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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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El anarquismo como signo de distinción

Enlace del artículo: http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=49336

Izquierda a debate - Memoria histórica - Opinión
El anarquismo como signo de distinción
Como en cualquier otra corriente del socialismo, en el anarquismo se puede encontrar de lo mejor, pero también menos bueno, e incluso gente muy discutible, y también de lo peor. El ideal no garantiza las actuaciones. Lo digo por un artículo de Just Casas aparecido en la revista Orto...
Pepe Gutiérrez-Álvarez (Para Kaos en la Red) [09.01.2008 16:39] - 152 lecturas - 8 comentarios  

Perdonad el rodeo, pero para aclarar un poco la cosa, me gustaría comenzar diciendo que...

              ...comparto con el amigo Quim Miras la desconfianza por las catalogaciones por  más que llevó unas décadas más identificado con una que con otras, sin embargo aceptó esto a condición de subrayar un mestizaje bastante amplio. Supongo que no podría ser de otra manera, de educación católica me costó lo mío romper por mi cuenta con unas creencias que otras personas han mantenido, y desde luego no me considero mejor que algunas de ellas, sobre todo las más consecuentes. Mi comunismo tuvo su punto de partida en el ejemplo práctico de un pariente lejano quien, después de escapar de las matanzas que dejaron a mi pueblo enlutado por mucho tiempo, regresó y se atrevió a enfrentarse al principal asesino, que por entonces ya era una autoridad competente. Cuando me inicié en el activismo, conocí militantes de base del PSUC a los que siempre guardaré el mayor respeto.  Lo tengo, lo debo de tener por alguien como Gregorio López Raimundo, con el que he discrepado en tantas y tantas cosas.

                  Estas cosas  no las aprendí por las buenas, bastante tuvo que ver mi “padre político” Francecs Pedra, quien me dejó una marca indeleble de muchas de sus convicciones. Pedra me enseñó que antes de tomar una opción militante debería de tomar buena nota de todas las escuelas, en todas ofrecían cosas que aprender, y que toda persona que se jugaba la vida y la libertad merecía un respeto profundo por más que pudiéramos discrepar de su doctrina y afiliación. También me enseñó que un ideal, por muy sublime que fuese no se sustentaba por sí mismo: antes que nada debía servir a los trabajadores y a los oprimidos en general. El anarquismo era un ideal tan hermoso para él como lo podía ser para el que más, lo había llevado como parte de lo mejor de su vida, lo había como quien dice mamado de su padre y de su hermano mayor, lo había asumido en una huelga de aprendices que cuenta Dolors Marin en el libro sobre Barcelona, La ciudad rebelde…Sin embargo, por su misma  grandeza en un mundo como éste. Se trataba de una idea con problemas,  en su aplicación concreta por supuesto, pero también por las dificultades de ser coherente, sobre todo después de la mayor derrota de toda su historia.

                Es un ideal sobre el que no se puede hablar a la ligera, y con el que muchas cosas se podían  “amagar” muchas cosas, por decirlo de otra manera, del cual no muchos eran dignos., y la verdad es que a lo largo de nuestra amistad tuvimos ocasión de conocer ejemplos muy oscuros en el mismo barrio donde militábamos, el de Pubilla Casas en l´Hospitalet... En mi libro Memorias de un bolchevique andaluz explico un caso y doy a conocer cinco céntimos de otro caso mucho peor, uno que arrasó con el amplio y prometedor grupo de jóvenes anarquistas del barrio, quienes después de pasar una traumática experiencia con un conocido y antiguo militante de la FAI, reconocido pederasta y defensor de la fe (1), acabaron abandonando toda militancia. Lo dicho: como cualquier otra ideología el anarquismo vive bajo el imperio de contradicciones de todo tipo. Todo depende de lo que haces, de la coherencia, y en esta última doy por sentada que el conocimiento y el respeto por las otras escuelas debe de ser una condición obvia, sobre todo sí pretendes que a ti te respeten.

