EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
El 4F del ´92 fue una victoria política… ¡y militar!
A 16 años de distancia, es evidente que los acontecimientos del fallido golpe del 4 de febrero de 1992 se transformaron en una victoria política: sus protagonistas llevan nueve años gobernando al país, es decir, desde 1999 hasta el 2008, a través del sufragio universal, directo y secreto.
Pero lo que siempre se ocultará es la otra cara de la historia; en efecto, el 4F del 92 fue también un éxito militar. Tanto en los teatros de operaciones en los cuales se disputaron las fuerzas encontradas como en las metas estratégicas que se trazaron.
El golpe del 4F del 92 escindió al Ejército. No intervinieron en su ejecución ni la Armada ni la Fuerza Aérea, las cuales aparecerían, meses más tarde, en el golpe del 27 de Noviembre del mismo año. El 4F fue cosa del Ejército de Tierra.
Y, los bolivarianos –es decir, los golpistas- controlaron Maracaibo totalmente –plaza donde estaba desplegado el potencia coheteril del país-, controlaron Maracay –centro militar de Venezuela- y se adueñaron de Caracas, aunque no totalmente de Fuerte Tiuna.
En la madrugada del 4F, Carlos Andrés Pérez estaba tan perdido que habló de un comando de un batallón que, en Caracas, estaba más bien de su lado, como el foco de la insurrección militar.
Porque el 4F no fue obra de un solo hombre ni de un solo grupo de conspiradores. Esto lo irá despejando la historia, las memorias de los protagonistas y las investigaciones periodísticas posteriores, que pocas han sido serias y bien elaboradas como las del fallecido Alberto Garrido; aunque, a veces, el propio Chávez ha intentado abundar en datos, pero ha sabido inteligentemente cambiar de tema.
El antichavismo jamás ha entendido el 4F. Integrado en su mayoría por bacalaos, los universitarios de Venezuela evidenciaron su atraso mental al enfrentarse a esa situación, no han dado pie con bola desde 1992. Los llamados civilistas, entre los cuales hay multitud de egresados universitarios que han hecho estudios de postgrado en reputados centros de estudios extranjeros, no han comprendido ni las razones telúricas del 4F ni las razones de toda índole que han sostenido a los bolivarianos al frente del país ganando todas las elecciones convocadas para seleccionar cargos de elección popular.
Ni siquiera el golpe del 11 de Abril de 2002 fue estudiado con detenimiento por esos bacalaos. Solamente quedaron para caja de resonancia de la derecha tradicional del país, y de esa derecha que, al calor de la “democracia representativa”, fue tomando forma en nuestras almas maters. Una prueba entre muchas: la del anadaluz anarcoliberal que decía en los pasillos de la UCV que “Ortega es el único que puede salvarnos de Chávez” cuando en el país estaba sometido al sabotaje petrolero; o el profesorcito envidioso y tirapiedra, el ahijado del tío Willy, que a sus alumnos no ocultaba su satisfacción porque el sabotaje petrolero tenía cercado al “gobierno totalitario”.
Porque en el fondo estos profesorcitos güevones han estimado siempre que ellos y sólo ellos pueden sacar al país de una crisis que ya remonta casi los 200 años. Es el mismo cuento de ciertos utópicos –ahora, porque siempre fueron militaristas- que apostaron a que cuando Chávez triunfara les haría Presidentes. Utópicos que, dicho sea de paso, cuando perdemos el referéndum del 2D próximo pasado sólo alcanzan a decir que “la gente se está desenamorando de Chávez”. ¡Verga, tronco de análisis, muchacho, se te quemó el cerebro! ¿Y si dijéramos: “no, no fue eso; es que los venezolanos no quieren el socialismo”? Entonces, si los venezolanos no quieren el socialismo –según los resultados del 2D- entonces menos quieren el amasijo de “ideas” de los utópicos de marras.
Y es que lo que está en discusión entre los venezolanos desde 1992 no es el socialismo. Habrá socialismo si es productivo, crea riqueza y disminuye las desigualdades a pasos agigantados. Y si –que es lo más importante- nos permite ser lo que geopolítica debemos de ser, al lado de otros pueblos hermanos, en América del Sur.
Ésta es la clave.
Revísese la historia de este país. Las dimensiones de la obra magna de haber liquidado los restos del imperio español en América. Porque España quedó herida de muerte tras las invasiones napoleónicas y las cortes de Cádiz, y tras la restauración absolutista.
La primera expedición “pacificadora”, la de Pablo Morillo, fue víctima de entrada de la negativa de los reclutas gaditanos, es decir, de un antimilitarismo incipiente de los andaluces a reprimir a los pueblos de América. Antimilitarismo guiado por los liberales de Cádiz y por el general Rafael del Riego. La larga sombra de la Santa Alianza se proyectaría sobre la América insubordinada e insumisa.
La clave es que no tendremos socialismo si jamás tenemos patria. El 4F se produjo por lo segundo. Todavía estamos en eso.-
OCA