EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Los voceros anarcoliberales europeos les dan cobertura a sus aliados venezolanos presentando favorablemente cualquier nota que denigre de la Revolución Bolivariana y favorezca la estrategia de la derecha local que, como sabemos, no es otra que la estrategia de los imperios, especialmente del estadunidense.
En alguna de esas notas se manifiesta una burla acerca de que los “estudiantes” burgueses sean manipulados por la Agencia Central de Inteligencia, convirtiendo el señalamiento en otro de los absurdos propagandísticos de los sempiternos “totalitarios de izquierda”.
Esto evidencia para quién trabaja el anarcoliberalismo a nivel planetario. Si la CIA es un invento, una suerte de baraja que se extrae de la manga para explicar todo argumento, pues, entonces, están en lo cierto los anarcoliberales. Pero no es esto lo que acontece. La CIA existe y actúa; el entramado propagandístico, ideológico y conspirativo de los Estados Unidos está ampliamente documentado… Para quién la CIA no está detrás de nada es para los que trabajan para la CIA.
Ahora, claro, se puede esgrimir el argumento que señale a la CIA como ajena a los conflictos internos que son propios de toda sociedad, incluso de las sociedades más desarrolladas. Es decir, la CIA no generaría el conflicto sino que se aprovecharía del mismo. Esto nos llevaría a tratar a las sociedades con pinzas: ¿qué es un conflicto y cómo se procesa de acuerdo a los mecanismos sociales?
Por ejemplo, las conspiraciones contra el gobierno de Salvador Allende, en Chile, a principios de la década de los setentas, pueden verse solamente como el resultado de las luchas internas en el seno de la sociedad chile. Sabemos hoy que eso, en ningún momento, fue así. Pero argumentar semejante insensatez debe conducirnos, entonces, -que es lo que los anarcoliberales ni hacen ni harán- a interrogarnos en torno a dónde están los malos y dónde los buenos en la historiografía anarcoliberal. Y dudar de la teoría de la conspiración inventada por los anarcoliberales para autojustificarse.
La más celebre de ellas es la que achaca a “la mano de Stalin” la bancarrota del anarquismo en Cataluña, entre 1936 y 1939, durante la guerra civil española. Se trata de una teoría de la conspiración en toda la regla. O. adentrándonos todavía más, se trata del episodio final del anarcoliberalismo histórico. ¿Por qué siempre “la culpa” la han de tener los stalinistas?
Todo proceso revolucionario en el Tercer Mundo, por ser del Tercer Mundo, y no por ninguna otra consideración, es inmediatamente vigilado por las fuerzas imperiales ya de los Estados Unidos ya de Europa occidental. Por todos los medios esas fuerzas buscan influirlo o desviarlo, ya sea por medios legítimo o por medios ilegítimos –estos últimos han sido los más comunes. Sólo Rusia y China alcanzaron, por su extensión territorial y por sus riquezas naturales, a convertirse en competidores de las grandes fuerzas imperiales, y no siempre en todos los campos. Figuras como José Stalin o Mao Zedong suscitaron el odio visceral de la intelligentzia occidental no porque fueran tiranos o totalitarios, sino porque desbarataron los planes de las potencias europeas y de los Estados Unidos en Eurasia.
Es lo mismo que sucede hoy con AlQaeda.
Por eso es que los anarcoliberales y esa izquierda antiautoritaria –que siempre es antiautoritaria hacia fuera y hacia el Tercer Mundo- ya no engañan a nadie: son simplemente como los misioneros de esas religiones políticas que la crisis del cristianismo fue desprendiendo de su seno.-