EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
¿Casi ganamos o casi perdimos?
La derrota electoral de ayer no debe amilanarnos. Demasiado trecho hemos recorrido desde 1999 hasta el 2D para que vayamos a sentir que lo de ayer nos mueve el piso y destruye toda la obra que se ha hecho.
Debemos eso sí evaluar lo acontecido.
Desde nuestro punto de vista falló la maquinaria. Es decir, falló el PSUV. Al igual que el resto de las organizaciones o semi-organizaciones que se mueven al calor de la Revolución Bolivariana.
Ya se encargarán los técnicos de evaluar los detalles electorales.
Pero desde el punto de vista político se mantuvo intacto el denominado “chavismo duro”; que no está expresado por el PSUV sino, curiosamente, por la maquinaria alternativa que desde las bases populares le dan calor al Presidente.
Lo interesante de ayer fue que la oposición no aumentó su votación. Sino que la periferia chavista se abstuvo debido a razones de diverso tipo: exceso de triunfalismo; logros de la propaganda enemiga; flojera electoral; impacto de la derecha chavista; etc.
Es en casos como la derrota de ayer donde se pone de manifiesto la importancia de la organización.
El otro aspecto es el del futuro. Que el NO haya ganado por estrecho margen implica que el país no ha salido de los peligros de la guerra civil. Esto obliga a los revolucionarios a reforzar los mecanismos democráticos fundamentados en las leyes, es decir, en reforzar el ordenamiento jurídico del país aunque aspirábamos a reformarlo.
Esta Revolución Bolivariana se hace por la vía pacífica y democrática, cumpliendo las leyes, y una vía de ese tipo aparte de original e inédita acarrea riesgos de victorias estrechas o de derrotas inesperadas. Como la de ayer.
Los anarquistas de izquierda están obligados a organizarse y desarrollar estrategias para influenciar sobre las asociaciones del pueblo trabajador. Ese es el reto. Una ideología que no tiene influencia sobre el pueblo trabajador no es una corriente a tener en cuenta sino un club de habladores de pistoladas.
Ayer en la noche, por ejemplo, nos reunimos media docena de ácratas de izquierda afines respecto a la revolución bolivariana y, ante los resultados electorales, terminamos jugando dominó.
Hay que recordarlo siempre: el movimiento anarquista allí donde fue históricamente relevante lo fue por su influencia sobre la gente y no porque ésta fuera absoluta y dogmáticamente anarquista. Pero, en Venezuela, no han salido todavía los anarquistas de la crisálida de las lecturas calenturientas que le hacen creer al fiebrúo que sólo repitiendo las cuatro frases hechas tiene convencida a la gente.
La derecha anarquista, devenida en mota de polvo fascista, debe ser desechada. El anarquismo siempre fue un movimiento de la izquierda revolucionaria. Y, en Venezuela, lo es. Por más que la internacional anarcoliberal apoye a la derecha libertaria de vocación anarcocapitalista.
Se presentarán nuevas batallas. Hay que organizarse para actuar en ellas con la solidez del núcleo alrededor de un proyecto. Casi ganamos a pesar de que la maquinaria falló. Pero casi ganamos no es lo mismo que casi perdimos. Simplemente perdimos, son las leyes de la democracia.-