EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
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¿Cola de león o cabeza de ratón?
Es una tara tribal. Viene de tiempos muy remotos. Está el lidercillo con su tropita, y “ellos” opinan –y actúan, en consecuencia- que Chávez está arropado por una vaina que mentan “derecha endógena” ¡Carajo! ¿Derecha con apellido? Derecha es derecha, donde quiera que se manifieste.
Llega un iluminado y te lanza su teoría del universo, de la especie homo sapiens y del futuro: y a partir de ella va y te dice que “Chávez trabaja para las multinacionales”. ¡Verga! ¿Habrá hablado con las multinacionales o por debajo de cuerda Chávez le confesó la vaina?
En el fondo es la misma vaina que las montoneras del XIX. El pequeño caudillo –que tiene las bolas, encima, de acusar de caudillista y populista a Chávez-, aspirando a mandar y a que le obedezcan, jodiendo.
Cuando llega el fascismo no le para bola a matices: corta por la sano. ¿Eras chavista? “No, yo era socialista libertario” Dale electricidad en las bolas, lo asfixias como un güevón y luego lo lanzas desde un avión, que se joda comunista de mierda. ¿Y tú, con qué vocero del PSUV? “No, vale, yo era de la derecha endógena” Sí, cómo no; hazme el favor, y me lo siembras. Y, así sucesivamente. ¿Y tú, qué eras? “Yo era de la izquierda insurgente, criticábamos a Chávez y tal. “Hazme el favor y a éste, por pendejo, me lo sumergen en el Guaire…”
El fascismo no distingue el espectro del rojo. Ni es tan fácil engañarlo. Por allá por los 1960, la segunda vez de mi caída en la Digepol, un maldito comisario me preguntó si era la primera vez que caía. Le dije que sí, que jamás me había visto en un trance que como ese me apenaba. Tardó como tres cuartos de hora en regresar y me dijo: “¿Tú crees que nosotros somos pendejos?, eres un guerrillero de las FALN…” ¡Qué coño iba yo a ser guerrillero de las FALN! Nada que ver; era un estudiante más, como tantos que pasaron por la Digepol.
Lo que trato de decir con todo lo anterior es que el fascismo no repara en matices, entra tumbando y capando. Se lleva por delante lo que sea preciso. Así que es inexplicable que las fuerzas revolucionarias, o simplemente de izquierdas, anden inventando mariqueras para satisfacción de las diminutas cabezas de ratón que andan deambulando por ahí.
Estados Unidos, y, en general, las potencias imperiales, tienen claro que para liquidar, suprimir o desaparecer al chavismo deben matar. De cómo lo hagan depende la estabilidad de la Contrarrevolución. Y, en horas decisivas para este proceso, no faltan los Páez, que aferrados a sus “patriecitas”, y a sus ambiciones de liderazgo de opereta, dejan de ver el bosque para ver los árboles: quieren ser cabeza de ratón en vez de cola de león.-
FAB