EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Todo el siglo XX nos enseñó que las realidades de cada país están indisolublemente vinculadas a los movimientos de las placas de la corteza terrestre, controlados por imperios, subimperios, grandes conglomerados capitalistas, religiones multinacionales, servicios secretos de los Estados, etc.
¿Quiere decir esto que no era posible una autonomía de las localidades? Al contrario, era evidente que todo el entramado de la Dominación que se había redimensionado tras las guerras napoleónicas pretendía sofocar, atajar, distorsionar, recuperar, en suma, los movimientos nacionales y/o locales que todos, sin excepción, ponían y pondrán, en entredicho, el Orden de la Dominación, cualquiera que él sea.
Los grandes imperios europeos, unos en auge y otros en decadencia, se habían repartido el mundo desde el Tratado de Versalles, de 1783, donde se reconoce la independencia de los Estados Unidos de América del Norte, tras la guerra con Inglaterra. El Tratado de Versalles, de 1783, es un reparto del mundo entre España, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, muy a pesar de Inglaterra que aunque conserva Canadá debe ceder las Trece Colonias y otros territorios.
Las guerras napoleónicas significaron el auge de la idea republicana entre las élites y entre las masas europeas aunque ya Napoleón se había coronado como emperador; pero se trataba del mensaje de la Revolución Francesa, de 1789, con un celofán monárquico.
Cuando los Reyes dejaron de ser de “origen divino”, tras la Revolución Francesa, cualquier cosa podía pasar. Y, al mismo tiempo, la Revolución Francesa también declaró que los “hombres de color” eran “hombres libres”.
Todo el caos mundial generado por la Revolución Francesa y por las guerras napoleónicas se reflejaron en América en la revolución de Haití.
La independencia de Haití [1803], la dinámica que ella genera a lo interno y a nivel internacional, genera el bloqueo de las potencias coloniales, y de los mismos Estados Unidos, sobre Haití y sobre las naciones y los pueblos mestizos. Hasta T. Jefferson, a quien la historia escrita por los anglosajones transmite como un “liberal y demócrata”, se opuso a la independencia de los haitianos y actuó a tales efectos.
El haitiano A. Pétion financiará la Revolución Latinoamericana encabezada por Simón Bolívar, a partir de 1816, con la promesa de la abolición de la esclavitud.
Vemos, entonces, que así como las potencias coloniales imponen sus criterios, sus cosmovisiones, sus culturas, por distintas vías, al resto del planeta, asimismo la insurgencia de las naciones proletarias inciden en la geopolítica manejada por los imperios.
El ejemplo de Haití, en América, podríamos seguirlo en el Asia, a través de China, de la India, de los pueblos sometidos del sudeste asiático, de Sumatra, de las Filipinas y del mismo Japón, en cierta medida.
Es decir, las insurrecciones de las colonias y de las neocolonias son parte del proceso de lucha de clases a nivel planetaria en la búsqueda de la igualdad y de la libertad, y de la fraternidad, entre todas las mujeres y todos los hombres.
Por eso es que los esquemas cosmopolitas siguen siendo falsificaciones de la realidad ya que no hay un Hombre Universal sino unos privilegiados y unos marginados; no hay un Cosmos de la Cultura sino unas sociedades sometidas al imperio cultural de Occidente, de Europa y de los Estados Unidos, y dentro de ella, de la cultura anglosajona específicamente.
Todas estas cuestiones han sido –y son- ampliamente estudiadas y analizadas por cientos de pensadores actuales y pasados. El “caso Haití” lo volveríamos a ver en América con Cuba, a partir de 1959, pero también podemos decir que se repite, primero, en Europa, con la Revolución Bolchevique, del 7 de Noviembre de 1917.
Y, el mismo esquema, se repite en China, en 1949; en Corea, en Vietnam, en Nicaragua… Y, ahora, en Venezuela; en Bolivia; y, en cierta medida, también en Ecuador.
¿Qué lugar asumen las ideologías eurocentristas en este proceso revolucionario planetario?
Es evidente que el marxismo así como el anarquismo –que conforman parte del núcleo de las filosofías de la sospecha- se han contaminado en un largo proceso de otorgamientos y recibimientos con las intersubjetividades de latitudes disímiles. Pasó con el marxismo en Rusia y pasó con el anarquismo en España. Las fuentes cristalinas están agotadas desde hace más de un siglo y sólo quedan aguas turbias, en las cuales las contradicciones que la misma civilización humana ha generado terminan por hacer aflorar nuevos marxismos y nuevos anarquismos, así como el arcoiris emancipatorio no tiene hoy, menos mal, partida de nacimiento.
Lo que caracteriza al siglo XXI es el surgimiento de lo híbrido como categoría así como la desmesura fue la característica de los movimientos post68 del siglo pasado. Porque no estaba ni está la verdad, la certeza, lo cierto, en un solo sitio; no, en todas partes puede estar la verdad al lado de la mentira. Quizá ni la verdad misma exista en estado puro sino que será el resultado de nuestros esfuerzos por construirla.
No cabe la menor duda, el poeta estaba en lo cierto: se hace camino al andar…