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EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net

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Las McMansiones se encuentran con la crisis de las hipotecas

Las McMansiones se encuentran con la crisis de las hipotecas
Barbara Ehrenreich · · · · ·
 
16/12/07
 

 

Otra utopía parece estar mordiendo el polvo. Los kibutz socialistas de Israel han desaparecido o vuelto cada vez más capitalistas, y ahora la paranoide residencia ideal representada por comunidades cercadas puede estar en serios problemas. Nunca exactamente tranquilos -recuerden a Jim Carrey en El Show de Truman- estos enclaves careros están volviéndose semilleros de desilusión.

En la reunión anual de la Asociación Antropológica Americana en Washington la semana pasada, el presidente entrante de la asociación Setha M. Lowe describió una situación tan desesperanzadora que la audiencia se carcajeó con placer malicioso. Los residentes de las comunidades cercadas
que Lowe entrevistó habían huido de las ciudades étnicamente amenazadoras, pero no habían podido escapar de su miedo. Un residente contó que su pequeña hija se había vuelto xenofóbica, lo que sin la menor duda fue comunicado por sus padres:

Estábamos conduciendo cerca de un camión que albergaba algunos jornaleros y equipamiento en la parte trasera y paramos cerca de ellos en el semáforo. Ella (su hija) quería irse porque tenía miedo de que esta gente viniera y se la llevase. Le parecían terroríficos.

Dejando aparte el lamentable espectáculo de los propietarios que viven con miedo de sus jardineros, la verdad es que hay algo de qué preocuparse. Según Lowe, las comunidades cercadas no son menos propensos al crimen que otras residencias, y Gopal Ahluwalia, el vicepresidente responsable de la Asociación Nacional de Constructores, lo confirma: "Hay estudios que indican que no hay diferencias de crimen entre las comunidades cercadas y las que no lo son."
Los guardas de seguridad a menudo dejan entrar a la gente, especialmente si les parece que están en una misión legítima, como la del falso camión de mudanzas que entró en la comunidad vigilada de Fort Meyer la pasada primavera y salió lleno de muebles
. O el crimen viene de dentro, como en la comunidad de Hilton Head Plantation en Carolina del Sur donde una erupción de crímenes cometidos por residentes adolescentes ha conducido a la imposición del toque de queda.
 Más recientemente, las comunidades cercadas han sido infestados por juicios hipotecarios. Sí, incluso la gente que fue capaz de reunir el pago en depósito de medio millón de dólares por la casa puede ser emboscada por el Tipo Regulable de las Hipotecas (Adjustable Rate Mortgages). Newsweek informa que los juicios hipotecarios están devastando las comunidad cercada de Black Mountain Vista en Henderson (Nevada), donde "manchas amarillas [ahora] emborronan los austeros céspedes, y listines telefóni
cos yacen en los porches, con sus cubiertas blanqueadas por las semanas pasadas bajo el sol del desierto." De forma similar, según el Orlando Sentinel, "innumerables propietarios de casas abrumados por sus hipotecas están largándose y dejando atrás las piscinas repletas de algas, así como yerbajos tan altos como las rodillas" en una comunidad cercada
local.

Así que, para la gente que buscó no ya prosperidad sino nada menos que la perfección aquí hay otro triste final para el sueño americano, o al menos para su étnicamente limpia versión de ello: las McMansiones cerradas, bolsas de plástico deslizándose sobre los céspedes llenos de maleza y, en el caso de Orlando, una plaga de serpientes todo ello provocado por los juicios hipotecarios. Usted puede impedir la entrada a los mexicanos, a los afroamericanos, a los adolescentes y a otros grupos sospechosos, pero no hay valla suficientemente grande para impedir el paso al agente de recobro.


De acuerdo, algunas comunidades cercadas van mejor que otros, y no todos sus residentes son racistas. Es más probable que las comunidades que permiten a los propietarios alquilar sus casas, o que ofrecen hogares a precios de clase media de alrededor de 250.000 dólares, aguanten una mezcla de clases y razas. La única comunidad cercada que he visitado consistía en una aburrida hilera de casas protegidas por un guardia vago y una valla, y mi anfitrión era un escritor de inclinaciones liberales. Pero todos estos lugares sufren de la falsa ilusión de que la seguridad se encuentra detrás de barreras físicas.

Antes de convertir a toda América en una comunidad cercada, con
700 millas
de vallas de acero a lo largo de la frontera del sur, deberíamos considerar la complicada historia de los muros de exclusión. Las antiguas y medievales ciudades europeas se acurrucaron detrás de los muros, solamente para hacer frente por siempre jamás a las efectivas catapultas, arietes y otros ingenios de asedio. Más recientemente, el muro de Berlín, descrito ingenuamente por el gobierno de Alemania Oriental como "muro del antifascismo", fue abatido por una ciudadanía rebelde. Israel, crecientemente sellada detrás de los controles antipalestinos y del muro, tenía que hacer frente al estallido del crimen neonazi en septiembre, que vino de manera extraña desde dentro.

Pero el mercado puede tener la última palabra sobre las comunidades cercadas de América. "El infierno es una comunidad cercada", anunció el Sarasota Herald Tribune en junio, e informó que la investigación de mercado hecha por el gran constructor Pulte Homes encontró que ni la mitad quiere vivir en uno de ellos, de manera que su último proyecto local será no cercado. La seguridad, o al menos la promesa de ella, puede ser una consideración. Pero hay otros imperativos americanos chapados a la antigua que funcionan y que deben influir en nuestras políticas nacionales también. Como mis antepasados de Montana hubieran dicho: ¡no me cerquen!

 

 

 

Barbara Ehrenreich es una periodista norteamericana que goza de gran reputación como investigadora de las clases sociales en EEUU. Esta actividad investigadora le ha ocupado toda su vida desde que se infiltró disfrazada de sí misma en la clase obrera que recibe salarios de miseria en su ya clásico Nickel and Dimed [Por cuatro chavos], un informe exhaustivo de las enormes dificultades por las que pasan muchos estadounidenses que tienen que trabajar muy duro para salir adelante. Luego, años más tarde, repitió la operación centrándose en la clase media, pero esta vez, para su sorpresa, no acabó trabajando de incógnito entre trabajadores, sino que básicamente tuvo que tratar con desempleados sumidos en la desesperación de haberse visto apeados del mundo empresarial. El resultado de esta reciente incursión es otro libro, más reciente, Bait and Switch. The (Futile) Pursuit of the American Dream. [Gato por liebre. La (fútil) búsqueda del sueño americano]. Actualmente dedica mucho tiempo a viajar por todo el país con el propósito de contar sus experiencias a distintos públicos que comparten sus mismas vivencias. Escribe a menudo en su blog (http://Ehrenreich.blogs.com/barbaras_blog/), está muy implicada en poner en marcha una nueva organización dedicada a articular a los desempleados de clase media.

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós

 

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