europa, y en México, durante la segunda mitad del siglo XIX. No nace en ningún otro sitio porque en los otros sitios llegó importado (incluso aquí en Venezuela). Ahora, si queremos hurgar en la historia de las ideas pues entonces hablamos de un anarquismo en sentido amplio, como anarquista decía él que era Jorge Luis Borges (1899-1986) que terminó condecorado por el tirano Pinochet. Borges, no podemos ocultar nada, se consideraba anarquista, tan anarquista como pudo ser el rey Eduardo que renunció al trono por un amor. Mas el anarquismo en sentido estricto se refiere al movimiento social, de mujeres y hombres, que nace en el seno de la clase trabajadora europea (y del campesinado mexicano y de las magonistas oaxaqueños) y que tiene expresiones muy concretas en todas las revoluciones sociales del siglo XX, llegando a su evolución en la guerra civil española cuando los anarquistas pasan a tener ministros en el gobierno republicano. Es la misma corriente anarquista que se manifiesta en Mayo de 1968.
5.- El anarquismo como humanismo se puede encontrar en casi todos los escritores (humanistas) pero el anarquismo en sentido estricto se refiere a un proyecto de revolución anticapitalista autogestionado por los propios explotados y oprimidos a partir de sus organizaciones de base y construyendo el poder popular que haga innecesario al Estado, entendido como aparato de coerción y dominio de una clase social dominante sobre el pueblo trabajador.
6.- Se refiere, además, digo, el anarquismo en sentido estricto a un proyecto de sociedad autogestionaria y autogestionada, sin jerarquías, conformada por estructuras de democracia directa, con un régimen económico comunista y/o socialista. Habrá comunismo en los sectores donde tecnológicamente es posible. Habrá socialismo donde tecnológicamente no es posible el comunismo. Pero no habrá capitalismo porque éste se fundamenta en la explotación del trabajo ajeno, en la acumulación privada del excedente y en el monopolio de la riqueza obtenida socialmente.
7.- El capitalismo que postulan los anarcoindividualistas y sus corolarios anarcocapitalistas, anarcomutualistas y anarcoliberales, es simplemente el capitalismo de la competencia perfecta, un símil imaginario que sirve exclusivamente para explicar la lógica del sistema económico capitalista donde se postula un mercado de relaciones biunívocas basadas en la filosofía utilitarista. Pero suponer que ese modelo es el capitalismo es tanto como suponer que un “producto notable” es el álgebra. Jamás ha existido ni jamás existirá el mercado de la competencia perfecta porque de lo contrario no habría acumulación de capital, y si el capitalismo no acumula no es capitalismo. El capitalismo es un sistema-mundo, es decir, un sistema de relaciones de todo tipo que abarca al planeta entero, donde las zonas proletarias son tan imprescindibles como las zonas burguesas. El Estado-nación, en este sistema-mundo, es un medio de gestionar la explotación y la acumulación, pero, en casos excepcionales, como es el caso venezolano de hoy, puede ser usado para redistribuir el ingreso, regular el mercado y corregir las distorsiones sociales y económicas generadas por el neoliberalismo siempre y cuando cuente con respaldo popular. Ya que el capitalismo realmente existente no es un capitalismo de pequeños propietarios (que es el ideal anarcocapitalista, anarcoindividualista y anarcoliberal) sino un capitalismo de grandes corporaciones y a éstas sólo se le puede oponer jurídicamente, en el plano global y en el plano local, un Estado con apoyo popular que, para lograr la supervivencia, sólo puede irse desmontando dándole prerrogativa a los organismos del poder popular: la única forma de acabar con el Estado es tener antes los organismos que lo sustituyan luego del hecho revolucionario, y esos organismos sólo pueden ser las federaciones de asociaciones libres de trabajadores manuales e intelectuales, del campo y de la ciudad, como pensaba Bakunin y como pensamos nosotros los comunistas libertarios.-
8.- Tras la Reforma luterano-calvinista (siglo XVI), nos dice Bertrand Russell, “hubo una tendencia, rápidamente desarrollada, hacia el anarquismo en política y, en religión, hacia el misticismo, el cual siempre se había acomodado con dificultad en la armazón de la ortodoxia católica. (…) Con el subjetivismo en filosofía, marcha de la mano el anarquismo en la política. Ya durante la vida de Lutero, discípulos importunos y no reconocidos habían desarrollado la doctrina del anabaptismo, que, por algún tiempo, dominó la ciudad de Münster. Los anabaptistas repudiaban toda ley, puesto que sostenían que el hombre bueno será guiado a cada momento por el Espíritu Santo, que no puede ser constreñido por fórmulas. De esta premisa llegan al comunismo y a la promiscuidad sexual; fueron en consecuencia exterminados, después de una heroica resistencia. Pero su doctrina, en formas atenuadas, se esparció por Holanda, Inglaterra y América; históricamente es la fuente del cuaquerismo. Una forma más vehemente de anarquismo –recuerda Russell-, no conectada ya con la religión, surgió en el siglo XIX. En Rusia, en España, y en menor grado en Italia, tuvo un éxito considerable, y hoy día sigue siendo el espantajo de las autoridades americanas de inmigración. Esta forma moderna, aunque antirreligiosa, tiene todavía mucho del espíritu del protestantismo; difiere primordialmente en dirigir contra los gobiernos seculares la hostilidad que Lutero dirigía contra los papas. (…)” [Cf. de Bertrand Russell, Historia de la Filosofía Occidental, Madrid, 1973].
9.- Es así como hay, y hubo, un “anarquismo cristiano” que, partiendo de L. Tolstoi, se puede seguir hasta M. Gandhi, en la India. Asimismo, la irrupción de la subjetividad en la filosofía oriental se puede rastrear en el budismo (que es una religión sin Dios) hasta el taoísmo que algunos tienen por raíz de cierto pensamiento anarquista. Pero estamos hablando de un anarquismo en su versión amplia, porque es el reino de la subjetividad frente al monopolio del poder político en cabeza de monarcas por derecho divino o por derecho jurídico. Pero se trata de una historia paralela, en el mundo de las culturas y de las literaturas, reinos propios de las subjetividades, que poco tiene que ver y poco aporta, a decir verdad, al anarquismo en sentido restringido que se refiere al movimiento que dentro del socialismo se caracteriza por ser anticapitalista y comunista ya que postula el federalismo no sólo de los bienes naturales sino de la toma de decisiones en el orden social.
10.- De las múltiples versiones del liberalismo –filosofía del capitalismo- el anarcoliberalismo es la peor, porque confunde la anarquía con la libertad. La anarquía es la negación de todos los monopolios de toma de decisiones que afectan a todos los ciudadanos y ciudadanas. La libertad es, y será, subjetiva, pero poco puede hacerse con ella si no está garantizada objetivamente por el comunismo. No hace nada con su libertad el proletario, el marginal, el excluido. Solamente tiene la libertad de vender su fuerza de trabajo. Mientras que el burgués tiene la libertad de comprarla o de no comprarla. Por eso los anarcoliberales son capitalistas o anarcocapitalistas. Porque confunden “su libertad” con su monedero. Y éste es el punto en el cual difieren de nosotros, los comunistas anárquicos, los comunistas libertarios. El anarcoliberalismo es el capitalismo sin controles; ningún impuesto, por ejemplo. El anarcoliberalismo es la barbarie.-
Floreal Castilla.-