EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
1.- Los esfuerzos de la oposición escuálida, mediática y guarimbera por generar un movimiento de masas que se oponga al proyecto de Reforma Constitucional se desvanecen, por diversas razones, y el fantasma de la abstención, desgraciadamente, se yergue sobre el próximo referéndum constitucional que, al parecer, se realizará a finales de este año.
Sin embargo, es evidente que mayor cantidad de ciudadanas y de ciudadanos tienen acceso a la información referente al proyecto, y que el debate alrededor de éste ha devenido en unidireccional, ya que los niveles de formación ciudadana y, en general, de conocimientos básicos sobre temas jurídicos, constitucionales, etc., es muy bajo o inexistente, y es poco lo que se puede debatir cuando se trata de asimilar el conocimiento que se desprende del proyecto mismo.
Esto tiene una explicación en nuestro pasado como sociedad. Todo el siglo XX fue, en gran medida, un siglo oscurantista donde las luces del conocimiento sólo llegaban a pocos y contados con los dedos de las manos. Se suponía que la misión de pensar-por-el-país le debía de corresponder a las universidades, a sus egresados e incluso a las mismas comunidades universitarias. Pero el mundo universitario del siglo XX no hizo otra cosa que cumplir su rol de fábrica-de-cuadros-para-disciplinar-a-la-masa; y, encima, en las mismas universidades cundió la corrupción, el burocratismo escolástico y las instituciones de enseñanza superior terminaron siendo la negación de sus negaciones.
Todas las instituciones del sistema capitalista funcionan sobre la base de la lógica del Capital. Son engranajes de la misma máquina racional y real. Los universitarios –profesores y egresados- son parte de ese Leviatán que hace del conocimiento grasa para que las articulaciones del sistema no se vean sometidas a las fricciones de sus propias contradicciones. Tanto en las fábricas como en las universidades la jerarquía es vital; porque el capitalismo es, en resumidas cuentas, jerarquía, aunque jerarquía socialdarwiniana.
Pero cuando aparece el fenómeno Chávez que se propone quebrar la lógica del Capital –lo cual no se puede hacer sino también mediante una vasta revolución cultural pacífica- las jerarquías saltan hechas añicos. En efecto, el principio mediante el cual todos y todas son iguales es ya el primer misilazo lanzado contra el principio de jerarquía.
Por tanto, ese proyecto de Reforma Constitucional, que se discute a lo largo y ancho del país, sólo es inteligible para una exigua minoría en su esencia. La amplia masa de partidarios del proceso lo respalda sobre la base de la fe en Chávez, porque sabe que Chávez no la va a embaucar. A su vez, las minorías fanáticas y fanatizadas de disociados a la carta se tragan el camelo de la propaganda anticomunista revivida para atemorizar a las almas ingenuas con demonios como “perderás a tus hijos”, “te quitarán tu propiedad”, “viene el comunismo”, etc.
No es fácil comprender para los analfabetos funcionales qué carajo es la “geometría del poder” cuando ya en la escuela primaria le tenía pánico a la palabra “geometría”, se cagaba si escuchaba “aritmética”, mucho más si la maestra se refería a la “trigonometría” y nunca pasó de segundo año porque el álgebra de Baldor aunque era un libro de ilustraciones tenía más letras que los avisos de las autopistas.
Los adecos –y sus clones copeyanos- usaron ese analfabetismo funcional para reinar y hacer demagogia en todas partes. Jamás revisaron a fondo nuestra educación, sus pensa, sus contenidos, por qué carajo gastábamos una bola de real en educación pública y los muchachos salían cada día más brutos y más ignorantes.
Ahora que el chavismo pone el dedo en la llaga las viudas del anacronismo cuartarrepublicano ponen el grito en el cielo. Pero es inevitable. La pedagogía de que han hecho gala personeros de avanzada del chavismo es inocultable. Necesitamos otra educación pública acorde con los planes de una Venezuela distinta que entre sus pretensiones tiene la de convertirse en una pequeña potencia en el Caribe.
