EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
“Gallo Rojo” más enrollado que perro en patio de bolas.
Quedé desilusionado con las cautas revelaciones que hizo el vocero del PCV sobre unas benditas sugerencias que le hicieran llegar a Chávez alrededor de la Reforma Constitucional.
Eso de que “el poder comunal es parte del poder popular” y que éste debe ser todo está más enredado que un quilo de estopa. Ya que, una cosa es la “economía comunal” la cual, inclusive, podría aplicar el trueque o monedas locales; y, otra, el “poder comunal”. Éste es el mismo “poder popular” que define la Reforma propuesta por Chávez.
El proyecto de Reforma Constitucional define qué se entiende por poder popular. Sería el mismo poder constituyente que se manifiesta hasta cierto nivel. Pero a niveles superiores debe hacer uso del sufragio universal, directo y secreto, ya que eso es consustancial a los métodos democráticos.
Pareciera, por tanto, que el PCV asume que estamos ante una revolución realizada por el proletariado y no hay nada más ajeno a la realidad que ese pensamiento.
La Revolución Bolivariana se fundamenta, entre otras cosas, en que el poder constituyente anda caminando, no dormita. Y, se le reconoce como “poder popular” hasta un cierto nivel.
Debe convivir, necesariamente, con las formas heredadas de la democracia burguesa clásica. Se trata de una transición.
Pero la propuesta de cambiar de nombre a los “consejos obreros” por “consejos de trabajadores” me parece bien, aunque no creo que nominalmente se pueda modificar la división entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. Parece mentira que gente que se diga materialista admita que mediante el nominalismo se modifican relaciones materialistas.
Tampoco aduciendo que “el Estado debe estar sometido al poder popular”, aunque eso fuera posible, se modifican las relaciones reales. No. El Estado seguirá sometido a la lógica democrática-burguesa. Es decir, habrá elecciones, y de éstas emanarán los cargos en el Poder ejecutivo, en el legislativo y, a partir, de éstos, en el judicial, en el ciudadano y en el electoral.
Lo contrario sólo sería posible si los órganos del poder popular –o del poder comunal- eligieran en asambleas, mediante delegados rotativos y revocables, jueces, legisladores, fiscales, defensores públicos y rectores electorales. Y, al presidente, a los gobernadores y a los alcaldes. Mas eso, en la etapa actual, es imposible.
La Constitución es para todos los ciudadanos que habitan en Venezuela y que poseen la nacionalidad venezolana o son extranjeros residentes. Por tanto, hay ciudadanos que no están de acuerdo con el actual estado de cosas: son la oposición, el escualidismo, o como quiera que se le llame. A éstos también los cubre la Constitución.
Estamos en una democracia no en un régimen totalitario, aunque esto último sea lo que alega el escualidismo.
Y, la desilusión se incrementa cuando, como sucedió en las experiencias del “socialismo real”, los camaradas marxistas-leninistas no comprenden que la Burocracia es una nueva clase dominante y no, simplemente, los que laboran en las oficinas.-