EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
¿Hemos dejado de ser una colonia?
Está todavía por verse. La independencia y la soberanía no son actos sino procesos. Fue así como la independencia política costó diez años de guerra después de que fuera promulgada. Y, si obviamos el interregno de la Gran Colombia, la República primigenia no fue otra cosa que una réplica de la estructura social de la Colonia.
Todo el siglo pasado esta zona del mundo fue neocolonia de los Estados Unidos que apuntalaba aquí a sus guachimanes. Esporádicamente se intentó entronizar un Estado nacional, pero los guachimanes se las arreglaban para que el país cambiase sin que nada cambiara. Ese protectorado neocolonial se vino abajo a partir de 1999. Pero amenaza con retornar con los resultados del referéndum del 2 de diciembre próximo pasado.
En la neocolonia la burguesía nacional está minimizada. Y, también, el proletariado. Éste está además colonizado. Pero ¿se puede llamar proletariado a esas personas que son burócratas de las administraciones públicas? En un cierto sentido sí. Es evidente que los trabajadores del sector público forman parte del proletariado aunque los funcionarios de las administraciones sean poco productivos, según la ideología neoliberal.
Si no tuvimos industrias –pocas- ¿cómo podíamos tener proletariado? El crecimiento numérico del proletariado como clase social está estrechamente vinculado al crecimiento como clase de nuestra burguesía nacional. No hay otra. Por eso es que hemos tenido el sindicalismo que hemos tenido.
La revolución bolivariana viene a quebrar la dependencia neocolonial. Pero viene también a fortalecer a la burguesía nacional y nacionalista así como a proletarizar a los ciudadanos del protectorado. De momento, estas realidades parecerían poco visibles porque simplemente el potencial del desarrollo económico y social del país está encorsetado ante la violencia con la cual el imperialismo y sus lacayos venezolanos la ha combatido. Pero el ingreso pleno en el MERCOSUR disparará ese potencial, convirtiendo al país en el centro energético de la próxima entidad supranacional de América del Sur y del Caribe.
Si nuestra burguesía sigue a merced de la esfera anglosajona y/o europea pronto se verá marginada de la historia y, más tarde que temprano, sustituida por una burguesía nacionalista suramericana con aires brasileños y/o argentinos. El gatillo del MERCOSUR fortalecerá a la administración guachimanesca convirtiéndola en un Estado nacional con capacidad de agresión o de repeler eficazmente una agresión viniera de donde viniese.
El Estado está vinculado a la guerra y ésta a aquél. No hay Estado si no ha habido guerra. En Venezuela no ha habido Estado, sino una administración cipaya de guachimanes verdes o blancos o de charreteras ganadas en las oficinas. Estado hay en Cuba, donde el país no sólo ha vivido en guerra permanente ante una agresión del Estado más poderoso de la historia sino además porque Cuba estuvo en guerra contra Sudáfrica a raíz de las batallas por la independencia de Angola.
Un Estado es una entidad capaz de hacer la guerra, de hacerla ganándola o perdiéndola. De conquistar a otros Estados más débiles. La agencia venezolana de guachimanes sólo ha hecho la guerra contra el pueblo indefenso (1989).
El progreso en Venezuela apunta en el sentido de crear el Estado nacional en el concierto de un Estado supranacional derivado de MERCOSUR. Y, en la emergencia de una burguesía nacional y nacionalista productiva y no parasitaria de la teta gubernamental y de las directrices del mercado y de las corporaciones de Estados Unidos o de Europa. Y, esto traerá el crecimiento del proletariado y su organización sindical clasista, autónoma y democrática. Es a partir de aquí que podríamos hablar del socialismo y de comunismo.
Cuando el modo de producción alcance el nivel del modo de producción del capital es cuando podríamos hablar de socialismo y de comunismo. En el modo de producción del feudalismo periférico y del capital monopolista la sociedad no avanza, se mantiene petrificada, una pequeña minoría adscrita a los feudos del capital monopolista son realmente ciudadanos en tanto que la inmensa mayoría son excluidos y/o marginales.
Desde que entremos a MERCOSUR podríamos hablar de revolución proletaria y de todas esas categorías que en un país colonial o neocolonial son simplemente quimeras. Primero, dejar de ser neocolonia; luego, devenir en el foco energético del Estado Suramericano.
Estas no son leyes de la historia. Es la historia.-