Tomado de la revista digital española:
www.enterateaqui.es Otro caso de expulsión de venezolanos vuelve a
dejar en entredicho los métodos policiales españoles
Escrito por Arnaldo Tejera
domingo, 14 de octubre de 2007
Los casos de extradición de venezolanos siguen dando qué hablar. No sólo las leyes han endurecido la entrada de estas personas provenientes del país sudamericano a Canarias sino que muchas veces la misma ley hace que muchos inmigrantes ilegales queden atados de pies y manos. Al menos, así lo piensa Albania Oyarzun, una abogada que denuncia públicamente la "arbitrariedad" con que fue tratada una familia venezolana a la que ella defiende jurídicamente, separando a una cabeza de familia de su mujer y sus dos pequeños hijos. Y la nota común: una vez más un agente de la Policía Nacional presuntamente agredía a una mujer cercana a la familia por el sólo hecho de pedir explicaciones sobre el procedimiento que se estaba realizando.
Wilmer y Deisy es un matrimonio venezolano que viajó a Tenerife en el año 2005 junto a su pequeño hijo buscando una mejor calidad de vida. Desde entonces él ha trabajado en oficios de albañilería sin contrato de trabajo por estar ilegal en la Isla. Al cabo de un tiempo, nace el segundo hijo de esta pareja en Tenerife... Se da la circunstancia que un inspector se percató de su presencia y al realizar las averiguaciones pertinentes le notifican que se le abrirá un expediente de expulsión.
Ella en ese momento manifestó que se encontraba viviendo con su esposo y tenían en común dos pequeños hijos. Fue entonces cuando el inspector de extranjería también citó a Wilmer y le abre igualmente un expediente. Al día siguiente, la letrada va en compañía de sus clientes y presentó las alegaciones, entre ellas que en pocos meses la familia podía solicitar el arraigo familiar ya que su segundo hijo había nacido en España y que aunque el niño sea hijo de inmigrantes ilegales residentes en Tenerife está en todo su derecho al cabo de un año de poder optar por la nacionalidad española.
Albania Oyarzún dice que una vez presentadas las alegaciones, la Policía Nacional realiza la propuesta de resolución que ha de ser enviada a la Subdelegación de Gobierno y en base a esto se prepara la resolución definitiva. "Yo estaba esperando esa respuesta y resulta que el viernes 5 de octubre me llama Deisy y me dice que un agente de la Policía fue a su casa y se quería llevar a Wilmer (su esposo), y todo esto ocurrió en presencia de sus dos pequeños hijos", manifestó Oyarzún.
Relata que Deisy por no dejar a su esposo solo acude con él y el agente hasta el puesto fronterizo del Aeropuerto Reina Sofía. Una vez allí le informan que a las dos de la mañana sale en un vuelo para Venezuela. Esto lo hacen, según la abogada, un viernes a las seis de la tarde "y a esa hora los Juzgados Contenciosos Administrativos que son competentes en esta materia no están trabajando, y los Juzgados de Guardia que son penales no pueden ofrecer ningún tipo de ayuda porque es un tema contencioso".
Fue entonces cuando la abogada se personó en el puesto del Reina Sofía y en su afán de intentar impedir jurídicamente la expulsión de Wilmer, el funcionario allí de guardia le "amenazó" con extraditar también a Deisy y a los niños internarlos en un centro de acogida.
En medio de todo el trámite, la letrada le pregunta al funcionario del puesto fronterizo el por qué hacían este tipo de ejecuciones un viernes por la tarde cuando los abogados no pueden hacer nada y la respuesta fue que "esa es la idea, a nivel personal lo hacemos a propósito y hasta las gracias me tienes que dar porque debido a esto ustedes los abogados comen".
FAMILIA SEPARADA.
Finalmente Wilmer fue expulsado. Su esposa Deisy y sus dos pequeños hijos quedaron en Tenerife, a la espera de lo que puedan pasar con ellos. La policía le dijo a Deisy que fuera al Consulado de Venezuela y sacara el pasaporte de su segundo hijo y una vez que lo tuviera le llamaran para mandarlos a todos a Venezuela.
"Esto fue un ensañamiento para perjudicar a una familia y mi conclusión puede ser discriminación y xenofobia, porque su aspecto físico es de guajiros venezolanos", afirma Albania.
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