EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
ESTO Y AQUELLO
La Reforma Constitucional y el socialismo
Venezuela ha optado por salirse del glacis estadunidense en el Caribe y en América del sur. Para ello requiere modificaciones de todo tipo en su ordenamiento jurídico y en su sistema de vida material y espiritual. Pero la clave sigue siendo la alianza de fuerzas sociales que derrotaron al bipartidismo en diciembre de 1998. ¿Sigue siendo monolítica?
El impulso a la creación del Partido Socialista Unido (PSUV) evidencia que ese bloque histórico de 1998 ya no es el mismo. Sectores de la burguesía y de la pequeña burguesía ya no militan en el chavismo por diversas razones, entre ellas, la proclama de un socialismo nuevo y la separación del área de influencia de los Estados Unidos.
Y, luego, la unidad de todos los revolucionarios no se ha alcanzado porque las mismas diferencias de clase social inciden en el movimiento progresista. El viejo Partido Comunista no ha querido diluirse en el PSUV alegando que la Revolución Bolivariana es una lucha de liberación nacional –que apoya- pero sigue enarbolando el dogma del marxismo-leninismo como condición sine qua non para alcanzar el socialismo.
Precisamente esa es una característica del socialismo bolivariano: no se basa en el marxismo-leninismo aunque no lo combate. En lo que respecta al PSUV no es un partido bolchevique (aunque tampoco menchevique) ni tampoco tiene nada que ver con el Partido Comunista cubano. Chávez recordó hace meses que “cuando cayó la Unión Soviética ningún obrero soviético salió a defenderla”.
Frente a las realidades de la posmodernidad y al lento surgimiento de un mundo multipolar, el bloque hegemónico venezolano de 2007 se diferencia en gran medida del que electoralmente logró el cambio de 1998.
Hasta los momentos se puede sostener que el chavismo ha incorporado a las lides políticas a sectores marginados y excluidos de la sociedad venezolana. Si el sistema estadístico del chavismo es irrefutable –y parece que lo es- haber alcanzado un nivel de paro del 8% es, sin lugar a dudas, una meta que está en su haber. Los mismos sectores empresariales –el Grupo Polar, por ejemplo- sostienen que el consumo del venezolano se ha desatado y la escasez que puntualmente se presenta en muchos rubros es producto de que ese consumo se ha expandido. Hoy, las clases más bajas de la sociedad han incrementado en 120% su capacidad de consumo.
Pero en el orden de las relaciones jurídicas se plantea una Reforma Constitucional a la carta magna de 1999 que viene siendo auscultada por los sectores derechistas desde hace varias semanas.
La Reforma Constitucional será el nuevo demonio de la derecha venezolana y, con ella, el problema de la reelección presidencial a partir del 2012.
La Reforma Constitucional que ya parte de un mínimo de cinco millones de votantes –el registro electoral tiene doce millones de electores- establece las bases de un Estado socialista. Evidentemente, se trata de una innovación no sólo en el derecho público sino en los anales del socialismo y de la democracia.
Realmente, la democracia no puede serlo si no hay soluciones para el problema de la propiedad. La democracia o es socialista o es simplemente el gobierno de élites que son democráticas pero entre ellas mientras el grueso de la población vive sin tomar decisiones.
Recordemos que Proudhon, uno de los pensadores del anarquismo del siglo XIX, planteó precisamente que el problema de la propiedad era el problema clave del socialismo. En nuestra época, sin embargo, la propiedad abarca incluso a los bienes inmateriales y no solamente a los tangibles; pero los bienes son siempre transables y, por tanto, objetos de comercio. En tal sentido de lo que se trata es de darle al comercio una base socialista, sobre la solidaridad y el apoyo mutuo.
La derecha, ya digo, que es la defensora del concepto absoluto de propiedad privada, ha puesto el grito en el cielo.
Hay en el proyecto de Reforma constitucional presentado por el Presidente Chávez, el bosquejo del Poder Popular que, estableciéndose como cuarto Poder público [los otros tres serían: Nacional, Estadal y Municipal] venezolano no es, sin embargo, resultado del sufragio universal, directo y secreto. Esto es, desde luego, una revolución jurídica.
Pero, asimismo, el Poder Popular debe pasar por el sufragio para poder elegir a los integrantes de los Poderes ejecutivos y legislativo; en tanto, que los componentes de los Poderes judicial, electoral y ciudadano siguen siendo elegidos en elecciones de segundo grado (por el Poder legislativo).
Esta situación es, a todas luces, transitoria. ¿Cuánto durará esa transición? Nadie lo puede decir. Pero es evidente que es el establecimiento constitucional del “Poder dual”. Un Poder Popular enraizado en el Constituyente originario, que no delega, conformado por Comunas, consejos comunales, de trabajadores, de estudiantes, campesinos, etc., ejerciendo la democracia directa; y un Poder constituido siguiendo el esquema de Montesquieu y de la tradición del “Estado de Derecho”, basándose en la democracia representativa al estilo clásico.
Desde luego, este “Poder dual” irá evolucionando de acuerdo al desarrollo de las fuerzas productivas sociales y, asimismo, a las modificaciones que se vayan dando en las relaciones de producción. Esto último sería el socialismo. Si éste abandona el paradigma del desarrollo capitalista ecocida y asume un desarrollo económico ecológicamente sustentable quizá podamos hablar de una transición que anuncia un nuevo tipo de sociedad.
Sin embargo, no todo es “soplar y hacer botellas”. Arrastramos un “vicio de origen” desde que Venezuela fue incorporada al sistema capitalista mundial (1498). Debemos construir una economía cuya producción y cuya productividad sea manejable autárquicamente y, al mismo tiempo, conserve su escala humana. Si seguimos dependiendo de los vaivenes del comercio mundial nuestra economía seguirá siendo sumamente vulnerable.
O inventamos o erramos.-
Floreal Castilla.-
Venezuela, 25 de junio de 2007.-
Reescrito el 05 de septiembre de 2007.-