EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
| | Caracas, viernes 15 de febrero, 2008 Opinión | |
| Con venezolanos como él, a los adversarios no le hacen falta abogados El doctor Duval Jergafasia se desmelena cuando defiende "el sacrosanto, indiscutible e inmarcesible" (así habla él) derecho de las transnacionales a imponer sus leyes en el mundo globalizado del siglo XXI, por encima del "obsoleto, caduco y periclitado" concepto de patria. Ya lleva una semana espelucao. El asunto de la demanda de la Exxon Mobil contra Pdvsa-Cerro Negro le ha permitido despeinarse a gusto y, además, salir del sopor opinático en el que se encontraba desde que pasó la moda de lapidar jurídicamente al presidente Chávez por haber propuesto retirarle el calificativo de terroristas a las FARC. Curiosamente, en ese entonces, el doctor Jergafasia salió a defender el sacrosanto, inmarcesible, inalienable y blablablá derecho del Estado -el colombiano, claro- a decidir libérrimamente, sin interferencia de ningún extranjero intruso, acerca de asuntos que tienen que ver con su soberanía y seguridad nacional. No se me espeluque usted también si no entiende. Ciertos abogados suelen decir que algunos casos se ganan, otros se pierden, pero todos se cobran. Jergafasia, por su lado, afirma que en unos casos hay que estar a favor de lo obsoleto, en otros a favor de la modernidad, pero en todos hay que estar contra el "rrrégimen". Tiene razón y le cabe derecho por su recto proceder, dicen los fanáticos del jurisperito desde las barras del juzgado mediático. Algunas ironías de la vida son francamente lacerantes. Por ejemplo, los pobres y desamparados tienen casi siempre que rogarle a Dios y a los santos para conseguir un abogado barato. En cambio, a la Exxon Mobil -que ostenta enorme poder político y económico- le salen voluntariamente los letrados más brillantes y afilados dispuestos a defenderla ¡de gratis! Jergafasia se levanta ante el tribunal de la opinión pública con esa fuerza histriónica limítrofe con el ridículo que caracteriza a los abogados de las películas -gringas, faltaría más- y enumera todas las calamidades que caerán sobre la pobre Pdvsa cuando se concrete la justa y bien fundamentada reclamación de la compañía petrolera vilmente estafada, confiscada, pateada y blablablá. Ya sin poder parar por la emoción del desmelene, le sugiere al equipo jurídico de la Exxon toda clase de recursos y acciones sacados con destreza de su panoplia de experto en Derecho Interplanetario. Analizando sus sapientes argumentaciones profesionales uno entiende por qué en la época dorada de los hombres de toga con "faralaos" al estilo Jergafasia, el país quedó con una mano en el Caribe y otra en el Amazonas. Es que con venezolanos como él, a los adversarios no les hacen falta abogados. Ha lugar. |