EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
¿Qué hacen tropas españolas en Afganistán, Líbano y Kosovo? Y, en Irak, porque aunque el gobierno de Zapatero retirara el contingente español en Irak se sabe que, sin embargo, quedó un comando aeronaval español bajo el mando de la coalición.
Las tropas españolas fuera de España son tropas élite, es decir, cuadros militares de alta preparación, especialmente las situadas en Afganistán. ¿Pero qué pueden hacer en Afganistán, país montañoso por excelencia, tropas profesionales entrenadas en zonas geográficas de otra naturaleza?
Es evidente que se están entrenando, o dirigiendo el entrenamiento, en las altas montañas asiáticas. Montañas que rememoran las alturas andinas, quizá estas últimas similares o menos ambiciosas.
En las alturas andinas del Perú y del Alto Perú estaban situadas las tropas realistas que amenazaron la independencia americana, en 1820. Mientras Bolívar consolidaba la Gran Colombia, España consolidaba, por su parte, el poder militar realista en los Andes peruanos y bolivianos.
En ese momento, los españoles de alcurnia se escinden entre constitucionalistas y absolutistas o liberales y absolutistas. Los primeros, partidarios de las cortes de Cádiz; los segundos, dispuestos a devolverle todos sus poderes a Fernando VII.
Esta escisión entre los españoles llega a América y, sin darse cuenta, favorece al poder militar bolivariano. O colombiano, como se decía por la época (1820 en adelante).
Hoy, los movimientos de las piezas en el tablero de la geopolítica española en América sigue el curso de la reconquista auspiciada desde la Corona y desde el Ejército Franquista.
El “¿Por qué no te callas?” no fue simplemente la exclamación de un monarca beodo, sino la de un rey que sabe cuáles son los planes españoles para la América del siglo XXI y cuyo obstáculo más granítico es Hugo Chávez y la revolución venezolana.
Perú fue la ciudadela de España en América durante el último siglo de la colonia. “Perú –decía Bolívar- es oro y esclavos”, por las inmensas riquezas que los conquistadores encontraron allí y porque heredaron las multitudes sometidas por el imperio incaico. Contra ese imperio de oro y esclavos –el virreinato español- debió la Gran Colombia librar batalla que consolidara la independencia de América y la seguridad de Ecuador, Colombia y Venezuela.
Para burlar a los independentistas americanos los realistas se hicieron fuertes en la Sierra peruana, en los Andes que, en el sur, llega hasta el Altiplano. Un imponente ejército de más de 20 mil hombres, formado de cholos, indios, mestizos y dirigido por españoles, resguardaban los intereses de España en América.
San Martín no pudo con ellos. Las clases adineradas de Buenos Aires, muy al contrario, aspiraban a que ellos fueran en su auxilio, porque las montoneras argentinas, anarquistas de pura cepa, impedían la consolidación de la burguesía porteña. Y, desde Chile, los elementos revolucionarios andaban a la expectativa.
Hoy en día, Perú reclama a Chile una porción gigantesca de mar territorial, y el Presidente del Perú, Alan García, visita España y se presenta como el campeón de la democracia americana criticando sarcástica y tenazmente a Hugo Chávez y a “su petróleo”.
¿La ciudadela de España en América del siglo XIX podría ser, de nuevo, la ciudadela de España en América del siglo XXI? ¿Por qué no es la Colombia del Parauribismo? Porque entre los yanquis hay muchos escrúpulos frente al Paramilitarismo que monopoliza el negocio de la droga colombiana y que ha ejecutado incontables crímenes contra los derechos humanos. ¿Por qué las instituciones españolas no van por Uribe, como buscan hacerlo un grupo de congresistas de los Estados Unidos –entre otros, Al Gore-?
El rey Fernando VII se vendía como el defensor de los indios y de los pardos ante las clases criollas de América. La insurrección de Boves se basó en ese principio. El poder español en el Perú se basó en lo mismo. Al despuntar el siglo XXI ese corazoncito hispano borbónico por los indios se pone de manifiesto en el caso chiapaneco, oaxaqueño y mapuche.
En el caso mexicano para los españoles, incluso para los de pensamiento alternativo, no existe México, sino Chiapas, Oaxaca, etc. Y, en cierta forma, hay algo de real en esto. El norte de México es todo cuasi gringo, american way of life. Y, ya se les nota que ni Chile ni Argentina les interesa mucho: sólo la nación Mapuche de la cual podría, de acuerdo a las circunstancias, surgir una República o un Reino Mapuche que recibiría de inmediato reconocimiento y “ayuda” del Reino de España.
Una guerra entre Perú y Chile podría desprender los territorios Mapuches y una Argentina balcanizada podría unir sus territorios Mapuches con los chilenos. Una Oaxaca libre y una Chiapas zapatista podrían reconstruir el virreinato de la Nueva España, con la salida al Pacífico.
España es potencia sin riberas en el Pacífico: que no sé explicarme qué hacen tropas élite españolas en Afganistán. No sé.-