                  Por otro lado, que me perdonen, pero no es más anarquista (o cualquier otra cosa) el que más lo pregona o levanta la bandera. Lo es quien aplica sus principios, a lo mejor sin presumir de ellos. Y ya que estamos en este terreno, tengo a bien afirmar que aunque he estimado el marxismo como mucho más riguroso y necesario que el anarquismo, no por ello he dejado de procurar hasta donde me ha sido posible el asambleísmo,  la delegación controlada, la revocabilidad de los cargos, el rechazo a la “profesionalización”, la defensa de pluralidad en sindicatos, asociaciones o partidos. Tampoco he dejado de batallar por un legado con el que me he sentido parcial pero profundamente identificado, y de ello ha quedado debida huella en libros y artículos.

              Todo esto viene a cuenta a raíz del conocimiento de la lectura reciente de un pasado artículo de Just Cases Soriano, El poder anarquista, aparecido inicialmente en el número 145 de la revista Orto, y en que ofrece una muy singular versión del debate que tuvo lugar en el Ateneo de Barcelona el mes de mayo del pasado año, y  el que tomamos parte gente identificada con ERC (Ferran Alquezar, Francecs Bonamusa), el PSUC (Ferran Gallego, J.Ll. Martín Ramos), la CNT (Just y Ferran Aïsa) y el POUM,  a través de la Fundación Andreu Nin que representamos Pelai Pagès y yo mismo.  No era ésta la primera vez que coincidía con Just Cases en un debate, lo había hecho no mucho antes en el Ateneo Llibertari de Granollers,  en el que también tomó parte el amigo Ramón Franqueza, militante de los Just llama “el denominado PSUC viu”, honor o deshonor que Ferran Gallego no compartía ya desde hacía bastante tiempo. Aquel fue debate “en corto”, o sea muy diferente al de la mesa amplia y desproporcionada del Ateneo (crítica que comparto), y hubo tiempo para todo. Lluis Guix y los presentes en Granollers pudieron percatarse que aquel fue un debate en el que Just  y un servidor defendimos la revolución, y que Ramón antepuso una serie de “peros” que no podían ser  repudiados sin argumentar. Entre otras cosas, porque la española fue tal como ha dicho Chris Ealham, una revolución a medias.

            Pero ya entonces, Just marcó una tónica muy interna, ajena a los debates interpartidarios. Hizo de abogador defensor de la CNT sin tener apenas en cuenta lo que decíamos los demás, y sin entrar en ningún momento en lo que pudo ser o significar el POUM, aunque el hecho de que considerase razonable su presencia en el Ateneo, y que le mismo participara (siempre como  abogado confederal) en las jornadas sobre mayo del 37 auspiciadas por la Fundació Andreu Nin, refuerza la idea de que debe de existir tal reconocimiento, sin embargo. Aquel día estuvo simpático (me agradó su descripción del historicismo catalanista, y de personajes como Cullá, al que es verdad, te lo encuentras en todas partes. Pero tampoco aquel día salía de los locales cenetistas.

              Supongo que fuera de estos locales todo queda oscuro, y eso explica que,  sí nos atenemos al citado artículo, la presencia de Pelai y mía en el Ateneo solo pareció causarle desprecio a Just. Ni tan siquiera entramos en el ámbito de los “compañeros” de faena que el máximo atributo que concede a algunos de los presentes.

              En conjunto, todos somos descritos como actores de “simples exposiciones de puntos de vista, y “demasíados ex” PSUC que estaban en todos los sitios (…)”, un personal que ”no manifestó ningún tipo de afiliación aunque la tuviese ni mucho menos mencionó su pasado y parecía que todos se encontraban allí por casualidad y sin pretenderlo, “como si la cosa no fuera con ellos”...En oposición, él fue “la única persona que, de entrada, dijo que su afiliación y militancia era concreta –la CNT- y sin cambios por no ser “ex” de nada ni de nadie fui yo mismo”, aunque también añade cortésmente “a excepción del propio Ferran Aïsa que si hizo profesión de su ideología y pensamiento”. Éste será el único objeto de un trazo biográfico: “presidente del Ateneu Enciclopèdic Popular, persona de ideología libertaria y que recientemente había escrito un libro sobre el tema “Contrarevolució. Els Fets de Maig de 1937”. Habría que añadir que el contenido de este libro tiene un sesgo hlstoriográfico muy diferente al suyo, y en el que se hace igualmente un amplio reconocimiento del POUM, partido que  las ponencias de Just así como en la reseña sobre el acto, brilla por su ausencia.