2.- La clave del proceso venezolano actual es la Democracia Plena que, en parte, es el socialismo. Si seguimos a los teorizadores socialistas del siglo XIX, durante el socialismo no queda más remedio que proseguir con el “derecho burgués”. Realmente, el “derecho burgués” no es otra cosa que el “derecho del civis”, es decir, el “derecho del ciudadano”. Y, no queda más remedio porque sólo se puede abandonar el modo de producción del Capital si –y sólo si- el desarrollo de las fuerzas productivas llega a un nivel en el cual modifica las relaciones de producción previamente existentes y establece otras nuevas. Por eso la mayoría de los teorizadores socialistas estaban de acuerdo en definir al socialismo como “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo”. Distinto, pues, al comunismo, que sería “de cada cual según su capacidad y a cada cual según sus necesidades”; es decir, el comunismo sería el sistema en el cual ninguna necesidad humana estaría medida por la escasez: la Toma del montón, por tanto.
Ahora bien, el desarrollo del modo de producción del Capital ha generado una serie de perspectivas que, en el siglo XIX, eran desconocidas. La primera de ellas, y la más llamativa, es la que se desprende de la Ecología –ciencia subversiva donde las haya-; de tal manera que el desarrollo de las fuerzas productivas no puede entenderse simplemente como una flecha del tiempo, es decir, como un vector unidireccional que permitirá al humano conquistar a la Naturaleza.
Por otro lado, la perspectiva monopólica sólo se hizo visible al despuntar el siglo XX y fue una de las bases que permitió a Lenin trabajar en sus teorías. Pero los monopolios, y más las empresas multinacionales, están hoy a la base del desarrollo capitalista; y, una multinacional que se precie, debe ser una multinacional del capital financiero. Lo que en el siglo XIX se veía como tendencia; es decir, el capital monopolista y el capital financiero, son, al despuntar el siglo XXI, las claves del funcionamiento del sistema capitalista globalizado.
3.- A su vez, al lado de las multinacionales, del capital monopólico financiero, tenemos los imperios neocoloniales que todavía sobreviven y el reparto de las zonas de influencia geopolítica de interés nacional para las grandes potencias del orbe, especialmente Estados Unidos y Europa y Japón, mas no las únicas. Las contradicciones de bulto entre el Norte y el Sur siguen siendo tan abundantes que no vamos a entrar a detallarlas, pero es evidente que la primera de todas ellas reside en el comercio global y en los capitales que se destinan a Investigación + Desarrollo [I+D] que ya genera nuevos conocimientos y nuevas industrias como la espacial.
Somos un país pequeño, relativamente con poca población, apenas estamos siendo conscientes hoy de que hemos sido víctima de un colonialismo y de un neocolonialismo que diezmaron a nuestra sociedad y buscaron transmutarla en una sociedad a la imagen y semejanza del Miami hispanogringo. Al reforzamiento de esa dependencia cultural contribuyeron los medios de comunicación de masas, otra varilla que jamás pasó por la mente de los teorizadores decimonónicos del socialismo.
Es evidente, pues, que al socialismo hay que reinventarlo. Y quien dice al socialismo dice todo lo demás, porque las teorías que se han venido transmitiendo fueron elaboradas para el mundo de hace dos centurias. Lo mismo pasa con el Anarquismo, doctrina de la cual somos tributarios porque estimamos que el ser humano es la medida de todas las cosas. Mas todos esos “ismos” deben ser renovados, más a la luz del nuevo siglo, a la luz incluso de las pesimistas indagaciones sobre el próximo futuro de la raza humana. Somos Anarquistas porque no podemos ser otra cosa: así como el quechua no puede sino ser quechua o el aymara solo aymara, nosotros somos Anarquistas porque es parte de nuestra cosmovisión de la vida, del mundo y de nuestro welstanchaung más íntimo.-