EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
| Depende… ¿de QUÉ DEPENDE? | ALDO POLO VARGAS 04/12/2007 |
REFLEXIONES (de un socialista libertario) SOBRE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA,
EN EL MARCO DE LA DERROTA ELECTORAL DE LA PROPUESTA DE REFORMA CONSTITUCIONAL
Solamente la revisión popular del marco legal de la revolución bolivariana, la discusión y proposición desde las bases populares de leyes que contemplen en óptica amplia soluciones concretas a problemáticas nacionales, regionales y locales, podrá, no solo remontar con hechos la derrota electoral en la consulta sobre la propuesta de reforma constitucional, sino que permitirá mantener viva a la propia revolución; aquella amalgama heterogénea que debe necesaria y urgentemente, autoevaluarse, autocriticarse y autocorregirse, si pretende en efecto, consolidarse en el país.
Recordemos que, de la revolución bolivariana no depende solo el destino de Venezuela como entidad libre, horizontal, equitativa, endógena y autogestionaria; depende el futuro de las revoluciones latinoamericanas y procesos de conscientización a nivel mundial, inspiradas por ella. Hablamos de círculos bolivarianos conformados en todo el globo, más de doscientos sólo en los Estados Unidos; de las empresas de producción social, de las misiones sociales de educación, salud, alimentación; del desarrollo económico y de infraestructura del país; del posicionamiento de Venezuela como potencia económica mundial. Hablamos de las revoluciones boliviana y ecuatoriana; hablamos del apoderamiento de la toma de desición por parte de las clases trabajadoras en la Argentina, con sus bemoles, como los encontrados en la política brasileña, la chilena y la uruguaya; democracias que han optado desde sus cúpulas gobernantes por fórmulas de “izquierda”, no tan hediondas ni indeseables para el imperio norteamericano; en fin, hablamos del destino de los pobres del mundo, no solo de los venezolanos.
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Como ya expresamos en planteamientos anteriores; el mayor enemigo de la revolución, no es tanto la oligarquía venezolana, los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros, el imperio, sus infiltrados en las instituciones del gobierno y en las bases populares, los fascistas, los socialdemócratas, o aquellos que simplemente son frívolos porque así han sido constituidos como clase; es decir, no puede ser nuestro mayor enemigo aquel que tenemos frontalmente definido como tal, aquel que se autodefine como tal, aquel que mantiene una agresión abierta y constante a la revolución, y que es externo a ella.
No; el mayor enemigo - para nosotros - está muy dentro del seno de la revolución, y se cataloga así mismo como revolucionario, ocupa puestos de dirección de bajo, medio y alto nivel, se desvive en alabanzas exageradas, casi fascistas, hacia el Presidente de la República; pero responde solamente a sus particulares intereses, individuales o de casta, perfectamente definidos:
Los viejos cuadros del PC que viven y han vivido como el peor de los burgueses; las roscas residuales de AD y COPEI, luego convertidas en MVR, que más recientemente engrosan lastimosamente las filas del PSUV y de la Asamblea Nacional; las juventudes de formación y comportamiento estalinistas del FFM; los “estudiantes” de la CEP, que más que cualquier otra cosa son payasos mediáticos, que actúan de la misma forma que sus iguales de la oposición, generando matrices de opinión reactivas a las acciones de sus contrarios, y auto proclamándose líderes, voceros, representantes del movimiento estudiantil venezolano, sin haber sido electos por nadie, más que por las macoyas profesorales y estudiantiles que todos conocemos, acunadas en las universidades autónomas; y cuyo móvil no es la revolución, sino la obtención de sus propias cuotas de poder, ya sean un curul en la AN o un programita en Telesur.
Los burócratas de oficio que traban cualquier manifestación de acción revolucionaria; los que, tanto civiles como militares, se proclaman institucionalistas, defendiendo a capa y espada su status quo, aunque atente directamente contra los principios revolucionarios; las castas de pequeños caudillos que al llegar a una institución pública, cualquiera que esta sea, patean a sus subalternos, sacan y meten gente a su antojo, y luego salen de las mismas expulsados con el mismo trato, por alguno de sus homólogos en prácticas despóticas; entre tantos otros que están, desde hace años, haciendo todo lo contrario a lo que deberían hacer: trabajar para y por el pueblo venezolano.
Decimos ésto porque en la reforma constitucional planteada por Hugo Chávez, al cual le tenemos la más alta estima, no solo como presidente, sino también como camarada, se contempla la total exterminación de las estructuras del Estado burgués, planteando la construcción de un Estado transitorio entre el modelo económico capitalista y el socialista deseado.
Aunque lamentablemente la reforma cuenta - a nuestro criterio - con pretensiones por parte del Jefe de Estado de perpetuarse en el poder, al abogar por un período presidencial de siete años de reelección indefinida (siendo así, lo lógico sería reducir el período presidencial, no aumentarlo); cuenta con avances inimaginables, sin precedente alguno en el mundo, en cuanto a reivindicaciones sociales, económicas, políticas, estructurales y organizacionales. Propone darle rango constitucional el Poder Comunal, los concejos comunales, arrancándole de raíz buena parte del poder decisorio y administrativo ostentado actualmente a las estructuras burocráticas estatales tradicionales, sean éstas ministerios, gobernaciones, alcaldías o parroquias.
Se desbarata de este modo aceleradamente, la arquitectura verticalmente rígida de la organización estatal; quedando así ahora las bases populares organizadas en concejos comunales, en el marco de sus comunas y comunidades, como las únicas habilitadas para administrar desde el seno de sus asambleas, sus recursos económicos; con el objeto de solventar directamente los problemas que les atañen: en materia de seguridad (policía comunal), de la entrada y administración de divisas (cooperativas, EPS y bancos comunales), salubridad, suministros de agua y electricidad, esparcimiento y recreación (mesas técnicas), entre otros varios; problemas que al dejar de ser “problema” del Estado, inevitablemente le restan poder.
Y es este poder, el poder de administrar recursos, el poder de decidir, de mandar, de ejecutar o no ejecutar, de empujar o frenar, aquel que no quiere perder este ambiguo e invisible enemigo interno, que tanto daño y tanto freno le ha puesto a los procesos revolucionarios.
Tanto como le dolió a muchos militares institucionalistas que las FFAA perdieran protagonismo y el monopolio sobre el control de la violencia, al ser propuesto llevar a la Reserva Nacional a rango constitucional, replanteando incluso el concepto mismo y los objetivos de los cuerpos armados del Estado; tanto así les dolió a muchos alcaldes y gobernadores la solo idea de tener que consultarle a las comunidades sobre sus acciones y rendir cuentas, de tu a tu, con las asambleas de ciudadanos de los concejos comunales; tanto les dolió a los que se creen superiores a los demás que por fin, profesores y estudiantes, personal administrativo y obrero, pudieran tener el mismo peso decisorio en las elecciones de autoridades universitarias, y en los problemas y conflictos internos de las mismas; Les dolió a los terratenientes y latifundistas (de la oposición y del gobierno) que quedara constitucionalmente prohibida esta práctica; tanto les dolió a los defensores de la privatización del pensamiento, que por primera vez en la historia del mundo se le diera rango constitucional a la práctica del GNU y del Copyleft. Tanto les dolió la posibilidad de dejar de ostentar tanto poder, porque sería el pueblo directamente ahora, quien lo ostentaría.
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( En construcción… )