EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Maximalistas y Posibilistas.-
“Tomar los deseos por realidades” es una antiquísima distorsión de los procesos sociales. Imaginarse que la Revolución es como una varita mágica que, en manos de los hados revolucionarios, transforma el plomo en oro, ha sido habitual en todas las Revoluciones, desde la francesa hasta la última. Lo malo de los extremistas –que en la crítica son encantadores- es que se tienen por alquimistas. Y, la alquimia, ya lo sabemos, es un truco de mago.
Sería suicida plantearse en estos momentos una política extremista, maximalista, en el marco de la Revolución Bolivariana; sería tanto como eso: “tomar los deseos por realidades”. El enemigo, en estos momentos, no está dentro del frente de fuerzas sociales que apoya el proceso bolivariano. No. Está afuera; en las políticas y en la aplicación de esas políticas diseñadas por los imperios mundiales, especialmente por el que representa Estados Unidos, y relaciona con la geopolítica energética.
En toda guerra, y estamos en guerra, hay que distinguir a los aliados de los adversarios, hay que saber quién es el enemigo y dónde está. Hay que conocer a las fuerzas progresistas que sin compartir el programa máximo socialista sin embargo, apoyan el desarrollo autónomo del país, de sus fuerzas productivas, y la reorganización de las relaciones de producción mediante políticas gradualistas…Es decir, cuando te ataca un enemigo más poderoso que tú los posibilistas del proceso, los reformistas, los gradualistas, son necesarios.
Hannah Arendt sostenía que lo que caracteriza a una Revolución no es el problema social sino el problema del poder. El primero es asunto técnico, de recursos, etc. Mientras que el segundo es de hegemonía a lo interno y de expansión a lo externo. Así que abrir un frente interno, en estos momentos, es suicida. Se puede –y se debe- usar la institucionalidad de la democracia participativa para negociar los conflictos sociales, para quitarle las mechas a las molotov del enfrentamiento social. Pero el asunto del poder rebasa lo institucional, y está supeditado a las relaciones de poder geopolíticas…
No nos llamemos a engaños. Alejemos de nosotros las brumas ideológicas heredadas. Eso es puro humo. El enemigo del proceso bolivariano no es la “derecha endógena”, no está en ella ubicado. No. El enemigo del proceso bolivariano no es, en estos momentos, la burguesía nacionalista o los sectores de la burguesía que apoyan al chavismo. No. El enemigo de la Revolución Bolivariana está en Washington, D.C.
Así que los maximalistas, que en todo proceso social están presentes, deberían entender algunas lecciones de la historia: el socialismo en un solo país no fue el resultado de la actividad perniciosa de la maluca derecha endógena enquistada en la revolución rusa. No. Fue el resultado –y eso está ampliamente demostrado- de la agresión de las potencias capitalistas de todos los continentes contra la república soviética. Por instinto de supervivencia las revoluciones se defienden endureciéndose contra la disidencia interna. Eso no ha sucedido en Venezuela, ni puede suceder…
Por la muy sencilla razón de que somos un país que depende del comercio internacional en grado sumo. Que precisamente nuestra situación neocolonial –de la cual apenas estamos tratando de salir- ha consistido en quitarnos la soberanía en todos los terrenos, no solamente en el de la política…
Por eso debemos apuntarnos al posibilismo exigiendo siempre que el excedente económico se distribuya más igualitariamente en la medida de lo posible.
Sin perder de vista que lo fundamental es romper de manera irreversible el régimen neocolonial, y eso sólo podemos lograrlo si alcanzamos a integrar e integrarnos con otros bloques de poder distintos del que encabeza Estados Unidos. Esto es lo prioritario y lo urgente.-
F.C.-