            A lo más que llega a señalar es que Pelai Pagès es profesor de la Universidad de Barcelona, y santas pascuas, aunque podría haber añadido que acaba de publicar un extenso trabajo, Guerra y revolución en Cataluña, aparecido en editorial Renacimiento, en cuanto a un servidor, el “compa” de Granollers demuestra la atención que puso allí, y la que puso en la presentación de Bernard Castany, o sea ninguna. Así me descubro como “periodista”  (a diferencia de los demás, todos historiadores, algo por lo demás de lo que nunca he presumido, me considero un divulgador), y lo que más curioso, como: “ exafiliado del PSUC y miembro actual del PSC-PSOE”, y yo con estos pelos. Just precisa todavía más: “El resultado: un disgusto por mi parte que ya intuía y me venía venir: excepto Ferran Aïsa, todos los demás negaron que en Catalunya hubiera en marcha una revolución e incluso hubo algún participante que llegó a afirmar que el tema ya estaba cerrado desde hace más de treinta años y que todo aquello era innecesario y una pérdida de tiempo y que no sabía bien que se estaba haciendo allí y la utilidad misma del acto”.

            El lector interesado podrá encontrar, aparte de las obras de Pelai Pagès,  mi propia crónica del acto en Kaosenlared (Controversia sobre el mayo trágico), donde también podrán encontrar las pistas de la intensa actividad de la Fundació Andreu Nin, actividad que culminaría en el acto de homenaje a Nin y a Berneri en conmemoración del día (16-06-1937) en que el primero fue raptado, y en el lugar  preciso donde ocurrió. El Palau de la Virreina. Acto de profunda voluntad unitaria en la que se notó la ausencia anarquista, y no precisamente por falta de información. También podrá encontrar huellas de la defensa de la gesta revolucionaria en libros (citados en mi artículo Los libros de la revolución española), y en revistas como el número extraordinario de Viento Sur titulado “Combates por la revolución en la guerra española”, donde se presta también una gran atención a la CNT y a las Mujeres Libres…

                  Todo esto no tendría mayor significado que una manifestación de menosprecio sectario y de autoexaltación partidaria (según cómo, yo prefiero sin recato a muchos antiguos afiliados al PSUC que a algunos otros que se reclaman de su anarquismo, y que no saben distinguir más allá de las camisetas), si no fuera porque refleja  una cierta expresión autárquica y de signo aristocrático que se siente sacralizada por una pertenencia con la quieren situarse por encima de una masa gregaria que no merece más que el desdén. En este olvido se añade el detalle que tanto en Granollers como en Ateneo como en los actos de la Fundación, el que escribe realizó críticas creo que bastante argumentadas al anarcosindicalismo (2), y muy en concreto, en abierta discrepancia con algunas de las concepciones avanzadas por Just en sus exposiciones oficialistas. Claro que con semejantes credenciales, parece normal que Just las escuchara como quien oye llover.

              Es  una crítica que atraviesa las tres opciones que él distingue en el seno de la CNT (y que además trata de conjugar con oposiciones como la de “Los Amigos de Durruti”, que más bien parece una mera incomprensión, de Berneri ya ni si ocupa). La idea de que la opción por el todo implicaba una dictadura anarquista plantea dos preguntas; ¿cómo si no hubiese sido sí las “circunstancias” hubieran sido más favorables?, y , ¿es que eso todo no se podía hacer con las corrientes poumistas y caballeristas que creían que era la revolución la que tenía que gestionar el poder?.  Así pues, tenía que haber un poder, y sí además se trataba de un poder cohabitado o controlado, eso significaría nada menos que reconocer que pueden existir unos gobiernos mejores que otros…Algo que durante años se había negado en los medios anarquistas para los que al final de cuentas siempre se trataba de diferentes perros aunque con diferente collar… 
 

Notas

---1) Éste individuo, de fuerte presencia en L´ Hospitalet,  del que Pedra echaba pestes, se distinguió especialmente a lo largo de unas jornadas de homenaje a José Peirats del que fui uno de los organizadores, por su persistencia en descalificar a la CGT como revisionista o cosas peores.

---2) Críticas expresadas en diversos artículos aparecidos en Kaos como Elogio (crítico) de la Confederación, y La cuestión anarquista en la guerra española, éste último, aunque escrito por un periodista, ha sido traducido a diversos idiomas. 
 

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